La ciudad

El rugbier que golpeó a su pareja no podrá acercarse a ella

Lo dispuso la Justicia, que también le prohibió salir del país. El video de la agresión fue viralizado por la víctima en las redes sociales.

Sábado 10 de Marzo de 2018

Martín Joaquín Oharriz, el rugbier que golpeó a su pareja, María C., quedó ayer imputado por lesiones leves dolosas agravadas por la relación preexistente en contexto de violencia de género. El juez de Primera Instancia, Román Lanzón, acepto la calificación legal presentada por la Fiscalía, por lo que tiene prohibido acercarse a la víctima y establecer contacto por cualquier medio de comunicación o dispositivo electrónico.

El ex socio del Jockey Club deberá firmar una planilla en Tribunales cada semana y no podrá salir del país. La resolución no contempló un planteo calificado como "absurdo" por la fiscal María Teresa Granato. El letrado que patrocina a Oharriz pidió que la prohibición de acercamiento también se aplique a la joven golpeada.

   La audiencia tuvo lugar en los Tribunales ayer por la tarde en relación a lo sucedido el 18 de febrero, a las 6.30, en el departamento que habitaba Oharriz en las torres Maui de Puerto Norte.

   Previo a ello, y según la acusación formulada para sustentar la calificación legal de Granato, se conocieron detalles de esa noche violenta. C. se encontraba en el boliche Sr Ming junto a unas amigas y Oharriz la fue a buscar.

   Ya en las torres Maui, la joven se encontraba hablando por celular en el balcón cuando el rugbier la tomó del brazo y la ingresó violentamente al departamento.

Le propinó cachetadas, trompadas, patadas y le apretó el cuello. La paliza se interrumpió cuando uno de los guardias del edificio de alta gama tocó el timbre. C. aprovechó la ocasión para irse a otro departamento del complejo, donde vive un amigo.

   La víctima logró filmar con su celular la golpiza que luego se viralizó en las redes sociales, pero también se supo que Oharriz ya tiene una denuncia en su contra en marzo de 2017 y se aplicó una restricción de acercamiento.

   El agresor mostró (un síntoma habitual del golpeador) arrepentimiento inmediato y se lo hizo saber por WhattsApp. "Vení acá, me voy a matar. Te amo, me quiero morir", le escribió.

   A la víctima se le constataron lesiones que fueron descriptas por los exámenes médicos durante la audiencia.

C. y Oharriz fueron pareja desde septiembre de 2015 a marzo de 2017. Durante la relación, y tal como lo denunció ante Fiscalía, la pellizcó, la tiró contra los muebles o arriba de un sillón.

   Según declaró C., como Oharriz iba a comenzar terapia psicológica reanudó el vínculo.

La joven dio detalles de aquel 18 de febrero. "Puta, ¿dónde estás?", le escribió . Cuando llega a su encuentro ya estaba sin remera, ya que se había peleado en la puerta de un local de Oroño y Brown. Al llegar a su departamento empezaron los golpes y al poder zafar de la situación, Oharriz viró de agresivo a arrepentido y le escribió mensajes por celular.

   La joven manifestó haber sentido "vergüenza" por lo sucedido y no lo reveló a su círculo íntimo. Como trabaja con su padre, se maquilló para ocultar el ojo moretoneado.

Una semana después durmió con su agresor.

Cuando quiso conversar sobre lo sucedido, Oharriz arrojó una remera contra la pared y le empezó a gritar.

   Además del video, la fiscal Granato ofreció las testimoniales de los guardias de las Torres Maui, del vecino y amigo que reside allí y de otra amiga. En su mayoría ratificaron el tenor y características de la denuncia

   Tras los elementos aportados, la acusación sostuvo la imputación por el delito de lesiones leves dolosas agravadas por la relación preexistente y en contexto de violencia de género. En esta tipificación se prevén penas de 6 meses a dos años de ejecución condicional.

Polémico

El abogado de Oharriz, Jorge Ferreyra, hizo su defensa. "Volvió porque ella quiso", refirió el letrado en referencia al reencuentro una semana después de los golpes. Y si bien se mostró proclive al contexto de defensa del derecho de las mujeres y la ley de protección de la mujer, Ferreyra no dudó en calificar esta situación como "un bastardeo".

   La resolución del juez Lanzón no tiene plazos y se da en el marco de la Investigación Penal Preparatoria (IPP) que tiene dos años de extensión. Oharriz ya no vive en Torres Maui.

Fijó domicilio en Sarmiento al 400. Su abogado logró eximirlo del pago de 50 mil pesos de fianza "porque perdió su trabajo", por lo que se designó a un pariente del rugbier como garante personal de lo resuelto.

Fiscalía y defensa dieron sus puntos de vista ante las cámaras de televisión, que los esperaban tras la audiencia imputativa contra el rugbier Martín Oharriz, a quien se le aplicó una restricción de acercamiento a su ex pareja María C. y una prohibición de establecer contacto de ninguna naturaleza, ni personal ni por medios electrónicos. "Quiero que ella no se acerque a mi cliente, porque ya lo había hecho otra vez", dijo el abogado del agresor, Jorge Ferreyra, y recordó que pese a una restricción de acercamiento de 2017, la joven regresó al departamento del denunciado. La fiscal María Teresa Granato consideró el planteo como "absurdo", y señaló que "se está ante un claro caso de violencia de género".

   Ferreyra provocó algunos comentarios por lo bajo durante la audiencia y prosiguió con su argumento ante los micrófonos de la prensa. "Mi cliente tiene un estado anímico del peor, la condena social es terrible y la familia está destruida", afirmó para dar una visión particular del video de la agresión que se viralizó en las redes sociales y llegó a todos los medios de comunicación. "Hay que verlo bien, me parece que no se condice con la denuncia. Mi cliente no niega la agresión, él identifica que está ahí, pero no necesariamente son imágenes agresivas".

Una visión del video viralizado

Fiscalía y defensa dieron sus puntos de vista ante las cámaras de televisión, que los esperaban tras la audiencia imputativa contra el rugbier Martín Oharriz, a quien se le aplicó una restricción de acercamiento a su ex pareja María C. y una prohibición de establecer contacto de ninguna naturaleza, ni personal ni por medios electrónicos. "Quiero que ella no se acerque a mi cliente, porque ya lo había hecho otra vez", dijo el abogado del agresor, Jorge Ferreyra, y recordó que pese a una restricción de acercamiento de 2017, la joven regresó al departamento del denunciado. La fiscal María Teresa Granato consideró el planteo como "absurdo", y señaló que "se está ante un claro caso de violencia de género".

   Ferreyra provocó algunos comentarios por lo bajo durante la audiencia y prosiguió con su argumento ante los micrófonos de la prensa. "Mi cliente tiene un estado anímico del peor, la condena social es terrible y la familia está destruida", afirmó para dar una visión particular del video de la agresión que se viralizó en las redes sociales y llegó a todos los medios de comunicación. "Hay que verlo bien, me parece que no se condice con la denuncia. Mi cliente no niega la agresión, él identifica que está ahí, pero no necesariamente son imágenes agresivas".

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