Sábado 14 de Octubre de 2023
Muchos recordarán la película "Contacto", dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Joddie Foster, una joven obstinada por la radiofrecuencia que busca de manera incansable poder comunicarse con vidas extraterrestres y en otros tiempos. Sin embargo, ese tipo de comunicaciones encriptadas y con códigos específicos a decodificar existe en la vida real tan solo con tener conocimiento, un handy y un equipo a mano. Ese universo sonoro es posible y es capaz de conocerlo en el Radio Club Rosario, un lugar lleno de equipos, antenas y un ambiente ameno donde la interferencia representa una señal de comunicación y el arte pasa por decodificar otro tipo de lenguaje capaz de conectarse con el mundo, hasta con los astronautas de la Estación Espacial Internacional. Un repaso por una asociación que hace poco cumplió 96 años al servicio de la comunidad, con una filosofía basada en la fraternidad, la amistad y los asados infaltables de los viernes.
En diálogo con La Capital, el presidente del Radio Club Rosario (LU4FM), Alejandro Pitaluga, invita a explorar ese universo caracterizado por las ondas magnéticas y esos ruidos capaces de conectar y permitir la comunicación humana. A su vez, revela el rol fundamental que cumplieron en plena devastación del Delta del Paraná para proporcionar ayuda logística a la Secretaría de Protección Civil de Santa Fe y la posibilidad de transformarse en nexo entre una escuela de Tucumán y los astronautas de la Estación Espacial (EEI) en su paso por la órbita terrestre. En eso también hay actividades recreativas y también competitivas como quien participa en un torneo de fútbol y con varios lauros en su haber en casi un siglo de vida.
"Esta es una actividad apasionante que nos sirve para desarrollarnos como individuos y aprender y trabajar en equipo", destaca Pitaluga, quien pertenece al Radio Club Rosario desde hace dos décadas. Y comenta: "Aprendemos idiomas además de nuestro código de radioaficionado: es el código fonético que utilizamos y nos sirve para comunicarnos con rusos, alemanes, japoneses y hasta astronautas".
Tal como afirma el titular del Radio Club Rosario, se trata de un hobbie, una pasión que requiere dedicación y constancia para conectarse en el momento justo, a la hora justa e incluso aprovechan cuando se registra una caída de internet a nivel mundial para poder transmitir y compartir mensajes o fotos, aún si se trata de una tormenta solar.
Radiofrecuencia vs internet
"Nos encantan las tormentas solares porque hace que se produzca mayor energía en la atmósfera y eso permite viajar más lejos. Tenemos los equipos conectados en forma permanente. Si nos encontramos en un lugar y no hay conexión de internet o wi-fi, encendemos el equipo y con del mismo handy enviamos una foto que se descarga al celular o en un computadora, ya que el avance de la tecnología nos permite adaptarnos a múltiples plataformas y a diferentes sistemas operativos", asegura para explicar que se trata de un sistema de transmisión de barrido lento (SSTV).
Con eso, y a través de whatsapp, comenta que se pueden enviar alertas a diferentes comunidades de radioaficionados para mandar hasta alertas meteorológicas y cualquier tipo de comunicación inmediata. De hecho, apunta: "La primera red de datos antes de internet fueron las frecuencias de radioaficionados".
Con 178 socios, y ubicada en Battle y Ordóñez al 3500, en el límite sur de Rosario, la asociación civil es posible conocerla, pese a que para muchos se trate de un circuito cerrado y ajeno. "Modificamos los equipos y nos aggiornamos a las nuevas tecnologías; colocamos una nueva antena de 60 metros de alto y buscamos gente joven que quiera seguir con esta actividad apasionante. De hecho, cuando a los más jóvenes les mostramos los equipos, se entusiasman y se enganchan. Contamos con ingenieros y colaboradores que enseñan a hablar con personas en otro idioma y a cualquier parte del universo", señala.
Un curso al alcance de todos y todas
El curso que permite la autorización y el aval como radioaficionado/a dura cuatro meses, ya que la idea es buscar adeptos a este particular hobbie. "Tiene un programa armado y bajado desde el Enacom (Ente Nacional de Comunicaciones), que consiste en un temario con banco de preguntas y respuestas. En algunos aspectos lo vamos actualizando en la parte legal, que es lo que va cambiando, ya que no cualquiera puede hablar en cualquier lado ni trabajar con la potencia que quiera", precisa.
En los curso se enseña el manejo de equipos, los diferentes tipos de banda; armado de antenas y conectores, y cómo transformarse en receptores de radio. "Con esas radios de onda corta, como se solía utilizar en otras épocas antes de la llegada de internet nos podemos conectar en cualquier parte, incluso nos pasó que nos conectamos con comunicaciones en plena guerra de Ucrania", describe.
También cuentan con un boletín informativo que se transmite en VHF y se comparte en las redes sociales del Radio Club Rosario en versión HF, que es otro sistema que se conecta a internet y se encuentra dentro de una red de 29 países de habla hispana con la que es posible hablar con solo un handy de mano. "Agentina link, es la que más tráfico tiene, el radioaficionado es una comunidad con profesionales de todo tipo y que se ayuda mutuamente", apunta.
Contacto con la Estación Espacial
A la hora de hacer contacto con la Estación Espacial, lo primero que hacen es "dejarlos hablar". Eso es posible a través de códigos específicos, por medio de una licencia que es única en el mundo. En el caso de nuestro país, la misma es LU (Argentina) F (Santa Fe) 8 (Enacom) y LB (asignación de radioaficionado).
