Domingo 21 de Junio de 2020
Mario Oscar Juárez, tiene 80 años, es aficionado al tango y fanático del La Capital. Tanto es así que compra el diario todos los días, desde hace más de 20 años y desde entonces se entretiene recortando las fotos antiguas que se publican en la página 2, y edita su propio periódico.
Mario es jubilado del ferrocarril y tiene todo el tiempo del mundo para "jugar a ser editor". "Trabajé hasta 1992 y me acogí al retiro voluntario con 32 años de servicio. Mi lugar de trabajo era la estación Rosario Norte, en Control de Trenes, departamento Tráfico. Tenía muchos amigos allí, grandes compañeros", recuerda Mario desde su casa de México 1165 B, de barrio Belgrano, junto a su compañera de toda la vida, Marta, sus hijos Sergio, Sonia, Jorgelina y Rubén, "y toda la cría", como él llama a sus nietos.
En cuanto a su hobby de recortar el diario, Mario contó que hace muchos años que lo hace. "Me leo La Capital de punta a punta. Recorto las noticias que me gustan, las historias de los barrios, las fotos antiguas, cuestiones de deportes y de automovilismo. En fin, todo lo que me llama la atención lo selecciono y luego lo pego en álbumes, de los cuales ya armé varios. Cuando estoy aburrido releo las noticias", acotó.
Pero esta no es la única pasión. Otra de sus aficiones es la música. "La música es alegría, es amor. Es levantarse todos los días con voluntad, por eso amo el tango. Las orquestas viejas, las de Pugliese, D'arienzo, De Angelis, Troilo, y cantores como Gardel y Lezica", rememoró.
El hombre empezó a cantar sin querer y se fue involucrando cada vez más. "Me encontré con grandes cantores profesionales. De la nada. Nunca estudié canto y hasta me di el gusto de grabar temas en un CD y hasta de cantar en el famoso café Tortoni de Buenos Aires", contó entusiasmado a este diario.
Vecino destacado
Fanático de Rosario Central, Mario es muy futbolero y tiene como ídolos a Aldo Pedro Poy, Mario Kempes y el Negro Palma.
También recordó con especial cariño la figura del Trinche Carlovich, desaparecido recientemente tras un ataque en su bicicleta.
Emocionado, recordó: "El Trinche vivía a una cuadra y media de mi casa. Lo veía pasar todos los días en su bicicleta bordó. Era un muchacho sencillo, de barrio, como los hermanos Killer que también son de por acá. Una canallada lo que hicieron con el Trinche, pero tuve la satisfacción de verlo jugar, de tocarlo y disfrutarlo", reflexionó el hombre que no se cansa de recorrer las páginas de La Capital.
Pajaritos
Mario contó que una de sus pasiones era cazar pajaritos. “Los cazaba y los criaba. También hacía tramperas y redes que después desplegaba en el campo. La verdad es que en esas épocas se cazaba bastante”, manifestó, y recordó que sus primeras monedas las consiguió vendiendo los jilgueros que había cazado y que vecinas de barrio Belgrano le compraban para hacer el casi desaparecido plato polenta con pajaritos.