El municipio clausuró Rowing Club por una fiesta clandestina y falta de habilitación

La centenaria institución de zona norte tiene una faja de "clausura administrativa" colocada en el ingreso al predio. Sin embargo se siguen desarrollando las actividades deportivas y sociales de los socios.

19:42 hs - Lunes 13 de Abril de 2026

El Rosario Rowing Club quedó bajo clausura administrativa luego de que la Municipalidad detectara la realización de una fiesta sin habilitación dentro de sus instalaciones. El operativo, que en principio apuntaba a una denuncia por ruidos molestos, terminó abriendo además una controversia mayor: la institución todavía no cuenta con habilitación municipal.

La intervención ocurrió el 15 de marzo, cuando agentes de Control municipal llegaron al predio de avenida Colombres 1798 tras un reclamo de vecinos. Según el acta oficial, en el lugar se desarrollaba una “fiesta clandestina” en la que se comercializaban bebidas alcohólicas y no había personal de seguridad. Ante esa situación, los inspectores labraron las infracciones correspondientes.

A partir de ese procedimiento, el municipio dispuso la clausura administrativa del club. Sin embargo, las actividades dentro del predio continúan con normalidad, mientras las autoridades de Rowing reclaman una revisión de la normativa vigente para conseguir una habilitación definitiva y dejar atrás, según plantean, un esquema provisorio y revocable que condiciona a las instituciones.

Del lado del municipio sostienen que, para completar el trámite, el club primero debe acreditar el cumplimiento de una serie de exigencias técnicas detalladas en un relevamiento realizado el 7 de abril. Detrás del conflicto aparece además una discusión de fondo sobre la línea de ribera y los terrenos de sedimentación ganados al río, por fuera de la línea de sirga.

La faja de clausura puede verse en el ingreso al predio, sobre el vidrio de la puerta principal. Es una señal visible de un conflicto administrativo que no interrumpe la rutina cotidiana de los socios, pero que expone la falta de acuerdo entre la institución y la Municipalidad.

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Un club de cara al río. Rosario Rowing nació junto al río Paraná y el remo fue su principal actividad deportiva, aunque con el tiempo llegaron más.

La fiesta clandestina que derivó en la clausura

Todo comenzó el 15 de marzo pasado, cuando Rowing realizó una fiesta de carnaval con socios y amigos que finalizaría a las 3 de la madrugada. En el acta los inspectores que acuden allí, señalaron que el propio presidente de la institución manifiesta no estar en conocimiento que se debía pedir un permiso especial. Los agentes informan la presencia de un DJ, equipos de música y que el costo del ingreso al evento era de 14 mil pesos. Finalmente se labra la clausura administrativa, pero no se coloca faja ni se hace el desalojo de la fiesta.

Sobre el papel, los inspectores dejaron constancia de cinco irregularidades: Rowing no poseía permiso de habilitación, realizó una fiesta clandestina, se comercializaron bebidas alcohólicas, se alteró el entorno y no existía personal de seguridad acorde a la normativa.

Según los registros del municipio, el club de zona norte nunca contó con habilitación. Solo de carácter provisorio por seis meses y en dos oportunidades. Pero también se documentó que la inspección técnica debía formalizar una serie de requerimientos antes de pedir su habilitación. Así consta en otra acta fechada el 7 de abril. Los inspectores informan que no se accionaban los dispositivos de seguridad eléctrica en sectores de carpintería, baño para damas, cancha cubierta, gimnasio y salón de usos múltiples. Y se solicita adecuar las instalaciones.

Pero el tema más "urticante" de la inspección posterior a la clausura por la fiesta clandestina fue la verificación de construcciones "fuera de dominio" en el sector de jaula para piraguas, piscina, gimnasio y salida de botes. El inspector concluye al final del relevamiento: "El trámite se encuentra técnicamente observado".

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Respuesta del club al municipio

Pero lo que para el municipio es un tema "técnico", para los actuales integrantes de la comisión directiva de Rowing es un pedido de cambio de normativa que les permita obtener una habilitación definitiva de sus instalaciones que cuentan con 2.800 socios activos. Un posteo en sus redes oficiales indica que Rowing se encuentra alcanzado por una disposición de clausura municipal, en el marco de una situación que involucra a distintas instituciones de la costa en relación a sus habilitaciones.

