La ciudad

El lugar donde Messi jugó en su infancia ya está en poder de los vecinos

Fue un terreno abandonado que luego se convirtió en club. El espacio fue cedido ayer a sus fundadores en comodato.

Sábado 06 de Julio de 2019

Hace unos 25 años, la zona de Juan Manuel de Rosas y Estado de Israel lo vio crecer y transitar su primera infancia. Allí, Lionel Andrés Messi armó chozas con ramas y jugó a la popa con sus amigos, quienes se quedaron en el barrio y transformaron su espacio más preciado en un ejemplo para la comunidad. Ayer, este terreno fue cedido por la provincia en comodato a la Asociación Cultural y Deportivia El Campito, para que continúe con sus actividades destinadas a 60 socios en el sector conocido como La Bajada.

"Es un hecho histórico. Firmamos el comodato de los cuatro lotes que pertenecen a la provincia por diez años, lo que después nos permitirá gestionar subsidios", dijo exultante el vecino y presidente de la flamante entidad, Diego Vallejos.

El club está más activo que nunca. Desde su terreno de Juan Manuel de Rosas, cortada Lavalleja y cortada La Bajada, cerca de Estado de Israel y justo detrás del Distrito Sur asoman niños, mujeres y hombres todos los días.

Dos veces a la semana, el plantel de fútbol femenino realiza sus prácticas. Está constituido por chicas de entre 16 y 40 años y ya jugó varios amistosos. Uno con barrio Las Flores en el que la experiencia fue muy productiva, según dijeron las socias.

"Estamos practicando hace 8 meses y hay un crecimiento notable en el traslado de pelota y técnicas de posición en la cancha”, sostuvo Vallejos con entusiasmo. Con unos 48 mil pesos que recibieron de ayuda, compraron la indumentaria deportiva y las redes laterales para que la pelota no se vaya siempre a la calle.

Vestuarios y baños   

"Vamos avanzando en infraestructura. Lo próximo serán los vestuarios y los baños. Ya adquirimos las redes de vóley y somos el único lugar en Rosario que practica un deporte nuevo que se llama ultimate fresbee (una suerte de fútbol, donde la pelota es un disco de plástico que se lanza) .

El club ya cumplió un año de vida como institución oficial. Tiene su acta constitutiva, comisión directiva, socios activos y adherentes. “Todos transmitimos sentimiento de colaboracion y de unidad”, dijeron los vecinos, muchos de ellos “profes” de 20 pibes del barrio a quienes les enseñan deportes y actividades. “Nos ganamos el respeto de los niños”, comentó uno de los socios con orgullo. La educación de los chicos es “integral”: cuidado del medio ambiente y charlas contra el bullying, entre otras cuestiones.

En lo cultural, El Campito ya hizo varios recitales y encuentros solidarios. El año pasado se concretó el de muralistas, que reunió a más de 35 participantes de todo el país y también de Colombia, Uruguay, Perú y Chile. Blanquearon las paredes y empezaron a trasladar los bocetos. Al final del encuentro, dejaron 30 intervenciones a lo largo de las 15 cuadras del barrio, lo que transformó La Bajada en un tour fotográfico para curiosos. La movida no se detuvo. A principios de año, hubo fiesta de carnaval con movida feminista y hasta fiesta de Halloween.

El beneficio parece superior a los 60 pesos que pagan los socios por mes. El comodato ya está firmado. Y el lote de 50 metros por 25 ya genera mayor pertenencia.

En este contexto, Vallejos recordó las primeras andanzas de la barrita de pibes hace 25 años.

"Nos criamos juntos cuando este lugar estaba abandonado, agarrábamos las ramas que quedaban de la poda y construíamos chozas. Jugábamos a la popa, compartíamos espacios de juego como todos en este lugar”, comentó el hombre para resumir lo que es una idea colectiva en El Campito: “Un sueño para nuestros niños”, logrado con el trabajo autogestivo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario