La ciudad

El fundamental y silencioso aporte de los auxiliares de justicia en los Tribunales

La asociación que los nuclea cumplió 25 años. Son médicos, trabajadores sociales, psicólogos y psiquiatras que realizan una tarea clave.

Lunes 02 de Diciembre de 2019

Con perfil bajo y en silencio, la Asociación de Funcionarios del Poder Judicial no letrados, a los que se los identifica también como “auxiliares de la Justicia”, desarrolla desde hace 25 años una tarea fundamental en los Tribunales provinciales de Rosario. Se trata de trabajadores sociales, psicólogos, médicos, psicopedagogos y psiquiatras que a partir de sus intervenciones contribuyen al abordaje de diversos conflictos penales, familiares, civiles, niños vulnerados y velan por la tutela de derechos fundamentales. Su mirada abarcativa brinda herramientas esenciales a jueces, fiscales y defensores. Se impone la mediación como método para salir de la tradicional resolución judicial.

   Sin demasiada estridencia y con perfil bajo, la presidenta de la asociación, María Ana Diez, charló con La Capital sobre la importancia del rol que cumplen más de 60 empleados en muchas áreas del Poder Judicial de los Tribunales provinciales de Rosario. “Nuestras intervenciones permiten complejizar el análisis y por consiguiente el abordaje de los conflictos”, resume en un primer análisis.

   Y resalta que los problemas o conflictos que se plasman en los expedientes que ingresan al Tribunal es porque “no se pudieron resolver en otra instancia. Es otra forma de encontrar alternativas de solución en la que se corre el eje del resultado bajo la dicotomía ganar o perder, y se busca una salida consensuada en la que, en todo caso, las partes pierden algo, y su vez ganan algo”, recalcó Diez sobre los métodos de mediación.

   El personal no letrado de Tribunales de Rosario es fácilmente reconocible. Son hombres y mujeres siempre dispuestos al diálogo y una paciencia infinita para atender problemáticas y público variado que golpea las puertas de sus austeros despachos. Le ponen el pecho al drama, el dolor, los niños abandonados, las mujeres golpeadas y se trasladan a cualquier barrio de la ciudad para elaborar un informe ambiental.

   Ese plantel está conformado también por médicos cuyos informes son de vital importancia para los magistrados, que sirven como pruebas de juicios. No sólo trabajan para el fuero penal, también lo hacen en expedientes civiles o laborales. Constatan abusos sexuales, exámenes a detenidos, realizan autopsias y conforman juntas médicas generales y psiquiátricas.

Reconstrucción

En las defensorías públicas las intervenciones son particulares. “Trabajamos con personas detenidas paras reconstruir sus historias, sufrimientos y las marcas que dejan las instituciones. La idea es pensar por qué se llega al conflicto con la ley penal. Una persona presa sin condena debe atravesar la investigación conociendo sus derechos. Tratamos que no violenten sus garantías”, describió una trabajadora social.

   En relación al fuero de Menores, hay 12 trabajadores sociales que realizan innumerables informes y entrevistas con los jóvenes en conflicto, sus familiares, articulan con organismos del Estado y entidades. Ese trabajo permite el diseño de medidas tutelares o socioeducativas, lo cual se traduce en la inclusión de chicos en espacios y programas, garantizando derechos sociales establecidos en normas y tratados.

   En el equipo del Ministerio Público de la Acusación (MPA) pasa algo similar, pero a ellos se agrega un acompañamiento permanente a víctimas y testigos de delitos en los juicios orales, entrevistas, intervenciones en territorio, articulación interinstitucional y análisis del legajos.

   En estos 25 años de tareas continua y en medio una creciente conflictividad social, los equipos interdisciplinarios tienen la trinchera de los juzgados de Familia, donde luego de una medida judicial entrecruzan discursos de las partes en conflicto, los relatos de historias familiares.

“El trabajador social oficia como una suerte de bisagra, captando los nudos problemáticos en las trayectorias sociales de personas que acuden en busca de una medida judicial”, destacó Diez a este diario.

   Por eso, la profesional subrayó la importancia de la mediación como método para la resolución de conflictos y lograr igualdad social. “En esa instancia, la mirada del trabajador social, del psicólogo, permite un abordaje integral. Nuestras profesiones permiten complejizar el análisis, de forma de encontrar alternativas de solución en la que se corre el eje del resultado, ganar/perder”, insistió Diez sobre el valor de profesionales con perfil bajo que hacen grandes aportes para atender, abordar y encontrar salidas a múltiples conflictos sociales.

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