El sótano de Humanidades, un recoveco lleno de historia que se convirtió en libro
El programa de preservación de la facultad editó un texto con sus principales hallazgos, en un trabajo que ya lleva casi seis años. Se presenta hoy, desde las 19, en el patio de la casa de estudios.

Martes 30 de Noviembre de 2021

El programa de preservación documental de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, compuesto por historiadoras y estudiantes, presentará hoy un libro en el que se reconstruyen diversos fragmentos de la historia universitaria de esa casa de estudios, a partir del hallazgo de material de archivo que estuvo abandonado en el sótano de la institución durante años y que contenía miles de expedientes académicos y legajos, entre los que destacan los de Juan José Saer y Hebe Uhart, hasta el concurso con el que Tulio Halperín Donghi resultó decano electo. La cita será a las 19, en el patio de la facultad.

En diálogo con La Capital, la directora del programa, Cristina Viano, contó que al momento de tomar la iniciativa para escribir el libro se decidió invitar a todos los participantes del proyecto que ya estaban llevando a cabo en la facultad, el cual se integra por ocho estudiantes y dos profesoras graduadas. El material que conforma la edición se basa en distintos tipos de documentos académicos encontrados en el sótano de la facultad, abandonados en más de 30 bolsas de consorcio y tras un trabajo que comenzó hace casi seis años. Y recalcó que "se acumularon papeles" durante años "a los que nadie les dio importancia, hasta que los recuperamos para darle luz porque, si no, hoy estarían perdidos".

“Entre los que participaron hubo estudiantes más avanzadas, como es el caso de las dos compañeras que escribieron el primer capítulo sobre la presencia de las mujeres y cómo esta es una facultad que nació feminizada”, contó Viano, en referencia a Camila Entrocassi Varela y Sofía Bianchi, quienes detallan el alto porcentaje de participación de mujeres entre el estudiantado en las primeras décadas: nunca bajó del 70% y llegó a estar en el 83%, en 1957.

Además de Entrocassi Varela y Bianchi, los otros becarios que participaron fueron Serenela Carrión, Franco Ferraro y Camila Martínez; a ellos se sumaron la codirectora del programa, Laura Luciani; la docente Sabrina Grimi; y la docente y jefa del Archivo General de Santa Fe Sede Rosario, Gisela Galassi.

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Cada participante aborda diferentes momentos en la vida de la facultad y si bien Luciani aclaró que este libro "no es un recorrido de toda la historia sino de distintos fragmentos" desde la existencia de la institución, detalló: "Hay capítulos dedicados a problemas y momentos que fueron significativos, como las renuncias de 1966, la cuestión de género en la universidad, la mirada sobre las luchas estudiantiles en la década de 1960, el período previo a la dictadura militar y el pensamiento sobre cómo armar un archivo en la universidad".

Ambas destacaron que una de las partes más importantes de la edición, a cargo de la editorial de la misma facultad, detalla la experiencia colectiva sobre cómo los estudiantes de historia que participan del programa llevaron adelante la tareas de preservación. “Hicieron un proceso inverso: aprendieron el oficio de historiar desde una práctica de archivo, al tiempo que hacían sus carreras”, contó Viano.

Nuevas investigaciones

Los descubrimientos que surgieron del trabajo de preservación se cuentan de a cientos. Entre ellos, se destaca el texto mecanografiado sobre la inmigración con el que Tulio Halperín Donghi concursó para ser decano de la facultad con menos de 30 años. También el de Alberto Rex González, una de las referencias máximas en arqueología y antropología, quien pujaba por estar al frente de la casa de estudios con un trabajo “que era sobre la arqueología del noroeste” dijo Viano, a lo que sumó que era “maravilloso poder describir la nueva arqueología, la que problematizaba las culturas prehispánicas. Hacía una semblanza de las culturas de la zona noroeste”. A ellos se sumaron los legajos estudiantiles de Juan José Saer y Hebe Uhart, además de la intensa actividad de Rubén Naranjo como referente del centro de estudiantes.

A raíz de estos descubrimientos comenzaron a acercarse investigadores para trabajar sobre materiales encontrados, tanto en temas que no se habían desarrollado como en ampliaciones de objetos de estudio.

"La semana pasada tuvimos a una becaria de Alemania, que además es docente de la facultad. También vinieron docentes que son investigadores de la facultad, con los que estamos preparando una colección de libros para el año que viene", sumó la directora.

Por su parte, Luciani remarcó que los hallazgos "adquirieron muchas dimensiones. Tantas, que cuando nos dimos cuenta de todo lo que había, pensamos en que había que transmitir todo esto en una producción académica. No nos podíamos quedar con el relato entre nosotros".