El fiscal Murray pide impulsar la causa del crimen de Constantino Razzetti
Solicitó a la Cámara Federa de Apelaciones que cite a declarar a los integrantes de la patota del Sindicato de la Carne, acusados de asesinar al dirigente peronista en 1973

Domingo 31 de Diciembre de 2023

El fiscal Juan Patricio Murray solicitó a la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario que cite a declarar a los supuestos responsables del crimen del dirigente peronista, bioquímico y vicepresidente del Banco Municipal de Rosario, Constantino Razzetti, cometido por un grupo vinculado a la Triple A y al Sindicato de la Carne el 14 de octubre de 1973, frente a su casa de San Lorenzo 2674, de nuestra ciudad, según un documento judicial al que accedió La Capital.

Murray pidió la citación a declaración de los integrantes de la patota del Sindicato de la Carne que fueron acusados en la causa, según una extensa investigación de la querella -de unos 18 años-, representada por Carlos Razzetti, uno de los hijos de la víctima.

El fiscal Murray sostuvo en su presentación que “resulta menester señalar que el hecho investigado acaeció el 14 de octubre de 1973, configurando el más antiguo dentro de las causas de Lesa Humanidad investigadas en esta jurisdicción, y resultando ser uno de los eslabones iniciales en la trágica represión que desató el Terrorismo de Estado instaurado en nuestro país”.

En este sentido, el funcionario abundó que “asimismo debo destacar el enorme caudal probatorio que obra en la causa, el que en gran medida fue aportado por el enorme esfuerzo realizado por parte de la querella particular constituida por el señor Carlos Jorge Razzetti (hijo de ambas victimas) en pos del avance del proceso. Pese a ello, ni siquiera se ha tomado a la fecha indagatoria alguna a aquellos señalados como presuntos responsables tanto por esta Unidad Fiscal como por la querella particular ocasionando un enorme perjuicio a la causa, atento que el paso del tiempo no sólo afecta a la posibilidad de avanzar en la investigación y juicio por fallecimiento de los testigos, sino también se produce una impunidad de hecho, por el fallecimiento de los sindicados, tal como ocurrió ante el fallecimiento de Luis Rubeo”.

En otro párrafo de su fundamentación Murray sostiene que “encuentra asidero la pretensión de esta parte, en tanto el artículo 455 del Código de forma establece que se deberá resolver en la misma audiencia -es decir de manera inmediata- y, en aquellos casos complejos -como el presente- se podrá fallar en el transcurso de cinco días, plazo que fue largamente excedido”.

En este sentido, Carlos Razzetti declaró ayer a La Capital que “si la causa de papá no llegó a sentencia definitiva y no fueron procesados y juzgados integrantes de la Triple A como Luis Rubeo (padre) y sus esbirros no fue por falta de pruebas, eso es únicamente gracias a la denegación de justicia ejercida por el narco juez Bailaque y su bufón el fiscal Adolfo Villate. Lo cierto es que está todo demostrado en sede judicial”.

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El crimen de Constantino Razzetti

Constantino Razzetti, entonces de 58 años, era un dirigente del justicialismo de Rosario que había participado de la Resistencia Peronista durante la proscripción del peronismo tras el golpe cívico militar del 16 de septiembre de 1955 y que había sido recibido por el general Perón durante su exilio madrileño en Puerta de Hierro.

Asimismo, Razzetti era un dirigente respetado por la Juventud Peronista, por la Juventud Universitaria Peronista y por la Unión de Estudiantes Secundarios, además de mantener un diálogo fluido con el entonces líder de la CGT, José Ignacio Rucci, una situación que lo erigía en un posible candidato a intendente de Rosario, un cargo que detentaba entonces el profesor Rodolfo Ruggeri, un hombre vinculado al Sindicato de la Carne.

Razzetti había sufrido la persecución de un grupo de inteligencia de las fuerzas armadas o de seguridad, que desde principios de la década de 1970 aplicaban la doctrina de la Seguridad Nacional, en el marco del Plan Conintes.

Razzetti había presentado un hábeas corpus en la Justicia por un allanamiento irregular que había sufrido en su casa de la calle San Lorenzo 2674, según recordó su hijo Carlos a este diario.

“Papá nunca pensó que lo iban a matar así. Yo sabía tirar y a lo mejor si hubiera estado con él en ese momento esto no habría pasado. Igual él siempre me decía que si nos atacaban no hiciera nada porque si me pasaba algo él se moría. El siempre temía que nos pusieran una bomba, por eso nos decía que si veíamos un paquete o algo extraño no lo tocáramos y llamáramos a la policía”, confía Carlos Razzetti.

