El tiempo de los puentes
¿Cómo definir la identidad sin el encuentro con otros?, ¿cómo llegar a los mundos del afuera, entonces cancelados, esos que el confinamiento dejó atrás o convirtió en una promesa incierta?

Viernes 15 de Enero de 2021

Hubo un año en que una guitarra, un cuaderno o un par de guantes de boxeo se convirtieron en puentes.

El aislamiento duro de la cuarentena instaló a los adolescentes ante un tiempo detenido, paciente, ajeno a transgresiones y urgencias. Una eterna espera tan impropia de esos cuerpos que cambian y se estiran caprichosamente, cuerpos que se abren a mil preguntas, exploran, desean.

El día y la noche se confundieron en un continuo de bordes de difusos. El espacio doméstico se volvió pequeño. En la edad del río de emociones, cuando descubrir quiénes somos es la gran pregunta, ¿cómo definir la identidad sin el encuentro con otros?, ¿cómo llegar a los mundos del afuera, entonces cancelados, esos que el confinamiento dejó atrás o convirtió en una promesa incierta?

Para algunos, con tecnología a favor, los encuentros virtuales fueron el modo habitar las redes afectivas. De sostener el vínculo entre pares, tan vital, transformado por la pandemia. Para otros, sólo bajo el techo compartido de un club del barrio fue posible la conexión con el afuera compartido y con ellos mismos. El espacio comunitario se convirtió en el refugio, el lugar donde soportar la espera.

Aquí y allá encontraron puentes: rincones, intervenciones sobre el cuerpo, objetos y espacios que dicen algo de ellos mismos. Esos que eligieron para la foto: pañuelos que hablan en una gran biblioteca, ojos maquillados detrás de un micrófono, una patineta que espera el momento de rodar, una guitarra que nunca se cansa, un cuaderno que atesora los primeros diseños, un gimnasio donde entrenar, un cartel que apunta al futuro. Modos de ser y estar en el tiempo quieto. Puentes hacia los otros, la identidad y el deseo que vence al encierro.

Fotos: Celina Mutti Lovera

Texto: María Laura Cicerchia

Camila en el espacio cultural del Club 20 amigos.

Juan Ignacio junto a su guitarra.

Delfina y la música.

Pablo en el sum de su barrio.

Leyla y sus diseños.

Patricio junto a su skate.

Jorge en el gimnasio del Club 20 amigos.

Lucía junto a los libros y banderas de su biblioteca.

Maitena y su ukelele.

Nicolás y sus luces para hacer videos en TiK Tok.

Ailen en el comedor comunitario de su barrio.

Brisa y su celular.