La ciudad

El Papa sorprendió a Brisa, la primera rosarina que contará con un perro de servicio

La pequeña de 9 años, a quien le asignaron un animal criado por presas, recibió un Rosario por parte de Francisco

Miércoles 28 de Marzo de 2018

Ir al Vaticano como uno más y volverse con un saludo especial y un Rosario, ambos otorgados por el mismísimo Papa Francisco. Eso le pasó a Brisa Vanzini, la pequeña de 9 años que fue noticia hace diez días en La Capital tras convertirse en la primera rosarina en contar con un perro de servicio en la ciudad.

A Brisa, que padece atrofia muscular espinal, le asignaron un perro de servicio desde el programa Huellas de Esperanza, dependiente del Servicio Penitenciario Federal.


Dentro del plan, reclusas del Centro Federal de Detención de Mujeres, Unidad 31, de Ezeiza, crían a cachorros desde los 45 días para que luego, junto a una instructora, los perros puedan ser entrenados y destinados a ayudar a distintas personas con discapacidades motrices.

De no mediar inconvenientes y tras algunos días de convivencia en la ciudad, la perra de servicio Paz, una labradora de cuatro años, llegará en mayo para instalarse definitivamente con su dueña.

Este tipo de perros están especialmente entrenados para abrir y cerrar puertas, cajones y heladeras; alcanzar y levantar objetos del suelo y prender y apagar luces e interruptores, entre otras cosas.

"El domingo pasado en La Capital con Brisa y este domingo de Ramos llegamos al Papa en Roma. Increíble nuestro destino", fueron las primeras palabras de Sebastián Vanzini, papá de Brisa, con este diario.

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Ante la consulta sobre el tiempo de anticipación con el que pautaron el encuentro con el sumo pontífice, Sebastián sorprendió al decir que no tenían coordinada ninguna reunión.

"No teníamos nada pautado, no había audiencias. El día anterior a la misa decidimos ir", afirmó el papá de Brisa, quien destacó que, además, "fue en la misa de (Domingo) de Ramos".

Según contó Sebastián, se levantaron muy temprano el domingo para ir a la misa. La jornada de la niña, su padre y su madre, Floriana, comenzó a las 5.30. Llegaron a las 6.30 al Vaticano y, pacientemente, comenzaron a hacer la fila para presenciar la misa.

Sobre ello, Sebastián amplió: "La fuerza y la suerte nos llevó. Recién se abrieron las puertas alrededor de las 7.30. Fuimos pasando las distintas puertas de seguridad y, como estábamos ahí e insistimos un poco, terminamos adelante de las 50 mil personas. Fue algo increíble".

"Vino hacia nosotros antes de subirse al papamóvil. Le pregunto a Brisa cómo se llamaba y de dónde era"

"No imaginamos estar ahí, son esas cosas que te salen de adentro y con el sólo hecho de que vas a estar en una misa con el Papa, te emocionás", expresó.

El saludo

Sin buscarlo, terminaron adelante de la muchedumbre en la misa de Domingo de Ramos que dio el Papa Francisco. Y también, charlando con quien, desde 2013, ocupa el máximo cargo de la Iglesia Católica a nivel mundial.

Francisco saludó a todos los jóvenes y antes de subirse al papamóvil divisó a Brisa. En ese momento, cambió sus planes y no dudó en acercarse a la rosarina y al padre de ella.

"Vino directamente hacia nosotros. Yo estaba arrodillado, pero me arrodillé más aún, le dije que éramos argentinos y él le preguntó el nombre a Brisa. Lo único que hacía yo era llorar", detalló Sebastián.

A ello, agregó: "Le conté sobre la enfermedad de mi hija. El Papa la besó y le siguió preguntando cuántos años tenía y de dónde éramos. Después de eso, le regaló un Rosario".

"Ella piensa que todo esto es una bendición, que es algo divino", contó Sebastián.

"Sentí mucha misericordia por parte de Francisco. Todo comenzó como un saludo a un argentino y de golpe se sintió parte de nuestra preocupación y sentimiento. Lo sentí al lado nuestro y preocupado por Brisa", concluyó.

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