La ciudad

Embarazadas en pandemia: más solas y con menos derechos

Desde este domingo y hasta el 22 de mayo se extiende la semana mundial del parto respetado. Qué pasa en Rosario con el acompañamiento en las gestaciones y al momento de los nacimientos, a pesar de lo que dicen las leyes.

Domingo 16 de Mayo de 2021

Desde este domingo y hasta el 22 de mayo se celebra en todo el mundo la semana del parto respetado bajo el lema “Respeto por las necesidades de la madre y de su bebé en toda situación”. Rosario siempre fue una plaza en la que se realizaban múltiples actividades de visibilización de la temática, hoy trasladadas a la virtualidad, con una preocupación común de organizaciones y referentes: en pandemia las embarazadas están más solas y retrocedió el ejercicio de muchos de los derechos adquiridos e incluso consagrados en leyes y resoluciones.

Por ejemplo el acompañamiento de las mujeres y personas gestantes en los controles prenatales está en gran parte restringido, lo mismo sucede en el momento del trabajo de parto y en el parto mismo, así como durante las internaciones tras los nacimientos. En eso coinciden Ofelia López, de Doulas de Rosario; María Petraccaro, del colectivo autoconvocado Mujeres en Tribu; y Julia López Barraza, quien realiza acompañamientos en gestación, parto-nacimiento y crianza e integra la red federal Casas de Parto.

“Este año nuestro activismo será virtual”, explicó Petraccaro, de la agrupación rosarina que trabaja en prevención de la violencia obstétrica desde una perspectiva feminista. “Nos interesa saber y vamos a preguntar por qué en algunas instituciones médicas se exige hisopado para parir a la mujer o persona gestante y/o a su acompañante, además de las razones del aumento de las cesáreas ya que según relevamientos informales estimamos que el 60 o 70 por ciento de los nacimientos desde que empezó la cuarentena (en marzo de 2020) son por inducciones o por cesárea”, agregó y señaló que esta situación tiene consecuencias. “Llevamos más de un año de pandemia y nos preocupa que no se hayan podido repensar algunas prácticas y modelos de atención cuando los derechos del parto y el nacimiento son prioritarios”, se quejó.

En tanto López, de Doulas de Rosario, contó que ya no pueden entrar a sanatorios y hospitales a acompañar a las parejas como ocurría a requerimiento de los interesados antes de la pandemia. Los contagios y sus secuelas se sumaron a la lista de temores e inquietudes que habitualmente tienen las embarazadas, sólo que ahora están más solas, analizó López. Los talleres y grupos de reflexión que esta organización a punto de cumplir 15 años solía realizar pasaron a la virtualidad, las parejas no pueden ir a los controles prenatales y se van quedando afuera del conocimiento y el trato con los obstetras, las futuras mamás ni siquiera tienen mucha relación con las familias ampliadas por una cuestión de restricciones y cuidados. “Es un momento muy especial que no se puede pasar acompañada cuando es tan importante. Insistamos para no quedarnos solas, que es lo que el sistema quiere”, pidió.

“Hace poco me tocó acompañar a una familia en domicilio, en conjunto con una profesional de la salud, en busca de una experiencia positiva que en realidad fue violenta”, relató López Barraza. “Lo que me preocupa es que no fue un hecho aislado, son pocos los casos que escucho en los que efectivamente se dan partos y nacimientos respetados y esto tiene que ver con lo naturalizada e invisibilizada que está la violencia obstétrica”, señaló.

Para subsanar esto, la doula y militante por el parto respetado propuso no sólo que las mujeres se informen y los profesionales se capaciten sino que se creen las llamadas casas de parto, “un espacio intermedio entre un domicilio particular y una institución médica con servicio de maternidad, justamente cercanas a esta institución y con la cual se trabaja en equipo de modo que si fuera necesario hacer el traslado éste se concreta de una manera sencilla y no como sucede en la realidad, donde las parejas que empiezan el trabajo de parto en la casa y luego van a una institución son aleccionadas o maltratadas”, dijo López Barraza. Actualmente participa la red federal de Casas de Parto formada el año pasado y que integran parteras, obstetras, pediatras, neonatólogas, acompañantes, doulas, psicólogas y enfermeras, algunas incluso de Rosario.

“Si bien no queremos recargar todo en la espalda de las mujeres, porque hay actores sociales que deben cumplir las normas y no pueden decir que deconocen la ley de parto respetado que ya tiene 16 años, les sugerimos a las embarazadas que se informen, lean y busquen datos”, continuó Petraccaro, de Mujeres en Tribu, y puso a disposición “un recursero que hicimos con toda la legislación y las recomendaciones que sacaron los Ministerios de Salud de la nación y de la provincia y la Organización Mundial de la Salud”. El material está disponible en la página de Facebook del colectivo, e incluye modelos de notas para elevar distintos planteos ante el incumplimiento de derechos.

Desde Doulas de Rosario instaron a las gestantes a defender sus derechos, “por ellas y por las demás mujeres que vienen, comprometerse y tratar de no estar solas”, dijo Ofelia López. La organización cuenta con página web (www.doulasderosario.com), así como un espacio en las redes sociales Facebook e Instagram.

“Ya que las instituciones médicas están colapsadas por Covid se podrían crear casas de parto en un espacio aparte”, finalizó López Barraza y planteó que si bien en un momento tener un hijo o hija en la propia casa estaba en general menos considerado “ahora hay muchas mujeres y parejas que lo están evaluando, por eso las casas de parto podrían ser un punto intermedio para las personas que buscan otro paradigma”.

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