Atentado en Nueva York

El último y más doloroso tramo de un viaje de treinta años de amistad

La despedida final de cinco rosarinos amigos de toda la vida que, en el viaje de sus sueños, fueron víctimas de la locura del terrorismo.

Lunes 06 de Noviembre de 2017

Un viaje de estudios y amistad que se inició hace treinta años para un grupo de compañeros del Politécnico empezó ayer a cerrar su etapa más dolorosa: la despedida en Rosario de los cinco muertos a casi una semana del brutal ataque terrorista en la que se vieron atropellados los sueños de esos "chicos" que andaban en bicicleta por Nueva York.
Amigos de cada etapa de la vida de Alejandro Pagnucco, Diego Angelini, Hernán Mendoza y Hernán Ferruchi comenzaron a llegar a partir de las 14 al tercer piso de la casa velatoria Caramuto. Pasaron amigos de la infancia, de la escuela primaria, del Politécnico, de Arquitectura, de los clubes de sus amores en los que jugaron al vóley (Rowing) o al rugby (Duendes), profesores del Poli y de la facultad, así como de sus mujeres, de sus padres, compañeros de trabajo, proveedores y hasta clientes que estuvieron en el último adiós. El segundo piso del edificio que fue reservado previendo la afluencia de gente también fue desbordado de dolor, lágrimas y silencios.
Los cuerpos de los cuatro arquitectos llegaron a las 11.09 de la mañana a Caramuto. Fue el momento para la familia y para que el padre Ignacio realizara dos ceremonias junto con dos de sus fieles a pedido de familiares.
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Saludo fraternal. Juan Pablo Trevisán recibe el abrazo contenedor de sus amigos. <br>
Saludo fraternal. Juan Pablo Trevisán recibe el abrazo contenedor de sus amigos.
Uno de los momentos más duros en Caramuto fue cuando los padres de los "chicos" se entrecruzaron en abrazos de dolor y desconsuelo. El agotamiento a casi una semana de la tragedia se nota en los rostros de los sobrevivientes, pese a la entereza sostenida para que sus amigos muertos descansen en paz al final de este trágico viaje.
Algunos siguieron por celular la transmisión del homenaje que encabezó el presidente Mauricio Macri junto con el gobernador Miguel Lifschitz, a partir de las 12, en el lugar de la tragedia, en Nueva York.
Más tarde pasarían a dar sus condolencias el ministro de Gobierno de la provincia, Pablo Farías; la intendenta, Mónica Fein, y el secretario General, Pablo Javkin, quienes los habían recibido por la mañana en el aeropuerto de Fisherton.
Los amigos y conocidos fueron arribando de a poco. El grupo del Poli de la camada de egresados del ´87 se juntaron y pasaron primero por el cementerio privado de El Prado, en Pérez, para despedir a Ariel Erlij, para quien sus familiares organizaron un homenaje. Y más tarde hicieron lo propio con sus otros cuatro compañeros del Poli.
El respeto y el silencio se sintieron hasta en lo que suele ser la transitadísima calle Córdoba, donde la municipalidad estableció un operativo para mantener dos carriles cortados, donde se ubicó la prensa, que llegó desde distintas partes del mundo.
Cerca de las 18 llegó otro de los momentos más duros. Los restos de Diego Angelini se preparaban para el último tramo del viaje. A las 18.27 el cortejo fúnebre salió hasta el Cementerio de Los Disidentes, que frente a esta tragedia dejó de lado su tradición de cerrar a las 18. Pocos meses atrás Diego había enterrado allí a su madre.Ante cada consulta de La Capital a los amigos y allegados los adjetivos se repitieron en torno al "inmenso dolor", "bronca" y "consternación". También las anécdotas sobre obras de construcción en común, de la escuela, de cuándo se vieron por última vez, vivencias que inspiraron al periodista Brian Winter a una crónica sobre la amistad en la Argentina que se volvió viral.
Mendoza y Ferruchi, que están en la misma sala del tercer piso de Caramuto, serán trasladados a las 8 del martes hacia el crematorio de Villa Constitución y a las 8.30 partirá el cortejo de Alejandro Pagnucco hacia el cementerio La Piedad.

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