La Ciudad

"El narcotráfico cambió la geografía de los barrios populares"

El coordinador de la Pastoral de la Drogadependencia advierte: "Las vidas de los pibes son descartables"

Lunes 31 de Agosto de 2020

Las vidas de los pibes son descartables y el narcotráfico cambió la geografía de los barrios populares”. Contundente, el coordinador de la Pastoral Social de la Drogadependencia, Fabián Belay, volvió a poner en agenda la realidad que sufren muchas barriadas atravesadas por la violencia, la narcocriminalidad, las armas y la falta de oportunidades para muchos jóvenes que no pueden evitar un destino de marginación y delincuencia.

La Pastoral de la Drogadependencia junto a la Pastoral de los Barrios Populares que coordina el padre Claudio Castricone tiene presencia en 12 barrios populares de Rosario.

Entre ellos Empalme Graneros, Tablada, Ludueña, San Martín Sur, Las Flores, Tío Rolo, Santa Lucía y La Lata. Allí la cruda realidad social se palpa todos los días.

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“En pandemia, primero se atendió la necesidad alimentaria en forma intensiva con muchos programas, pero nos fuimos encontrando al transcurrir con un montón de situaciones. Y si bien hay presencia del Estado, lo que está en crisis es el modo de estar presente. La situación en los barrios populares de Rosario es imposible de ver sin estar atravesada por la falta de trabajo y por una organización delictiva que termina siendo la última alternativa”, remarcó Belay.

Por eso, desde la Pastoral la mirada es abarcativa. “Todo está en crisis sanitaria. Lo que estaba sostenido con alambre hace varias décadas no encuentra una política de inclusión integral. El Estado está a la espera de que la gente vaya o bien a una escuela, centro de salud, oficinas gubernamentales, y lo que vemos es que hoy hay una ruptura de todo el tejido social, donde la presencia debe ser mas dinámica para generar lazos y reconstruirlo”, indicó el sacerdote.

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A ello se le agrega el efecto de la pandemia, que provoca que la mitad del personal esté en situación de riesgo y limita esta presencia del Estado. “Todo el tiempo vemos que las cosas se dirimen por la ley del más fuerte, no hay alguien para intervenir. Los grupos están en tensión y conviven en estos territorios sin ningún tipo de contención externa. Antes los adolescentes y jóvenes dirimían sus conflictos en una pelea, hoy por la gran presencia de armas, los problemas se resuelven con armas y esto a su vez atravesado por el consumo”, advirtió Belay para subrayar: “En los barrios populares, los pibes encontraron en lo narco, una alternativa”.

La repartición religiosa considera que si bien la estadística nacional que habla de un 50 por ciento de adolescentes sin escolarización, para el sector en Rosario trepa al 90 por ciento en estas zonas vulnerables.

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“Tenemos un Estado muy deficitario en una intervención integral, en sectores donde los índices de mortalidad son altos, hay mucho consumo de sustancias y donde deberían hacerse jornadas extendidas en lo educativo con actividades recreativas y artísticas. Hay que pensar la pospandemia, porque cuando esto pase nos encontraremos con una gran crisis a flor de piel”, advirtió Belay, para aclarar un punto polémico: “No estamos a favor de la mano dura sino de la integración, pero no hay presencia de las fuerzas de seguridad en el territorio”.

Más duras aún fueron las declaraciones del sacerdote en cuanto a lo cotidiano en estos sectores de la ciudad. “Hay una naturalización del consumo la violencia y de la muerte, y en la misma sociedad nos acostumbramos a que todos los días tiene que haber un muerto”, prosiguió el religioso al subrayar que en clave de pandemia “se genera más violencia, más abuso de armas y el impacto que produce que tener un arma sea algo común. Su tenencia está en todos los barrios. Esto está y en adolescentes y jóvenes. Uno ve ráfagas de balas y no son armas chicas”.

Culminaba la charla con el referente de la Pastoral Social de la Drogadependencia, y hubo una referencia a planteos de similar tenor hechos con otras administraciones. En esto, Belay destaca que “con el gobierno actual de la provincia hay mejor diálogo que con la gestión anterior, al menos hasta este momento”, para destacar idéntica situación con la Intendencia. “Hay un cambio pero hay una coyuntura en la cual lamentablemente todos nos vemos atravesados y limitados, pero hay que ser creativo en cómo generar redes en el territorio”, finalizó.

Como si hiciera falta aclararlo, el coordinador de la Pastoral Social de la Drogadependencia, Fabián Belay, recuerda que la pobreza no es la misma que hace 30 años. “Hoy en los barrios populares, el narco cambió la geografía total de los barrios, pero no se entiende desde la política y la sociedad. Cambiaron los modos de relación y los niveles de violencia en el territorio; en los modos en cómo la comunidad se organiza, en los sueños de los chicos”, indica para preguntarse en voz alta: “¿Quiénes son los únicos que progresan, quiénes salen adelante?”.

El sacerdote concluyó: “Los pibes de nuestros barrios son lamentablemente descartables. No valen nada para ellos, ni para el poder, ni para los medios cuando titulan un ajuste de cuentas como un modo de neutralizar las muertes. Uno se pregunta; ¿no nos llama la atención que familias enteras terminen en la muerte todo el tiempo?”.

Tras repasar su compromiso junto a otros sacerdotes en poner el cuerpo y remarcar la necesidad de que haya adultos que contengan, Belay concluyó que “la cuarentena es una ficción en los barrios populares, porque si el chico no está contenido está en la calle. Lo virtual en población vulnerable, no es posible”.

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