El Parque de la Cabecera, otra víctima del vandalismo y los robaluces
Ya se llevaron más de la mitad de los artefactos LED, y cavan zanjas para arrancar los cables, que quedan pelados y generan peligro

Lunes 14 de Septiembre de 2020

Como ya ocurrió en otros espacios públicos de la ciudad bajo la pandemia, en el Parque de la Cabecera del puente Rosario-Victoria se están robando los plafones de la luz. De unas 80 luminarias que había, ya se llevaron más de la mitad. Además de los dispositivos LED, hicieron una canaleta de casi 30 metros para cortar también los cables. Producto de esta angustiante seguidilla de vandalismo, a la noche la mitad del parque, que se inauguró en mayo del año pasado, está a oscuras.

   Lo obsceno de la situación es que no se trata de un trabajo sencillo, ya que requiere incluso del uso de palas, métodos de elevación (los artefactos están colocados a cuatro metros de altura), y ante todo conocimiento sobre cómo manipular equipos energizados, porque el despojo se produce en horario nocturno, cuando el alumbrado está prendido.

   Por eso los vecinos, que cada vez que salen de su casa ven otra zanja más donde antes había cableado, y una columna metálica desnuda donde había un artefacto de iluminación, están indignados.

   “Hace un mes que se están robando los plafones del circuito de bicicleta y para correr. Además, ya se llevaron unas 40 luces. Todos los días falta una”, comenta Hernán Spinozzi, un habitante de la zona.

   El peligro radica, además, en que los malvivientes cortan los cables y dejan las puntas peladas. Spinozzi cuenta que, alertado por lo que pueda suceder si alguien los toca, llamó a Alumbrado Público y a Defensa Civil. En ambas reparticiones le registraron la denuncia pero no tomaron cartas en el asunto. “Quiero que por lo menos tapen todo. La última vez que llovió, se produjeron chisporroteos. En cualquier momento se queda electrocutado un pibe. Es una locura”, advirtió.

   Los oportunistas trabajan, principalmente, en los lugares con poca circulación. “Esto es algo organizado, no alguien que pasa y arranca. Una vez encontré tirada una pala, una pinza y una botella de whisky al lado de una canaleta. Se ve que vieron un patrullero y se fueron”, apunta el vecino. A una cuadra hay un puesto de Gendarmería, que no detiene a los ladrones. “Esto es tierra de nadie”, sindicó Hernán.

Bien de cambio

Las luminarias son muy buscadas por su alto valor económico, que está por arriba de los 100 dólares. Y no es la primera vez que ocurre un hecho de estas características: en el Parque Independencia se llevaron 45 luces durante la cuarentena de abril, y el saqueo no se detuvo hasta que no se tomaron medidas que desalienten a los ladrones al hacer más trabajoso extraerlas de las columnas.

   “Es un daño terrible para la ciudad. Las que se robaron en el parque todavía no se repusieron. Solo se frenó este accionar cuando la concesionaria del mantenimiento del alumbrado público empezó a poner un bulón de seguridad a los artefactos, uno por uno”, apuntó Adrián D’Alessandro, de Amigos del Parque Independencia.

   Para el referente, algo similar debería implementarse de forma urgente en el parque de la cabecera del puente. Respecto de los cables, recordó que en algunos sectores del Independencia donde hubo robos sistemáticos y reiterados, la única solución fue poner hormigón sobre el cableado, y luego recién la tierra. Quizás una medida extrema, pero segura.

   D’Alessandro indicó que después de tres pedidos a la Dirección de Alumbrado Público, todavía no pudieron reemplazar los faltantes, producto del contexto económico. “Evidentemente no hay fondos. Con la situación delicada de las finanzas del municipio, más que nunca hay que cuidar lo que tenemos, porque lo que se roba no se puede reponer”, lamentó.

Un paisaje desolador

El Parque de la Cabecera del puente Rosario-Victoria no es el único espacio público que muestra signos de abandono en la zona. La zona de Costa Alta, un área contigua al parque despojado, también evidencia un panorama desolador. El ascensor hace años que no funciona. Falta una reja que deja un hueco peligroso y puede provocar una caída desde una altura equivalente a un segundo piso. Las paredes están deterioradas, despintadas y con grafittis.

   Las estructuras metálicas oxidadas y los vidrios rotos terminan de pintar una postal algo tétrica. En el sector del muelle, además, se observa mucha basura por todos lados, como un manto de descuido que se tienen sobre el lugar, junto a suciedad y olor a orín. “Es una pena, un sector que fue orgullo turístico y ahora está tan descuidado”, comentó Adrián D’Alessandro, titular de Amigos del Parque Independencia.