El sector de eventos termina el año con reservas a pleno
A pesar de la crisis económica, hay demanda para reuniones sociales y corporativas. Decenas de rubros se mueven al ritmo de esta industria sin chimeneas

Domingo 23 de Octubre de 2022

“Estamos en una situación de pre-pandemia, arrastrando el ancla que dejó la pandemia”, define Iván Hawryluk, presidente de la Cámara de Eventos y Afines de Santa Fe, la realidad del sector que pasó 18 meses en pausa por las restricciones sanitarias. Aunque en ese lapso al menos siete locales cerraron o se reconvirtieron en Rosario, “ahora se están recomprando fondos de comercio y muchos emprendedores vuelven al rubro” porque la gente, a pesar de la crisis económica, se vuelca a celebrar. “De acá a fin de año está todo reservado”, aporta Hawryluk sobre la temporada alta de despedidas, eventos corporativos y graduaciones.

La Cámara fue creada en diciembre de 2020 a causa de las limitaciones para trabajar que imponían las medidas de cuidado. Los empresarios pedían una ley de emergencia especial que no consiguieron, y hoy saludan la recuperación de la demanda, aunque todavía estén saldando deudas e incluso haciendo fiestas que habían quedado pendientes. Bajo el paraguas de la Federación Gremial, la asociación nuclea unos 90 emprendimientos, la mayoría del Gran Rosario, entre salones, soporte técnico, ambientación, catering, floristas, maquilladores y la lista sigue: Hawryluk dice que tienen contados 23 sub-rubros y advierte que la de los eventos es “una industria sin chimeneas”.

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Pasaron los aforos, las burbujas, los barbijos, el distanciamiento social, los protocolos, los certificados de vacunación, la prohibición de bailar y este año asoman nuevas costumbres: por ejemplo celebrar más en horario diurno, lo que facilita el traslado de los invitados en una ciudad donde moverse en transporte público de noche resulta una odisea, rige el alcohol cero para los conductores y la inseguridad acecha en cada esquina. “Ahora nos cubrimos más de la inflación que de la pandemia”, añade Hawryluk, además titular de un salón en Ibarlucea que fundamentalmente aloja bodas.

“En Rosario, en la periferia y en ciudades aledañas hay diversidad de salones; realizar una fiesta no es inalcanzable”, afirma y aclara que “ya no se dan presupuestos con mucha anticipación, las tarifas se renuevan cada dos o tres meses y no se pueden congelar los precios”. Ante la consulta de La Capital, detalla que “una tarjeta modesta no cuesta menos de ocho mil pesos por adulto y una de primera línea 16 mil. A la gastronomía se agrega el alquiler del espacio, entre cien mil y 300 mil pesos por siete u ocho horas, en tanto los salones infantiles se alquilan por tres horas”.

Pablo Raimondo Anselmino, de la productora de eventos Colour (especializada en planificar graduaciones de todos los niveles educativos desde hace una década), calcula que antes del coronavirus se llevaban a cabo 400 graduaciones en el Gran Rosario y hoy en cambio un poco más de la mitad. Claro, se vendieron un año atrás porque la modalidad de pago es anticipada. Hace meses se comercializa la promoción 2023, con actualizaciones periódicas de tarifas.

“El sector de eventos tuvo recuperación pero no al nivel pre-pandemia, cuando los salones estaban desbordados. Las mejores temporadas fueron 2019 y 2013”, recuerda. El aumento desmedido de los precios no apaga las ganas de celebrar momentos irrepetibles, como el término de un ciclo lectivo: los productores ofrecen alternativas, por ejemplo suprimir la cena y dejar el baile, o las mismas familias reducen la cantidad de asistentes a la reunión. “Lo importante es que ahora las fiestas se hacen, nos falta que todos tengan acceso”, sintetiza Raimondo Anselmino.

Desde que volvieron los eventos masivos, en marzo pasado, “la reactivación es notoria y la perspectiva es que esto va en alza: la gente necesita reunirse, celebrar el aquí y el ahora, tanto los que se encuentran en los congresos como los particulares”, analiza Julia Corna desde el complejo Metropolitano, montado sobre antiguos talleres ferroviarios frente al parque Scalabrini Ortiz. La joven trabaja en 0341 Producciones, proveedora exclusiva de soporte técnico del complejo donde funcionan cinco salones (el más chico con capacidad para 300 personas y dos naves principales que pueden albergar hasta tres mil almas). “Tenemos eventos a diario, a veces hasta cuatro o cinco por día”, resume y se refiere a ellos: congresos, reuniones empresariales y religiosas, ferias, fiestas electrónicas, casamientos, cumpleaños y shows, entre otros.

“La superficie es enorme y por eso puede recibir graduaciones multitudinarias como las de la Facultad de Ciencias Médicas o Derecho”, sigue Corna, y asegura que el denominador común de los eventos actuales es la tecnología, “y de punta”. La empresa de técnica donde se desempeña en el área de atención al cliente brinda servicios de video, sonido, iluminación, infraestructura y escenarios, trabajando en sinergia con quienes se encargan de la ambientación. “Acá no hay fines de semana ni noche ni día, es una rueda que por suerte volvió a girar y mueve otros rubros accesorios”, resume.

Como en un estudio cinematográfico, decenas de personas confluyen para que la jornada festiva o de trabajo sea perfecta, sobre todo en tiempos en los que cada asistente puede fotografiarlo todo con su celular y hasta transmitir en directo desde la pista de baile.