La ciudad

El robo de una camioneta desnudó una historia solidaria en barrio Las Flores

La utilizaba el cura de la zona para repartir alimentos y realizar acciones pastorales. Los vecinos se organizaron y la recuperaron

Viernes 05 de Febrero de 2021

La historia terminó y los vecinos coincidieron en que fue “gracias a la gente del barrio”. El padre Javier Pussetto, de la parroquia Nuestra Señora de Itatí, del barrio Las Flores, recuperó ayer la camioneta Renault Kangoo que le habían robado el martes pasado a la medianoche cuando estaba a punto de abrir el garaje del salón parroquial ubicado en Flor de Nácar y Heliotropo.

El hecho de inseguridad que sufrió el sacerdote no se distingue de los cientos que ocurren a diario en Rosario. Tal vez lo que llama la atención es que lo sufrió un hombre con compromiso social, apreciado por su trabajo pastoral, y que el escenario fue en uno de los territorios más estigmatizados en la última década.

El martes a la noche el sacerdote llegó la parroquia a bordo de la camioneta Kangoo color rojo después de desarrollar su tarea solidaria en los barrios Las Flores y San Martín Sur. La dejó en marcha y se bajó tranquilo para levantar el portón. En un segundo aparecieron dos muchachos en moto y aprovecharon el descuido. Uno se subió al volante de la chata y se marcharon a toda velocidad por Flor de Nácar.

“Eran dos en moto, ni los vio el cura porque estaba de espaldas, uno se subió a la camioneta en marcha y se fueron. Pero no son del barrio amigo, esto no pasa nunca acá, nos conocemos todos. Entre zorros no nos pisamos la cola”, frasearon a este diario dos muchachos sentados en la plazoleta Itatí, justo frente a la iglesia, criados en el lugar y con aplomado conocimiento de los códigos del barrio.

Apenas se conoció el robo, el barrio se movilizó indignado ante el despojo de algo más que una camioneta. Es un vehículo, una herramienta que Javier utiliza todos los días para desarrollar su tarea solidaria, porque durante 100 días seguidos durante toda la pandemia entró casi 1.000 raciones de alimento y acarreó ollas repletas de comida.

La gente se acercó a la parroquia para solidarizarse con el sacerdote y enseguida utilizó las redes sociales para viralizar la foto del vehículo sustraído, realizaron cadenas de mensajes, comenzaron a recorrer el barrio y los más osados prometieron “tocar contactos” para tratar de conocer el destino de la Kangoo.

Esas gestiones de los vecinos y la visibilización del caso hizo efecto y puso a reflexionar a los ladrones. El miércoles a la noche uno de los colaboradores que circulaba por la colectora de Circunvalación, a la altura del casino, divisó la camioneta en la banquina.

Amor a la parroquia

“Lo único que quiero que quede claro es que la camioneta la recuperaron los vecinos por el amor a la parroquia. Con ese vehículo lo que hacemos es ayudar a la gente de Las Flores y San Martín Sur a entregar raciones de comida y trasladar ollas”, indicó el cura ayer a la mañana en la comisaría 21ª de Arijón al 2300.

El sacerdote se trasladó hasta la dependencia policial para realizar una serie de trámites porque al rodado alcanzaron a cambiarle la chapa patente. Desde la Fiscalía se ordenó una serie de pericias para determinar a qué auto pertenece, y si además no le habían modificado algún otro número de registro del chasis o del motor.

En Las Flores la historia terminó bien. La gente recuperó la camioneta que se utiliza para extender una mano a quienes más la necesitan, un trabajo casi indispensable en el barrio. Una vecina resumió que el padre Javier es “un cura villero que todos quieren”, y dijo que junto al obispo Eduardo Martín “hacen recorridos para las fiestas patronales. Es, como dicen, un pastor con olor a ovejas”.

El religioso tiene además un centro de día, donde se trabaja codo a codo con otros sacerdotes de la zona que atienden situaciones de vulnerabilidad social y consumos problemáticos de sustancias psicoactivas.

Y participa de la campaña nacional “Ni un pibe menos por la droga”.

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