La ciudad

El drama de un kayakista que fue atropellado el año pasado por una lancha

El hombre fue atropellado por una lancha el 2 de noviembre pasado cuando llegaba en un kayac a su casa en la isla y quienes lo chocaron brutalmente también lo abandonaron a su suerte en el Paraná.

Jueves 14 de Agosto de 2014

Sólo una tremenda fuerza de voluntad y el amor y la solidaridad que le prodigan su familia y amigos le permiten a Angel Santos seguir adelante. El hombre, de 54 años, fue atropellado por una lancha el 2 de noviembre pasado cuando llegaba en un kayac a su casa en la isla y quienes lo chocaron brutalmente también lo abandonaron a su suerte en el Paraná. Conocedor del río como pocos, Angel (o Bin, como lo llaman) logró aferrarse a los restos de su embarcación hasta que, alertados por los gritos de su esposa que lo esperaba en la orilla, unos vecinos lograron rescatarlo, con gravísimas fracturas. Nueve meses y medio después, no deja de entrar y salir de internaciones en el mismo hospital, el Eva Perón, donde pasó los primeros 130 días sin poder moverse de la cama. Ahora, por sucesivas infecciones y con asistencia de oxígeno permanente. Mientras tanto, los culpables de su situación están cada más cerca de ser identificados (ver aparte).

Pesadilla. La esposa de Bin, Alejandra, le contó ayer a LaCapital que su marido acaba de salir de la enésima internación y mañana deberá volver para un nuevo control al hospital, donde no descarta que vuelva a quedar en cama para recibir medicación por vía endovenosa.

De hecho, el hombre permaneció cuatro meses y medio internado en el policlínico de Granadero Baigorria por las graves fracturas que sufrió en ambas piernas, dos en la izquierda y múltiples en la derecha, de lejos la "más comprometida, de la rodilla al talón", sostuvo su esposa. Un pie le quedó directamente inmovilizado.

Esas lesiones lo obligaron a someterse a dos importantes cirugías y a la colocación de "tutores" externos, sin contar con que un problema respiratorio crónico (silicosis), que se agravó por el accidente, ahora le hace llevar una mochila de oxígeno en forma permanente.

Como si ese cuadro de convalecencia fuera fácil de soportar, desde el principio se le sumaron sucesivas infecciones bacterianas y por hongos. Eso es lo que ha llevado a Bin, desde hace varios meses, a permanecer "diez días adentro y diez días afuera del hospital", casi sin solución de continuidad. Recién ahora está pasando de la cama a una silla de ruedas.

"Lo que pasa es que en casa él toma medicación oral, pero cuando lo internan en el hospital es para pasársela por vía", explica su mujer.

La casa a que alude Alejandra ya no es la que la familia habitaba hasta el momento del accidente en Isla Verde y hacia donde remaba Santos cuando la lancha lo atropelló y le partió el kayac en dos: debido a la necesidad de estar más cerca y simplificar el traslado hacia el hospital, debieron alquilar otra en la zona sur de Rosario.

Costoso.La familia, compuesta además por tres hijos (dos chicas, una de ellas casada, y un varón), no sólo tiene que afrontar la durísima situación en términos emocionales, sino económicos.

"Sinceramente es todo muy complicado. Nos cambió la vida a todos", asegura Alejandra con amargura.

En lo que respecta a Bin, el accidente le truncó "cantidad de proyectos", ya que está claro que "no podrá hacer más nada" de lo que hacía: estar al frente de una escuela de canotaje, después de que años de trabajo en una arenera le dejaran como secuela un cuadro de silicosis que lo había hecho optar por vivir en la isla.

Como Santos carecía de obra social, todo su tratamiento quedó en manos de la salud pública.

Pero aun así, "y a pesar de la enorme ayuda" que la propia Alejandra cuenta les ha dado el Hospital Eva Perón, hay cantidad de gastos de los que tienen que hacerse cargo "como pueden" y que se derivan estrictamente de lo ocurrido.

Es en ese punto donde la familia expresa una y otra vez su enorme agradecimiento hacia "la generosidad de amigos, compañeros y la maravillosa gente del río", que en forma solidaria se movilizó desde noviembre pasado para darle una mano a Bin.

Y como pasó desde un principio, la preocupación y el esfuerzo puestos por la familia para que Bin se recupere dejan en segundo plano la cuestión legal y hasta la indignación por lo ocurrido.

También ayer Alejandra dedicó muy pocas palabras a esa situación.

"Esperemos que esta injusticia no quede en el olvido", dice. Y no tanto por el accidente que casi le cuesta la vida a Angel, sino porque se fugaron quienes lo protagonizaron. A ellos, los tildó de "sinvergüenzas que no tuvieron la menor consideración en dejarlo tirado en el río".

Ahora, la Justicia estaría muy cerca de identificarlos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS