La ciudad

El municipio trabajará junto a Techo en siete barrios vulnerables

Marcha atrás. Se trata de la organización civil Techo que había decidido suspender su actividad en la ciudad de Rosario como consecuencia de la violencia urbana.

Jueves 07 de Abril de 2016

Directores de la asociación civil Techo se reunieron con la intendenta Mónica Fein y se comprometieron a trabajar en conjunto en unos siete asentamientos de la ciudad. El encuentro se produjo después de que la entidad decidiera suspender por seis meses su trabajo en algunos barrios de Rosario como resultado de una serie de situaciones de violencia que obligaron a interrumpir las jornadas de construcción de viviendas con los vecinos.
  La directora regional de Techo, Soledad Balán, señaló que el encuentro sirvió para analizar la realidad que se vive en algunos de los barrios más vulnerables de la ciudad.
      “Durante la reunión explicamos nuestra decisión de suspender momentáneamente el trabajo en territorio para analizar la situación de cómo adaptar nuestro trabajo a la realidad de esas comunidades”, sostuvo.
  Balán aclaró que “la situación de violencia social, muchas veces potenciada por el narcotráfico, excede a la ciudad de Rosario”. Sin embargo, explicó, “muchas veces nos encontramos en forma directa en esos conflictos, por eso pensamos que es mejor replantear nuestra forma de trabajo, no pensando en nuestros voluntarios sino en el vecino que vive esta realidad todos los días”.
  Por su parte, desde la Intendencia se destacó el valor de la participación de las organizaciones civiles “en una problemática que nos afecta a todos por igual, y por la cual el Ejecutivo viene realizando acciones sin precedentes en los últimos años”, se indicó en un comunicado de prensa.
  Techo es una organización presente en Latinoamérica y el Caribe y en la sede argentina de Rosario está realizando su actividad desde 2012.
      Los voluntarios de la entidad trabajan junto a familias que viven en asentamientos irregulares con el objetivo de mejorar su calidad de vida.
  La parte más visible del proyecto es la construcción de viviendas de emergencia, realizadas en madera, pero también desarrollan actividades educativas y de capacitación en oficios.
  De acuerdo a datos de la entidad, en Rosario ya se levantaron 498 viviendas de emergencia que se asignaron a familias necesitadas que pueblan seis barrios vulnerables.
  La última intervención realizada por los voluntarios de Techo fue en noviembre pasado. Entonces, se colaboró en la construcción de viviendas junto a vecinos de los barrios La Cariñosa, de Avellaneda y Circunvalación, Los Pumitas y Cullen (Empalme Graneros), San Martín Sur (San Martín y Circunvalación), La Cava y El Cañaveral (Rouillón y Garibaldi).
  A fin de marzo, la entidad anunció su decisión de suspender por seis meses su trabajo territorial en la ciudad “como resultado del contexto de violencia que atraviesan los asentamientos informales” según explicaron oportunamente a sus colaboradores.
     Durante el cónclave, Fein destacó que desde el municipio se viene abordando muy fuertemente la problemática de los asentamientos irregulares.
      En este sentido citó la continuidad del plan Abre, y destacó que el mismo “produjo en los últimos años transformaciones significativas en distintos sectores de la ciudad, con miles de familias beneficiadas con la provisión de infraestructuras, viviendas, aperturas de calles, ejecución de senderos, revalorización de espacios verdes y alumbrado público, entre muchas obras”.
      Por su parte, el secretario de Gobierno municipal, Gustavo Leone, coincidió con el diagnóstico trazado por Balán, y agregó que desde los gobiernos provincial y local se están desarrollando acciones “que tienen como base el derecho a ciudad, porque no se trata sólo de la vivienda, sino también de llevar los servicios y brindar la misma calidad de vida que al resto de la población”, consideró.

Los motivos del alejamiento. La asociación civil Techo había decidido dejar de trabajar en Rosario a fines del mes pasado. En un comunicado había señalado que la decisión se había tomado como “resultado del contexto de violencia que atraviesan los asentamientos en los que trabajamos en la ciudad” y “luego de un momento de reflexión y replanteo, contando con el asesoramiento de la oficina nacional y global de Techo”.

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