Pero agrega que esta problemática fue abordada junto a la Unión de Clubes de la Costa, "donde nuestro club recibió el apoyo unánime para revertir la medida". Y se indica también que en ese ámbito, se acordó solicitar a las autoridades la revisión de las normativas vigentes, con el objetivo de contemplar las particularidades de la ribera y avanzar hacia un esquema de habilitaciones estable, superando el actual sistema provisorio, precario y revocable que afecta a las instituciones.

Esta modificación, se argumenta es con el objetivo de "contemplar las particularidades de la ribera y establecer un marco regulatorio adecuado", para luego insistir en avanzar "condiciones estables que brinden previsibilidad a las instituciones". En otro párrafo se agradece a los "clubes hermanos por el apoyo y compromiso demostrado", para dejar en claro que hay un diálogo con las autoridades "con el objetivo de alcanzar una pronta solución" y se deja en claro que se avanza en gestiones necesarias para regularizar la situación administrativa".

Sin embargo, desde las áreas jurídicas y de habilitaciones del municipio se hizo un relevamiento de los clubes que regularizaron sus habilitaciones. Instituciones emplazadas por avenida Colombres desde la zona de La Florida hasta el arroyo Ludueña. Según el informe oficial, estos son: Club Remeros Alberdi, Flor Andina (donde funciona el boliche Blue), Marina Norte ,Yacth Club Rosario, Asociación Mutual Cirse , Club Amistad Marina , Club de Velas Rosario y Sorrento Open Club.

"El origen de todo esto es la falta de habilitación municipal porque estamos en trámite hace 4 años y no lo resolvemos por esta nota", indicaron desde Rowing, para indicar que los problemas de instalaciones eléctricas "ya están resueltos". "Tenemos el club centenario clausurado, pero estamos trabajando con las autoridades para dar una solución en el corto plazo", agregó un directivo consultado por este diario.

Declaración jurada

El meollo de la discusión es la resistencia por parte de las autoridades de Rowing a firmar una declaración jurada que el municipio exige a los clubes e instituciones en el marco de la tramitación de la habilitación.

Allí se expresa que quienes suscriban el documento tendrán conocimiento del carácter esencialmente precario y revocable de la autorización municipal de funcionamiento bajo el rubro “club” y que dicha autorización operará de modo condicional hasta tanto se fije, por parte del organismo competente, la línea de ribera y "a partir de ella pueda delimitarse la respectiva afectación por camino de sirga". En la aceptación también se establece que se renuncia por parte de los directivos a iniciar cualquier reclamo o acción por daños y perjuicios por la revocación de la autorización otorgada o cese de actividades como así también por el posible desmantelamiento, demolición o adecuación de las instalaciones que la delimitación de la línea de ribera definitiva pudiera ocasionar, asumiendo el compromiso de realizarlo con exclusivo cargo y costa y sin derecho a indemnización alguna por parte del municipio.

Para Rowing, un tema fue la clausura por la fiesta clandestina y otro es la falta de habilitación municipal.

Los directivos argumentan que cuentan con los planos de mensura y las escrituras que los acreditan como propietarios de las tierras que ocupan Rowing. "Somos dueños y la parte ganada al río es tierra sedimentada", acotaron desde la institución al referir que este avance sobre el Paraná ocupa unos cien metros de largo por otros cien de ancho.

La discusión entre equipos de asesores letrados y funcionarios giró en torno a si se podía lograr una habilitación definitiva de lo dominial y a la par una precaria sobre los terrenos ganados al río; o bien una habilitación provisoria pero "no revocable, ni precaria" sobre toda la superficie del club. Todo ello con el objetivo de modificar la normativa vigente. "Se agarran para no habilitarnos que una parte no está en los planos de mensura y que no está delimitado el camino de sirga y el límite de la ribera, pero queremos conseguir la habilitación del club como cualquier institución", cerró un directivo consultado.