La ciudad

Emotivo homenaje a Eduardo Picabea en el Sanatorio Parque

Desde ayer, la Unidad de Intervencionismo y Hemodinamia del efector lleva el nombre de quien se formó junto a René Favaloro.

Jueves 26 de Septiembre de 2019

Desde ayer, la Unidad de Intervencionismo y Hemodinamia del Sanatorio Parque lleva el nombre de Eduardo J. Picabea. En un emotivo homenaje desarrollado en el cuarto piso del centro de salud, colegas, amigos y familiares homenajearon al médico fallecido hace un año, a quien recordaron como un excelente estudiante y un profesional generoso con sus compañeros y comprometido con sus pacientes.

   Picabea se formó en cardiología y hemodinamia en el Sanatorio Güemes de Buenos Aires, donde trabajaba en el equipo de René Favaloro, y en su regreso a Rosario creo el servicio de Hemodinamia del Sanatorio Parque. En ese lugar, donde trabajó unos 40 años, incorporó tecnología médica y novedosos procedimientos para el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. También fue el alma máter de varias instituciones médicas, como el centro de Diagnóstico Médico Oroño y el Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR).

   Pero los emotivos discursos que sus colegas y su hija ensayaron ayer dejaron pequeña esta trayectoria. Su compañero de tareas en el área de Hemodinamia, Fernando Kozak, narró el “vertiginoso” momento del desarrollo de la sala de Hemodinamia, con el desarrollo de la cardiología intervencionista y la cardiología pediátrica. Y, sobre todo, resaltó la capacidad de Picabea para formar equipos de profesionales, donde “podíamos ser libres para trabajar”.

Humildad

En representación del directorio del Sanatorio Parque tomó la palabra José Luis Sgrosso, quien destacó la capacidad del médico “no sólo en el arte de la hemodinamia, sino en poner el cuerpo cuando las cosas no salen bien”. Según subrayó, era un profesional que sabía escuchar, “tenía la humildad de los que saben” y era “un gran médico asistencial, cuyo objetivo era el paciente”.

   Su amigo de la secundaria y compañero de estudios en la facultad de Medicina, Julio Malamud, fue el encargado de recordar sus chupinas en el Superior de Comercio, sus amigos de bares y sus primeras novias, entre otras complicidades. Y lo definió como un estudiante “obsesivo” y un amigo eterno.

   Sofía —una de sus tres hijas, la que siguió la vocación de su papá— fue la última en compartir sus recuerdos de “su persona favorita”. La joven agradeció al personal del sanatorio el cuidado que le dispensaron en sus últimos momentos de vida y se mostró complacida por el homenaje. “A él le hubiera encantado”, sostuvo.

   Muy emocionado, el titular del grupo Oroño, Roberto Villavicencio, celebró el oportuno homenaje a la memoria de “un amigo” a quien admitió “todos extrañamos mucho”.

   Eduardo J. Picabea falleció el 25 de septiembre del año pasado, después de transitar una larga enfermedad.

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