La ciudad

"El problema de la noche es la tergiversación de rubros, la inseguridad y el transporte"

Guillermo Spagnolo, titular de la Cámara de Esparcimiento Nocturno, que agrupa a 18 discotecas de Rosario, hizo un balance del debate por la nueva ordenanza de boliches.

Jueves 24 de Abril de 2014

"El problema de la noche es la tergiversación de rubro de algunos locales, que no tienen actividad bailable habilitada y la usufructúan. Ahí tenemos inconvenientes", afirmó el titular de la Cámara de Esparcimiento Nocturno (CEN) que agrupa a propietarios de boliches, Guillermo Spagnolo, al referirse al debate que se inició en el Concejo Municipal para renovar la ordenanza que regula la movida nocturna.

Ediles y bolicheros comenzaron ayer a analizar la simplificación de rubros, los horarios, las áreas de radicación y el factor ocupacional en los locales.

En declaraciones al programa "Todos en La Ocho", Spagnolo sostuvo que la reunión de ayer en el Concejo "fue muy productiva. Celebramos que nos convoquen para reformular una ordenanza que no está mal, pero que tiene aspectos para corregir", agregó.

"Estadísticamente, en lo que concierne a las 17 ó 18 confiterías que agrupamos, en los últimos 20 años no hemos tenido ningún problema. No le hemos causado a la ciudad de Rosario ningún tipo de problema. No tuvimos ningún accidente luctuoso como en Buenos Aires, ni tenemos problemas con los vecinos porque estamos bien supervisados. Somos empresarios muy cuidadosos en el cumplimiento de la normativa", remarcó el bolichero.

Según su opinión, el mayor el problema en la noche "es la tergiversación de rubros" en los locales, a lo que agregó: "tampoco vamos obviar el tema de la inseguridad que nos afecta las 24 horas del día. Nosotros también lo sufrimos porque hay gente que tiene miedo a salir de noche. Además está el gran problema del transporte. En algunos lugares no hay colectivos y faltan taxis".

El empresario también fue consultado sobre los problemas que se producen en "La previa" de los boliches, cuando grupos de adolescentes se juntan a beber alcohol antes de ingresar a los locales.

"Los adolescentes de 16 -17 años, que para ley son menores, pero que son seudos mayores, no concurren a ningún establecimiento en el que no se venda alcohol. No hay nada atractivo para esa franja de esa edad. Son chicos que ya toman alcohol con los padres. La culpa la tienen los padres. Hay una permisividad alarmante. A los padres les da los mismo cómo vuelva el pibe a la casa, si está borracho o si no regresa", agregó.


 

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