El licenciado en Ciencia Política Luis Rubén Scarazzini -que trabajaba en la Universidad Nacional de Rosario donde ejerció como docente en la Facultad de Veterinaria de Casilda y tenía vínculos con el Ministerio de Bienestar Social que conducía José López Rega- invitó a Constantino Razzetti a la Cena de la Victoria, un asado para unas 150 personas servido en el Club Sarratea, del barrio Alberdi, la noche del viernes 13 de octubre de 1973, con el que las unidades básicas Coronel Cogorno y Alberdi celebraban el tercer triunfo del general Perón en las elecciones nacionales de ese año.

Sin embargo, citado a declarar por la Justicia el 6 de diciembre último, Scarazzini negó que lo haya invitado a Constantino Razzetti a la Cena de la Victoria y que haya sido su amigo, exactamente lo contrario de lo que había sostenido luego del crimen, en una declaración judicial de 1973, a raíz de lo cual podría ser acusado ahora de cometer el delito de perjurio.

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Constantino Razzetti fue el invitado especial y el principal orador de la Cena de la Victoria, en la que ocupó la cabecera de la mesa principal junto a su esposa, la odontóloga del Sindicato de la Carne Nélida Gitrón, y su hijo mayor. Durante su fogoso discurso, Razzetti destacó "el valor y la lucha de la maravillosa juventud en la vuelta del general del exilio” así como fustigó a “los traidores de la burocracia sindical”, en una unívoca mención a la patota del Sindicato de la Carne, con el dirigente Luis Rubeo (padre) a la cabeza, quienes lo miraban sin aplaudir, con los brazos cruzados y cara de pocos amigos, desde una mesa del fondo. Inclusive, tras esta dura mención a la patota, Luis Rubeo hizo el ademán de “bajarle la caña” con el canto de la mano derecha sobre la palma de la izquierda, según narró un testigo de la época.

“Yo no sé para qué me invitan, acá hay gente que no me gusta”, despotricó Razzetti con su esposa y su hijo, de vuelta a la mesa.

Cuando Razzetti se iba de la cena se acercó el exdirigente de la Resistencia Peronista y diputado Juan “Chancho” Lucero, quien le ofreció un arma y acompañarlo con varios compañeros, dos ideas que Constantino rechazó de plano.

Luego Razzetti y su familia acercaron en su Valiant 4 verde clarito al matrimonio de Ana Farhed de Mansilla y su esposo -vinculados al Sindicato de la Carne- hasta su casa del centro, quienes habrían participado de la maniobra de demora para darles tiempo a los asesinos de preparar el terreno de la emboscada, según la extensa investigación de Carlos Razzetti.

Finalmente, cuando Constantino Razzetti y su familia llegaron a su casa en la madrugada del sábado 14 de octubre de 1973, las lamparitas de mitad de cuadra y de la esquina de San Lorenzo y Callao estaban apagadas. Su esposa y su hijo bajaron del auto y entraron a la casa, pero cuando Constantino puso un pie en la vereda fue atacado a balazos por al menos tres sicarios vinculados al Sindicato de la Carne, que lo esperaban escondidos en la oscuridad, detrás de los frondosos plátanos de entonces. Su esposa oyó los gritos de auxilio, salió corriendo a socorrerlo desesperada y alcanzó a tirarse encima de Constantino, en una arriesgada acción con la que evitó los disparos con los que también intentaron matarla, algunos de los cuales pegaron en el auto y otros en un árbol.

El extinto dirigente Luis Rubeo (padre), acusado por Carlos Razzetti y comprometido por un cúmulo de pruebas como el autor intelectual del crimen, reconoció esa condición al exagente de Inteligencia Eduardo “Tucu” Costanzo, según una declaración de este último en sede judicial.

“Luis Rubeo fue el padrino de bautismo de mi hija y salíamos de la sede de Club Provincial donde habíamos hecho la fiesta con Poet, cuando apareció un tipo que lo insultó, pero cuando me quise meter Rubeo me paró y me dijo: “Después te explico”.

El agresor verbal era Carlos Razzetti, quien le dijo a Rubeo padre: “Vos me la vas pagar hijo de mil putas”.

“Al otro día le pregunté a Rubeo quién era ese y me dijo: «El hijo de Razzetti». ¿Y quién es Razzetti? «Un zurdito al que hice bajar»”.