La ciudad

El director y el museo

Raúl D'Amelio es arquitecto y artista plástico. Estudió ambas disciplinas en la Universidad Nacional de Rosario. También es músico. Tiene 60 años y es rosarino. Dirigió el Museo de la Ciudad y el Histórico Julio Marc. En plástica le interesan los paisajes y como arquitecto se especializó en museos y diseños de exposiciones.

Sábado 17 de Marzo de 2018

Raúl D'Amelio es arquitecto y artista plástico. Estudió ambas disciplinas en la Universidad Nacional de Rosario. También es músico. Tiene 60 años y es rosarino. Dirigió el Museo de la Ciudad y el Histórico Julio Marc. En plástica le interesan los paisajes y como arquitecto se especializó en museos y diseños de exposiciones.

—¿Cómo te definís?

—Mi mirada es artística, yo de lo que estudié y transité no me puedo desprender. Y lo que más aprendí es a tener una mirada estética y artística sobre el mundo, sobre las cosas. Entonces, si yo me tuviera que definir, te diría que soy artista. Lo que pasa es que soy varias cosas al mismo tiempo. Porque por un lado yo me considero artista porque hago música, sigo pintando, sacando fotos. Y a la vez tengo un modo maravilloso de ganarme la vida que es mi trabajo en los museos, que para mi es una bendición, más allá de los problemas que he tenido. No cambio eso, no me arrepiento, he tenido problemas de gestión, problemas con la gente, pero yo no cambio esa decisión. Porque en un momento tuve que decidir, dejar mi carrera artística para dedicarme a mi trabajo, porque este es mi trabajo. Yo ya no expongo más, pero sigo pensando igual que siempre, con lo cual de algún modo mi mundo gira siempre en torno al arte.

—¿Qué es un museo para vos?

—Un museo es un espacio de usos múltiples, es un lugar donde, por un lado, se exhiben colecciones y, por el otro, es un espacio social de vínculo, de aprendizajes, de intercambio, de uso, de propuestas. Yo creo que los museos cada vez más son lugares sociales, educativos, lúdicos. Lugares que tienen que tener como prioridad los niños o la juventud, lugares de transmisión a nuevas generaciones. Suena a desafío, pero creo que los museos son todo eso. No pueden ser lugares donde uno va y solo contempla, ese modelo está en crisis. Es necesario hablar de públicos diversos, tiene que haber inclusión de todos y entre todos. Pero debo aclarar que cuando hablo de públicos considero especialmente aquellos que nunca visitaron el museo, no el público diverso que es asiduo visitante del museo, sino el que no viene.

—¿No te parece que el museo tendría que salir de sus cuatro paredes?

—Sí, claro que sí, es una deuda que tenemos a pesar de que pasan cosas en el espacio exterior del museo, y en el Castagnino mucho más que en otros.

—Pero yo lo planteo hacia la ciudad...

—Sí, claro hacia la ciudad es una deuda. Lo digital puede ser una herramienta que nos ayude en eso. Una posibilidad es visitar escuelas, estamos trabajando en eso.

—¿Por qué concursaste a la dirección del Castagnino?

—Me costó mucho, porque yo venía de trabajar en museos de historia. El Castagnino es un museo que ha sido clave en mi formación. Fue un desafío importantísimo, creo que estoy en condiciones de darle una nueva impronta, lo digo modestamente, no con pedantería. Es mi último gran desafío, porque ya no soy un niño, tengo 60 años.

—¿Quiénes son tus referentes como artistas?

—El que ocupa el primer puesto es Caravaggio, yo lo estudié mucho, después vienen artistas que integran o integraron el expresionismo abstracto norteamericano, Pollock, Rothko. Y el pop. Actualmente hay tres artistas que son mis referentes: Pablo Suárez, Luis Benedit y Graciela Sacco. Me formé con Suárez, en el arte y en la vida. Y de Benedit además de su obra rescato su mirada sobre el arte, una vez me dijo: "El primer gesto político en la República Argentina fue el alambrado". Cuando aparece ese hilo que divide el campo... eso es la Argentina. Siempre me interesó el paisaje, soy rosarino, pero tengo algo fuerte con el campo porque mi abuelo fue un inmigrante italiano que trabajó en el campo.

—¿Qué museos te interesan?

—Los clásicos, los británicos. De ellos rescato el modo en que exhiben. Y de los norteamericanos, el modo en que educan.

—Como artista, utilizás la fotografía como medio expresivo, ¿qué pasa con la fotografía en el Castagnino?

—Es una excelente pregunta. Tengo una idea, a mí me interesa mucho la fotografía, en general, la histórica, la recuperación. Entonces, ¿cómo puede ser que el museo no tenga un archivo fotográfico, por qué no tiene un registro de los fotógrafos de Rosario? Es algo que está en mi carpeta personal. Hay fotografía en la colección, pero no hay un espacio propio, por géneros, con sus negativos, archivos, eso tiene que tener un lugar específico en el Castagnino.

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