Pandemia

El delicado trabajo de quienes rastrean los casos de Covid en los barrios

El Programa Detectar es el cuerpo a cuerpo contra el virus en zonas vulnerables. Cómo lo hacen y qué se logra con el abordaje sociosanitario.

Lunes 31 de Agosto de 2020

Un capítulo importante de la lucha contra el Covid-19 se escribe en los barrios populares de Rosario, donde el Estado sale a “peinar” el territorio en busca de los casos a través del Programa Detectar. El objetivo es localizar tempranamente pacientes con síntomas compatibles, aislarlos y evitar así la propagación en zonas vulnerables, en las que es más difícil detener los contagios.

   Se trata de un plan nacional que se pone en marcha por la articulación de provincia y municipio, en el cual es fundamental el rol de los trabajadores de la Atención Primaria de la Salud (APS). Dos agentes que se desempeñan en centros de salud de la provincia y que participan en los rastrillajes por su conocimiento del territorio y la relación con los vecinos del barrio, relataron en primera persona a La Capital cómo es ese trabajo y cuál es su importancia en el contexto de la pandemia.

   Ambas coinciden en el que la intervención excede el fin sanitario y sirve también para construir una radiografía social de la zona: no sólo se buscan positivos y contactos estrechos, sino que se enseñan cuidados y se revisa la infraestructura para poder hacer el aislamiento y procurarse alimento. “El Detectar nos ha dado una oportunidad de reencuentro con la población en el barrio, porque ya no es solo tener abierto el centro de salud sino salir en su búsqueda. La receptividad de la gente ha sido muy importante”, cuenta María Eva Di Marco, que es psicóloga y trabaja en la zona norte de la ciudad.

   Los equipos se reparten las cuadras y salen con planillas, casa por casa, envueltos en los elementos de protección personal como barbijo, máscara facial y bata impermeable. Le preguntan a la gente si conoce los síntomas del virus y si alguno los tiene, y de ser así lo mandan a hisopar. También si tienen enfermedades que puedan ser comorbilidades, cuántos viven en el domicilio, y cómo está dispuesto para ver si pueden aislarse. A su vez, trabajan sobre la prevención: indagan si los vecinos practican y conocen los métodos, los enseñan y entregan barbijos.

   La profesional indica que su mirada “está entrenada para detectar además otros aspectos importantes de la salud de la familia, y lo que se le puede dar”. Es que el rastrillaje deriva en obtener indicadores sociales importantes para el Estado. “La gente te cuenta cuál es su trabajo habitual y cómo lo lleva adelante en estas condiciones, si ha podido seguir haciéndolo o no. Se produce un diálogo que va más allá de las preguntas específicas”, apunta.

Mirada social

El abordaje también implica pensar estrategias que garanticen el cuidado, comprendiendo el contexto de la vida de las personas y atendiendo las políticas públicas que pueden acompañar a la población vulnerable. “Detectamos cuáles son las situaciones de necesidad para poder desplegar políticas públicas. El contexto requiere una fuerte revisión de la situación de desigualdad, y generar una planificación social”, subraya Mariana Bautista, trabajadora social con experiencia en la zona oeste de la ciudad.

   Entre esas tareas, se cuentan por ejemplo “ver si la gente va a poder sostener el aislamiento, y generar el acompañamiento del soporte alimentario: quién se lo va a llevar, si tienen a una red de familiares vecinos que lo habitan o tenemos que tejer con organizaciones sociales y comedores para hacer efectivo el aislamiento con todas las seguridades”.

   La pandemia, de este modo, también implica la emergencia de todo lo que estaba oculto y naturalizado. “El coronavirus puso en evidencia cómo viven muchos vecinos. Es difícil pensar el aislamiento cuando en algunos territorios no contamos con agua. Eso es la injusticia social obligatoria”, sostiene Bautista. Por esto, opina que “no es menor que el Detectar se haga en barrios populares, los lugares donde la emergencia sanitaria pegó de lleno en los que menos tienen, los que más necesitan el Estado para igualarse y los que más sufrieron el deterioro de las condiciones de vida”.

   El proceso, según el análisis de Di Marco, “está dando resultados”, y en Rosario ha sido fundamental la APS ya instalada, con equipos que tienen comunicación con la población y conocimiento territorial. En su visión, lo que el programa pretende, que salir en busca del virus, “se ha logrado en gran parte”, y además como beneficio colateral se ha logrado “que la población sepa que está siendo cuidada y mirada”, marcó la psicóloga.

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