La ciudad

El río está despoblado: sólo un 20 por ciento del parque náutico zarpa hacia las islas

La creciente, que alcanzó los 5,37 metros frente a Rosario, y la gran cantidad de camalotes dificultan la navegación. Prefectura desaconseja salir en lancha para evitar accidentes. 

Viernes 08 de Enero de 2016

Con una altura del Paraná frente a Rosario de 5,37 metros las actividades náuticas en plena temporada estival se redujeron a la mínima expresión. Así lo confirmó el titular de Prefectura Naval Rosario, Miguel Siboldi, quien precisó que la navegación de vehículos a remo, motor y vela que surcan hoy el río es sólo un 20 por ciento del parque náutico local, que asciende a las 20 mil embarcaciones en la región.

"Intentamos desalentar a la gente que habitualmente sale al río, porque en estas condiciones existe riesgo para sí mismos por la prevalencia de alimañas y por el daño que puede ocasionar el oleaje en cercanía de las islas", explicó Siboldi en diálogo con La Capital.

Al margen de las sugerencias de la fuerza federal, los propietarios de yates, lanchas, vehículos a motor y a remo parecen haber reaccionado frente a un Paraná que está por encima de los niveles de evacuación y con pronóstico de mayores subas.

"Los fines de semana, cuando es mayor el tránsito fluvial con fines recreativos, notamos que debido a esta crecida sólo navega un 20 por ciento del tráfico habitual", precisó el prefecto de la delegación Rosario.

Y no sólo dejó de usar sus embarcaciones en forma regular un 80 por ciento del parque náutico local sino que las travesías se hacen sin desembarco en las islas, donde no hay costa para hacer pie.

Temporada perdida. Desde la Cámara Náutica Región Rosario, su presidente Jorge Pinilla admitió que la creciente le jugó una mala pasada al sector. Es más, indicó que la temporada "está prácticamente perdida, con guarderías que están operativas pero sin lugar adónde ir en las islas".

El directivo señaló que si bien zarpan lanchas, los tripulantes hacen pequeñas salidas para tomar sol, pero sin bajar a tierra firme. "En general sale el que hace poco tiene una lancha y tiene unas ganas terribles de usarla, pero la gente que iba al río a hacer su asado y va a un parador; no sale, no tiene dónde ir", repasó Pinilla.

En tal sentido, amplió: "Habiendo agua; peligro no hay. Sólo troncos y camalotes, por eso hay que tener cuidado para navegar. Pero existen más sitios para navegar ahora que con la bajante".

Otro punto que también venía complicando al sector eran las restricciones a las importaciones. Si bien la producción de cascos para embarcaciones de todo tipo se hace en la Argentina en más del 90 por ciento del mercado interno, los motores y sus repuestos son importados.

"Si bien se abrió la importación, ahora tiene que llegar, arribaron muy pocos y vienen a cuentagotas, por eso la temporada nuestra para la venta fue hace un mes, pero igual tenemos la ilusión de vender hacia febrero o marzo", indicó el directivo de la Cámara.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario