El Che desembarcó para quedarse
Su escultura llegó ayer a Rosario. El 14 quedará emplazada en el parque Yrigoyen. La llegada de la imagen a los muelles aledaños a la Estación Fluvial produjo un estallido de emoción entre las cerca de 500 personas que la aguardaban... Ver Fotogaleria

Lunes 02 de Junio de 2008

Tras una travesía de cuatro días por el Paraná, desembarcó finalmente ayer en Rosario la escultura del Che Guevara que el 14 de junio quedará emplazada en el parque Hipólito Yrigoyen para conmemorar el 80º aniversario de su nacimiento. La llegada de la imagen a los muelles aledaños a la Estación Fluvial produjo un estallido de emoción entre las cerca de 500 personas que la aguardaban y ese clima se repitió horas más tarde, cuando la estatua encabezó una entusiasta caravana de autos, motos, bicicletas y gente de a pie —incluidas murgas— que la acompañaron a una segunda posta de bienvenida en el parque Independencia. Ya de noche, la marcha siguió hasta 27 de Febrero y Buenos Aires, donde la imagen del Che aguardará, custodiada en una carpa, hasta ser emplazada.

Desde las 12, un público de todas las edades dispuesto a saludar a la figura del guerrillero se acercó hasta el escenario ubicado a la izquierda de La Fluvial identificado con un cartel que rezaba "Tribuna Rosarina, bienvenido Che", donde ya se desarrollaba un recital.

En el lugar se vieron carteles y banderas con la cara del Che, de la Federación Juvenil Comunista ("la Fede"), de Cuba, del frente estudiantil Santiago Pampillón, Movimiento Libres del Sur, Giros y otras agrupaciones. El Ejército Popular de Payasos también sumó color a la espera.

A las 13 apareció una pequeña flota en el horizonte del río. Precedido por unas ocho lanchas (varias con los colores de Rosario Central, que también se atribuyen como un amor del Che), el buque arenero de Vías Navegables que transportó la imagen desde Buenos Aires dejó ver en su proa la gran figura del Che, creada por Andrés Zerneri gracias al aporte colectivo de 15 mil llaves.

Quince minutos después, cuando el barco se arrimó a la orilla, el público ovacionó al Che y se cansó de tomar fotos y de filmar el arribo. Luego la escultura siguió camino hacia el puerto, donde sería desembarcada (no sin problemas, lo que atrasó la programación) para que comenzara la caravana por avenida Pellegrini hacia el parque Independencia. Allí la esperaba otro recital, esta vez con participación de los pueblos originarios.

Pasadas las 16, la figura del Che reapareció en tierra firme, transportada en un trailer y seguida de una ruidosa columna de autos, bicicletas y motos que no dejaron de hacer sonar sus bocinas. La caravana se detuvo en la esquina de Alem para esperar que las murgas y grupos que hasta entonces le hicieron el aguante en La Fluvial se sumaran a la caravana.

Y cuando reemprendieron la marcha hacia el parque, los seguidores del Che ya cubrían más de tres cuadras. A lo largo del periplo la enorme figura del guerrillero cosechó todo tipo de sonrisas y expresiones afectuosas, admirativas o nostálgicas. Y muy pocas críticas.