Miércoles 02 de Mayo de 2018
Lo que sí reconoce Capilla es que en los últimos años se ven más familias con chicos, pero el abordaje de esos casos corre por otras vías, en articulación con la Dirección Provincial de Niñez y estrategias que apuntan a resolver sobre la emergencia y a mediano plazo: si se encuentra a una madre con hijos pequeños en plena noche el destino inmediato es un hogar de protección de mujeres; si hay más tiempo, se intenta buscar un alojamiento temporario.
Otro es el panorama para los adultos (una abrumadora mayoría de varones) que están en situación de calle en forma más o menos permanente.
Cuando las temperaturas empiezan a descender, abren sus puertas los dos refugios.
Sol de Noche, que acepta hombres y mujeres recién a partir de los 35 años, lo hizo hace ya más de un mes con una demanda que rápidamente colmó sus instalaciones e incluso las desbordó, lo que lleva a los voluntarios a replantearse si la concurrencia al albergue puede explicarse o incluso justificarse sólo por las condiciones térmicas.
"En 2017 arrancamos con 32 plazas ocupadas, cuando este año largamos con 44 y a los dos días ya habíamos completado las 62", 8 de ellas con mujeres, cuenta Calderón.
La voluntaria dice que "todas las noches queda gente afuera", ya sea porque llega hasta el lugar y no encuentra cama disponible, o porque simplemente no va, advertida de que no quedan ya plazas.
Para remediar esa situación desde esta noche sumará sus 40 camas el Refugio Municipal, en el distrito sur. Antes, desde las 19.30, los secretarios de Salud, Leonardo Caruana, y Control y Convivencia, Guillermo Turrín, recorrerán las calles junto a Capilla y un equipo médico en busca de personas que presumiblemente se encuentren en la vía pública y sin hogar.
"A los que estén dispuestos a ir al refugio se los invitará al traslado o a que vayan solos, y a quienes prefieran quedarse se les entregará una frazada y se notificará a las organizaciones que proveen asistencia alimentaria para organizar la entrega de una cena y un desayuno", explica Capilla.
La presunción es que las plazas municipales alcanzarán a dar respuesta a la demanda de cama, cena y desayuno que aún existe.
"El año pasado nunca se llenó", recuerda la funcionaria, quien sostiene que si bien el número de gente viviendo en la calle se mantiene más o menos estable en Rosario, también se advierte "mucha circulación" de personas que "quizás permanezcan afuera unas noches y luego se van".
Pero esta vez la oferta de un techo al menos hasta octubre llegará con una "experiencia piloto": después del desayuno, hasta cerca del mediodía, habrá talleres voluntarios con un par de profesionales de la secretaría. Podrían ser de capacitación en oficios, pero su ambición va más allá: trabajar sobre posibles alternativas a la calle.
Según cuenta Capilla, el año pasado "se detectó a gente relativamente joven y con no mucho tiempo en la calle, a la que había un montón de cosas para ofrecer", algo que se dificulta en horario sólo nocturno.
Para alertar sobre situaciones de calle se puede llamar a la GUM, al 0800-444-0909.