Pitaluga explica que una vez que establecen contacto, como ocurre en reiteradas oportunidades, establecen un saludo y se presentan y mantienen una charla breve, siempre y cuando los astronautas tengan su día libre. "Tratamos que sepan quiénes somos, luego enviamos una señal y nos saludamos. Por ejemplo, 73 es el cierre de la conversación, que significa gracias. Pero es importante saber que el astronauta tiene que estar de franco. De hecho, hace poco hicimos de nexo entre una escuela de Tucumán y la EEI y, sin dudas, fue muy enriquecedor", comenta.
En ese sentido, destaca la satisfacción que experimentan cuando hablan por satélite, que es como si fuera una repetidora. "Hablás con gente mediante un handy, aunque la comunicación del radio aficionado depende mucho del clima y la época del año", acota.
Concurso
Por supuesto que en el universo de la radiofrecuencia también hay ratos para la diversión y la competencia tanto a nivel local, regional e internacional, donde supieron estar entre los primeros puestos. "Cuando es concurso tratamos de ganar y hablar lo menos posible, confirmamos el contacto y de no vamos más allá, para ocupar la menor cantidad de tiempo posible", explica.
Y destaca: "Tuvimos la oportunidad de ser campeones mundiales, por eso renovamos la flota de equipos. A su vez, la semana pasada también salimos campeones en el torneo argentino de HF".
Incendios en el Delta
El Radio Club Rosario también presta colaboración logística a quien lo requiera. Y una de esas colaboraciones fue en la época de los incendios en el Delta del Paraná. "Un domingo a la mañana, tipo 7, recibimos una llamado desde el gobierno de la provincia. Cabe aclarar que nosotros no interferimos en política ni en religión, sólo somos radioaficionados y es lo que nos diferencia de otras actividades. Por eso costó un poco interpretar de qué se trataba ese llamado desde una vía institucional hasta que nos contaron de qué se trataba", recuerda.
Resultó que el llamado provenía desde la Secretaría de Protección Civil y necesitaban apoyo logístico, a partir del ingreso de las nuevas autoridades, para reconfigurar el sistema de comunicación.
"Necesitaban asesoramiento respecto al Sistema Tetra de comunicación encriptada, y gracias a eso se pudieron comunicar desde la isla, y así armamos una nueva repetidora. Estuvimos cuatro días en Alvear en el centro de comando, y después eso terminó y nos pusimos muy mal porque el jefe Ricardo Martínez de Protección Civil falleció por covid", rememora.
"Son el último plan", recuerda que les decía en broma. porque no les resultaba creíble que con un sistema básico a diferencia de los tiempos que corren en plena era digital puedan hasta realizar un pedido al más recóndito de los pueblos de la provincia. "Un día nos llevó a Isleta Linda porque no nos creían que nos podíamos comunicar. Tal es así que instalamos un puente corriente, llamamos al pueblo y hicimos el pedido a una carnicería, como si fuera un delivery", comenta entre risas.
Esa es una de las tantas anécdotas como el caso de un naufragio en las costas uruguayas. Esa vez, un radioaficionado dio aviso la prefectura uruguaya. Y como no le creyeron —cuenta Pitaluga— transfirieron la llamada a la marina brasileña y gracias a eso lograron rescatar a la tripulación.
También ayudaron en un rescate en el cerro Champaquí, puesto que allí no suele haber señal de internet. Y gracias a la radiofrecuencia pudieron solicitar auxilio para favorecer las tareas.
Un repaso por la historia del Radio Club Rosario
En diciembre de 1921 un grupo de personas interesadas en las transmisiones radioeléctricas fundó el Radio Club Rosario. Por aquel entonces no había normativa que regulara la tarea de los radioaficionados. En 1924 comienza a regir en la República Argentina un conjunto de normas para controlar la actividad de las estaciones de radioaficionados.
El 25 de septiembre de 1927 se vuelve a fundar el Radio Club Rosario, habilitando una estación dedicada a la radiodifusión, la cual estuvo operando hasta 1930 con el distintivo de F4. Llegó a contar inclusive con autorizaciones para emitir programas culturales que eran enviados por línea telegráfica.
En Rosario hay que retrotraerse a 1920 , cuando las noticias de las radiocomunicaciones comenzaron a difundirse. Los buques cerealeros ya mostraban sus mástiles en el puerto y entre ellos las clásicas antenas multifilares que acentuaron la curiosidad de los rosarinos.
Las primeras transmisiones desde Buenos Aires provocaron un verdadero entusiasmo y los mas audaces se aventuraron a levantar mástiles y cables sobre sus azoteas, tratando de captar las emisiones de Radio Sudamérica o Radio Cultura de la Capital Federal.
En diciembre de 1921 se fundó por primera vez el Radio Club Rosario con el objeto de poner a disposición de los experimentadores elementos radioeléctricos para realizar pruebas, que eran luego compartidas en reuniones semanales. Ello llevó a una bifurcación en los trabajos. Mientras unos se dedicaban a la experimentación pura , otros realizaban programas musicales, convirtiéndose en incipientes radiodifusores.
Dado que el quehacer de los radioaficionados no estaba reglamentado, el uso de las potencias y frecuencias era discrecional, ocasionando interferencias y trastornos en los poco selectivos receptores . De allí que se estableció un acuerdo de caballeros de no emitir entre las 21 y las 24 horas para permitir la escucha de las, por ese entonces, lejanas estaciones de radiodifusión.
En 1924 comenzó a regir un conjunto de normas para el funcionamiento de las estaciones de radioaficionados y al 1 de julio de ese año, ya eran varias las licencias otorgadas en Rosario. Esto llevó a que el 25 de septiembre de 1927, se produjera la segunda fundación del Radio Club Rosario, que resurgió con nuevos bríos, incluyendo la habilitación de una estación dedicada a la radiodifusión, la cual estuvo operando hasta 1930 con la distintiva de F4, contando inclusive con autorizaciones para emitir programas culturales que eran enviados por línea telegráfica.