La ciudad

El nuevo Concejo salió a la cancha con un escándalo provocado por el PRO

Finalmente, María Julia Bonifacio juró como tercera edila de la fuerza de Mauricio Macri. La disputa dilató la designación de autoridades y la integración de las comisiones.

Martes 06 de Diciembre de 2011

Signado por un escándalo que tuvo al PRO en el ojo de la tormenta, el Concejo aprobó ayer los diplomas de los once ediles que renovarán parcialmente el cuerpo a partir del 10 de diciembre próximo. Desde temprano, la comisión de Poderes se constituyó para resolver la designación del cuarto escaño para esa fuerza, que finalmente recayó en María Julia Bonifacio, en una resolución que privilegió el cupo femenino. Fue pasadas las 21, en medio de un mamarracho político que incluyó idas y vueltas de quien había renunciado a esa banca, Sofía Alarcón, y el enojo de su par de bloque Laura Weskamp frente a la decisión del resto del cuerpo. Una definición que diluyó acuerdos preexistentes y estiró la designación de las flamantes autoridades del Palacio Vasallo y la integración de las comisiones de trabajo hasta el filo de la medianoche.

Sí fue una fiesta, con cánticos, gritos e hinchada incluida, la ceremonia de asunción de los diez concejales que no presentaron inconvenientes con sus diplomas, en el marco de un acto protocolar que comenzó sobre las 19 (ver aparte).

La novela por el escaño en disputa se comenzó a escribir desde temprano, cuando los concejales Daniela León, Diego Giuliano, Oscar Greppi, Alberto Cortés y Pablo Colono integraron la comisión de Poderes para analizar puja por la cuarta banca del PRO. Surgió un dictamen unánime, que luego fue aprobado por unanimidad en la sesión preparatoria (a partir de las 20.45, tras dos horas de cuarto intermedio).

La disputa en el PRO se desató cuando Alarcón, electa en julio pasado, manifestó su deseo de renunciar a la banca. Entonces comenzaron las negociaciones de quien le seguía en la lista, Marcelo Ayimen (Sindicato del Vidrio), y Bonifacio, que lo sucedía en la boleta.

Las fisuras quedaron al descubierto cuando Alarcón se presentó ayer en el Concejo con la intención de reconsiderar su renuncia y exigir la banca. Pero Poderes ya había cerrado su dictamen y resuelto que Bonifacio ocuparía su lugar.

La voz cantante de la comisión fue la radical Daniela León: "Aceptamos la renuncia de Alarcón, rechazamos el diploma de Ayimen y aprobamos el de Bonifacio. Consta en el dictamen el certificado enviado por la Secretaría Electoral provincial. Tuvimos en cuenta jurisprudencia y tratados internacionales, que están incluidos en la Constitución Argentina y la ley de cupos santafesina, que va en sintonía con la Carta Magna, y antecedentes en el Senado de la Nación".

"De no haber procedido de ese modo, se hubiera violado la ley de cupos", enfatizó León, quien indicó que Alarcón nunca formalizó su intención de ingresar al Concejo.

La comisión cerró su dictamen a las 12.30. Y, media hora después, ingresó el expediente de Alarcón retractándose de su renuncia ante el Tribunal Electoral. Frente a probables acciones judiciales contra el Concejo, León recordó que en los fundamentos está la sentencia de la Cámara en lo Contencioso Administrativa por el caso Mario Vallone, que resolvió que lo ocurrido en el Palacio Vasallo no era judiciable.

A las 21.05, y con su rostro sonriente, Bonifacio juró por Dios y la Patria. De inmediato se sentó al lado de una enfurecida Weskamp, quien no la felicitó pero sí votó su ingreso al cuerpo.

"No tengo inconvenientes en trabajar con Weskamp, más allá de que ella avaló la maniobra que intentó el sindicato (del Vidrio, cuyo titular es Ayimen)", disparó luego Bonifacio.

Los cierto es que las fisuras del PRO afloraron por todos los rincones. La dupla Roy López Molina y Alejandro Rosselló se mantuvo distante de Weskamp y de la propia Bonifacio.

El resto de las fuerzas supo capitalizar el mamarracho político para captar voluntades al momento de la definición de cargos. A esa altura, ya era casi medianoche.

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