La ciudad

"El jueves pasamos la primera noche juntos y ya nos cambió la vida"

Ariel y María Inés adoptaron esta semana a cuatro hermanitos. Recibieron felices a La Capital y él contó sus primeras sensaciones tras haber recibido de la Justicia santafesina la guarda preadoptiva.

Domingo 08 de Abril de 2018

"El jueves pasamos la primera noche todos juntos y, la verdad, ya nos cambió la vida para siempre". Emocionado, cerca de quebrarse, Ariel contó de esta forma a LaCapital las primeras sensaciones tras haber recibido de la Justicia santafesina la guarda preadoptiva de cuatro hermanitos de Villa Constitución.

Tras años de búsqueda de un hijo biológico, cargadas de ilusiones y angustias, junto a su mujer María Inés se anotaron hace más de 36 meses en el registro provincial para adoptar. Pero recién cuando aceptaron hacerse cargo de varios hermanitos y que no fueran recién nacidos, apareció la llamada que los marcó a fuego. Un ofrecimiento que no dudaron "ni un instante".

Y ahora la casa, que "solía estar vacía", está repleta de sonrisas, juguetes, dibujos y, en especial, mucho amor. "Hasta el perro está feliz y no para de mover la cola", grafica.

Ariel tiene 40 años y es mecánico de camiones. María Inés está por cumplir 50 años y ahora es ama de casa. Hasta hace poco tiempo se dedicó al cuidado de chicos en una comunidad cristiana en la que participan ambos.

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El deseo

"Siempre quisimos tener hijos, pero al principio (de la pareja) como no teníamos casa propia y alquilábamos, mi mujer no quería buscar hasta que pudiéramos comprar algo", relató.

Fruto del esfuerzo y años de trabajo lograron el techo propio en Roldán. Casi en paralelo comenzaron los intentos para tener el hijo biológico que no se pudo concretar.

Entonces fueron en búsqueda de la paternidad mediante los tratamientos de fertilización asistida, de baja, mediana y alta complejidad. Y tampoco resultó.

Así, hace unos tres años se inscribieron en el Registro Unico Provincial de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruaga) dentro del rango de edad que se anotan la mayoría de los interesados, bebés o niños de pocos meses.

Recién después de cambiar el rango de adoptabilidad y aceptar varios hermanos, la búsqueda se allanó. Y un día apareció la llamada telefónica con el ofrecimiento de "dos hermanos" desde Villa Constitución, separados de su familia biológica por un cuadro de aguda violencia.

María Inés y Ariel viajaron al sur provincial y empezaron a dialogar con los equipos interdisciplinarios de la Subsecretaría de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia de Santa Fe y la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de la provincia.

Fue allí que el juez de Familia de Villa Constitución, Oscar Davin, les dijo que existía un fuerte vínculo y deseo de los cuatro hermanitos de permanecer juntos. Entonces María Inés preguntó si había algún impedimento para adoptar no ya a dos, sino a cuatro hijos. Y el juez no puso reparos a la inquietud.

"No lo dudamos ni un instante, tampoco tuvimos miedo, le dimos para adelante y empezamos a conocer a estos seres maravillosos", relata Ariel sobre los encuentros periódicos que se empezaron a dar en el juzgado de Villa Constitución.

Hubo varias reuniones en el Tribunal y en la casa de Ariel y María Inés de Roldán. Hasta que el jueves el juez Davin formalizó la guarda preadoptiva por seis meses de Daniel (9 años), Milagros (7 años), Benjamín (5 años) y Alexis (16 meses).

"Antes, yo llegaba de trabajar y notaba que la casa estaba vacía. Ahora está llena de juguetes y chicos riéndose"

Con Alexis se desató un conflicto con la Familia Solidaria que le dio contención desde que tenía 34 días hasta estos días.

Sucedió que al superarse los plazos del programa (hasta 180 días), Gustavo y Carina hicieron los trámites para adoptar a "Peque" y sus hermanos, pero el magistrado no lo convalidó.

"Algo nos enteramos, pero preferimos no opinar. No tenemos nada que ver con la decisión judicial y preferimos concentrarnos en el cuidado de los chicos", respondió Ariel ante la consulta sobre este incidente.

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La primera noche

El jueves a la noche pasaron la primera noche todos juntos. "Y ya nos cambió la vida, para siempre. Estamos enloquecidos, es increíble lo que nos está pasando a todos", describe Ariel.

"Antes yo llegaba de trabajar y notaba que la casa estaba vacía. Ahora está llena de juguetes, de chicos riéndose, dibujos y juegos. Entro a casa y me dicen papi de acá, papi de allá y yo no lo puedo creer", agrega.

"Entre ellos cuatro —continúa— hay un vínculo muy fuerte consolidado, se llevan muy bien, juegan todo el tiempo con mucha alegría y quieren estar juntos, no separarse más".

Según Ariel, "lo que más necesitan es afecto, cariño, amor, y es lo que les estamos dando. La semana que viene los vamos a anotar en la escuela y empezaremos la vida todos juntos acá". Y allí están, felices. En familia.

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