La ciudad

"El decreto sobre los bares culturales pide requisitos que no ayudan en nada"

Tomás Monteverde es uno de los responsables de Distrito Siete, de Ovidio Lagos 790. Cuestionó que la medida adoptada por la intendencia "no da cuenta de la especificidad" de estos espacios.

Martes 02 de Septiembre de 2014

Luego de una serie de demandas para regular la actividad de los bares culturales, finalmente el municipio decidió por decreto realizar modificaciones a fin de que estén alcanzados por la norma. Tal como lo confirmó ayer el secretario de Control y Convivencia Ciudadana Pablo Seghezzo, estos espacios podrán sumar actividades literarias y shows musicales si se anuncian con anticipación en la programación ante la Secretaría de Cultura. En total serían más de 30 los locales gastronómicos que serían alcanzados por el decreto municipal.

Tomás Monteverde es uno de los responsables de Distrito Siete, de Ovidio Lagos 790 y en contacto con "El primero de la mañana" de La Ocho dijo que la medida incorpora "una serie de requisitos nuevos que no ayudan en nada".

"De ese decreto nosotros teníamos algún grado de conocimiento a través de una mesa de diálogo que se había establecido a partir de ciertas clausuras que habían ocurrido en espacios culturales", contó Monteverde sobre un debate que comenzó a motorizarse tras la clausura preventiva del bar Olimpo en junio pasado.

En este sentido, destacó el trabajo de esa mesa de diálogo junto al municipio "para empezar a charlar algún régimen que nos pudiera contener en el mientras tanto, porque entendíamos que la solución final para todo este tipo de espacios iba a estar cuando el Concejo reforme la ordenanza de espectáculos públicos".

Respecto al anuncio del decreto, Monteverde dijo sentirse sorprendido "porque se había avanzado con una decisión que no nos beneficiaba y unilateralmente se salió a anunciar algo con lo cual nosotros no estábamos de acuerdo ni hemos tenido espacio para expresárselo en ese espacio institucional que habíamos creado".

"Había que reconocer una actividad específica de esos espacios que no son ni un bar tradicional ni un boliche y que tienen talleres, recitales en vivo y presentaciones que tienen que tener una regulación específica", agregó Monteverde. Entiende que el decreto municipal "no da cuenta de esa especificidad sino que establece un registro donde uno se pueda anotar mostrar la agenda, pero eso es un registro que no genera ningún beneficio". Dijo además que la disposición municipal incorpora "una serie de requisitos nuevos que no ayudan en nada, como pedir un croquis para mover mobiliario o definir con qué música vamos a trabajar en una noche".

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