La Ciudad

El Paraná llegó al nivel más bajo en 50 años y se encienden las alertas

Aguas Santafesinas les pidió a los municipios controles más estrictos para evitar el derroche. Este martes la altura del río fue de 15 centímetros.

Miércoles 23 de Junio de 2021

Aguas Santafesinas S.A (Assa) extrae del Paraná 600 millones de litros de agua por día. En épocas normales, esa enorme cantidad de agua potable es sólo un dato que manejan las oficinas de producción o de distribución de la empresa. Pero en un contexto de drástica bajante del río, cuando el Paraná alcanzó este martes el nivel más bajo de los últimos 50 años, la cifra empieza a sembrar incomodidad. Desde la empresa ya pidieron reducir el consumo y reclamaron al municipio que implemente medidas para controlar el derroche, sobre todo en la limpieza de veredas y riego de espacios verdes. “Hasta ahora podemos mantener el nivel de producción, pero tenemos que estar preparados para cuando no podamos hacerlo”, explicó el gerente de Relaciones Institucionales de Assa, Guillermo Lanfranco.

Según la describen los especialistas, la bajante que experimenta el Paraná es parte de un fenómeno más largo que comenzó el año pasado y podría extenderse hasta el final del 2021 por la falta de lluvias en las cuencas de los ríos Iguazú y Paraguay.

Entre el domingo y el lunes, a la altura del puerto de Rosario, el río perdió casi 20 centímetros, midiendo apenas 0,18 centímetros de altura. Este martes llegó a 0,15 centímetros, superando los registros de noviembre pasado, cuando midió 0,17 y marcó el nivel más bajo de los últimos 50 años.

Uno de los principales efectos de este fenómeno es la reducción de la capacidad de captación de agua fluvial para el consumo urbano. La semana pasada, un informe del Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió que julio será un mes “especialmente crítico” en este sentido. Y desde Assa pidieron a sus clientes hacer un uso racional del servicio.

Esta semana iniciarán también una serie de reuniones con los responsables de municipios y comunas donde se presta el servicio para implementar medidas que fomenten el uso racional del recurso. En el caso de Rosario, por ejemplo, se pide que se haga un control más intenso de las ordenanzas que regulan los usos públicos, como el lavado de veredas, el riego de espacios verdes o la actividad de los lavaderos de coches.

Concientización y sanciones

“Tenemos que buscar la forma de hacer un control más intenso del uso irracional del agua. La idea no es salir a poner multas, pero sí advertir a la población que estamos en una situación extraordinaria. Porque actualmente producimos el cien por ciento del agua que consumimos, pero si mañana tenemos que producir menos, necesitamos que la demanda se ajuste a las posibilidades que tenemos de producir agua”, explica Lanfranco.

Hace once años, el Concejo Municipal aprobó la ordenanza Nº 8.687/10 como parte de una serie de iniciativas destinadas a la preservación y racionalización de los recursos naturales. La norma establece que “todo propietario, comerciante y/ o frentista podrá proceder al lavado de veredas y aceras debiendo emplear para ello baldes o en su defecto mangueras provistas de sistema de corte, interruptores o pulsadores, a los fines de racionalizar el uso del agua”.

En ese sentido, se estima que una manguera abierta durante una hora insume 500 litros de agua potable, el consumo promedio de dos personas por día. Mientras que utilizando diez baldes de agua se necesitan sólo 50 litros.

De acuerdo al Código de Faltas, el lavado y/o barrido de aceras en contravención a las normas reglamentarias se sanciona con multas que van de los $115,90 a $533,75.

La higiene de veredas no es la única actividad donde el uso del agua está regulado. Los lavaderos de vehículos son otros de los grandes consumidores de este recurso. Hace doce años se aprobó la ordenanza Nº 8458/09 que obliga a aplicar un sistema de pulsadores interruptores en las mangueras que se emplean para el lavado de autos.

Actualmente, las multas para los comercios que no apliquen este sistema de corte de agua para evitar el derroche van desde $154,59 hasta $889,72, llegando incluso a la clausura por 15 días en caso de reincidencias.

Hay más ejemplos del derroche. El sistema de riego que utiliza el Estadio Mundialista de Hockey, en en el noroeste de la ciudad, demanda un suministro de alrededor de 80 mil litros diarios de agua potable por día. Un tema que surge en forma recurrente cada verano, cuando los barrios ubicados alrededor de las canchas suelen carecer del servicio.

Los campos de hierba sintética no pueden estar secos y el agua neutraliza su efecto abrasivo, que puede provocar quemaduras cutáneas en caso de que alguna de las personas que lo utilice se caiga sobre él. Pero los miles de litros que demanda el riego de la cancha resultan obscenos si se tiene en cuenta la necesidad actual de cuidar el recurso.

Sobre todo también si se lo compara con el consumo hogareño del agua. Una familia de cinco personas puede gastar cien litros para lavar los platos, algo más que eso utiliza el ciclo completo de un lavarropas y con 2.500 litros se puede llenar una pileta de lona chica.

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