La ciudad

El día en que los autos les dejaron lugar a las bicicletas

Sobre ruedas. Inédita convocatoria para promover medios de movilidad alternativos. Rosarinos instan también al uso del transporte público para descomprimir las calles.

Lunes 12 de Septiembre de 2011

Estudiantes, profesionales, docentes y trabajadores. Automovilistas que aseguran “usar racionalmente” sus vehículos, ciclistas, pasajeros de ómnibus y curiosos. Unas cien personas participaron ayer de la propuesta “Una gran foto”, una intervención promovida por el grupo STS Rosario con el objetivo de crear conciencia sobre los problemas desatados por el crecimiento del parque automotor y promover la utilización de medios de transporte más sustentables.

La movida se tradujo en la recreación de una foto registrada en Münster, la ciudad alemana mundialmente conocida como la capital de la bicicleta. Son tres tomas que ilustran el espacio que en la calle ocupa el traslado de 65 personas si lo hacen en coches, en bicicleta o en colectivo.

Las imágenes rosarinas se realizaron en 1º de Mayo entre San Luis y San Juan, con el Monumento a la Bandera y dos hermosos murales del programa Museo Urbano como telón de fondo. Y la producción no pasó desapercibida en medio de la parsimonia de una soleada mañana dominguera.

“Tenemos que empezar a discutir cómo usamos la calle y a exigir políticas que alienten la utilización de la bicicleta y el transporte público”, advirtió Gisel Levit, coordinadora de intervenciones urbanas de STS, un grupo creado para posicionar a la ciudad en materia de emprendimientos sustentables.

La convocatoria se organizó el mismo día en que La Capital hizo público un proyecto que busca sumar ventajas al sistema de transporte público: la creación de servicios diferenciales en las líneas urbanas. Unidades con aire acondicionado, música funcional, pasajeros sentados, mayor velocidad comercial y una tarifa más cara (ver página 5).

“Una necesidad”. A las 10, la nutrida fila de automóviles que taponaba 1º de Mayo al 1000 llamaba la atención, sobre todo porque a esa hora el centro recién empezaba a despertarse.

Una grúa que el municipio utiliza para el mantenimiento del servicio eléctrico presidió la caravana y permitió registrar las tomas de altura. Convocados principalmente a través de facebook o correos electrónicos, 50 automovilistas, 60 ciclistas, 65 personas a pie, un flamante ómnibus de la Semtur y decenas de curiosos completaron la escena.

Posiciones. Los tiempos entre cada una de las fotografías sirvieron para intercambiar opiniones sobre el tránsito. René es abogado y se presentó como un automovilista “responsable”. El adjetivo no indica solamente el apego a las normas de circulación sino también al uso del coche “con restricciones”. Es decir, “sólo” los días de semana y “nunca” para entrar al centro.

“Todo el tiempo observamos y protestamos por los embotellamientos, pero no tomamos conciencia que la solución pasa por utilizar menos el automóvil. Moverse en bicicleta es mucho más fácil y a veces también más rápido. Los tímidos intentos que se hacen actualmente por promover otras formas de transporte en un futuro no muy lejano serán una necesidad porque, si sigue creciendo el uso del auto, desplazarse resultará imposible”, aseguró.

Sabrina estudia ingeniería industrial y posó para la foto subida a su bicicleta. Y aunque afirmó que es un buen medio de transporte, no ahorró críticas a los que conducen en automóvil.

“La mayoría no respeta otras formas de circular. Avanzan sobre las ciclovías, te encierran o abren las puertas sin fijarse si alguien viene detrás”, advirtió.

A su turno, Carolina (docente) sumó inconvenientes. “Faltan lugares para estacionar las bicicletas. Algunas playas las aceptan como un favor, pero son muy pocas”, dijo, sin conocer que hay una ordenanza que las obliga a reservar espacios gratuitos para esos rodados.

Martín es contador y llegó con su auto para colaborar con sus “amigos” de STS. “Es interesante que existan estas actividades para generar conciencia respecto del uso del coche y la necesidad de reducir su impacto ambiental, pero estoy convencido de que los gobiernos deben proponer beneficios reales para que se utilicen otros medios de transporte. Porque si esto no existe será muy difícil producir cambios”, concluyó.

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