La ciudad

El emotivo recuerdo de la viuda de Hernán Ferruchi: "La soledad y el vacío son muy grandes"

A casi un año del asesinato de cinco rosarinos a manos de un terrorista del Isis que los atropelló en Nueva York, Vera Dragoltz volvió a hablar de su marido y contó a La Capital cómo sobrelleva su ausencia.

Sábado 27 de Octubre de 2018

A Vera Dargoltz se le llena los ojos de lágrimas y tarda en responder. Pero igual habla de su marido, su gran amor. Del Flaco, de Pitu o simplemente de Hernán. Sí, de ese Hernán Ferruchi que soñó durante años reunirse con sus amigos para celebrar los 30 años de egresados del Poli y que murió en la inmensa Nueva York atropellado junto a otros queridos amigos por un terrorista de Isis.

Vera muestra fotos, cuenta anécdotas y recuerda que aquella fatídica mañana del 31 de octubre de 2017 había hablado con Hernán por teléfono: "Tenían decidido pasar ese día al aire libre, volvió a contarme lo del Central Park. Lo que sé es que se fueron al parque, que algunos se metieron en el Guggenheim de la Quinta Avenida, que comieron algo en un bar. Ahí lo esperaron a Martín (Marro) que se sumó en ese momento. Los diez estuvieron juntos sólo 10 minutos. Se sabe que hay una sola foto de todos, una que quedó en el celular de Ariel, un teléfono que se rompió", recuerda sin dejar de emocionarse.
Felices, como recuerda Vera, los amigos del Poli formaron dos hileras y tomaron una ciclovía de Manhattan. Allí los atropelló Sayfullo Saipov, un terrorista de Isis que los apuntó con su camioneta y los atropelló.
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Los cinco que iban por la izquierda murieron en el acto. Junto a la de Hernán se apagaron las vidas de Ariel Erlij, Alejandro Pagnucco, Hernán Mendoza y Diego Angelini. Martín Marro quedó malherido pero logró recuperarse. Guillermo Banchini, Juan Pablo Trevisán, Iván Brajkovic y Ariel Benvenuto fueron testigos directos del horror. Sus vidas ya no volvieron a ser las mismas.
"El primer tiempo fue difícil, esa sensación de que va a regresar en cualquier momento", cuenta Vera rebobinando esa película de terror, mientras Lina, una de sus hijas, le toma la mano con mucha ternura. "Todavía me pasa que espero que vuelva", agrega esquivando la angustia.
Lea mañana la nota completa en el suplemento Más de La Capital.

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