Dos piquetes en pleno centro, el consiguiente caos vehicular y la ola de rosarinos lanzados a las frenéticas compras navideñas transformaron ayer a la city en un pandemonio. Como si esto fuera poco, las altas temperaturas encendieron el fastidio de automovilistas, que lidiaron con embotellamientos que se extendieron hasta cuatro cuadras. Y además, volvió un clásico: conseguir un taxi en una esquina fue casi imposible.
Desde la mañana, un piquete en la intersección de Santa Fe y Sarmiento complicó el tránsito en el microcentro hasta volverlo un cuello de botella difícil de atravesar.
Se trató de una protesta de vecinos en solidaridad con una familia que vive en Esmeralda y pasaje Quilmes y está al borde de ser desalojada. El corte fue en la sede local de la Dirección Provincial de Vivienda.
A la congestión que ya se había producido al mediodía se agregó otra manifestación. La extensa hilera de coches se extendía ayer por la tarde por San Lorenzo desde Paraguay hasta el desvío por Sarmiento debido a una protesta de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) frente al Ministerio de Desarrollo Social, San Lorenzo al 1000, que fue amenizada con un improvisado partido de básquet callejero.
Al caer la tarde, los embotellamientos se fueron multiplicando hasta dejar bloqueado el tránsito en todo el radio de Urquiza, Laprida, Santa Fe y San Lorenzo. El epicentro de los piquetes giró en torno a San Lorenzo y Sarmiento; justo en esa esquina, muchos jubilados esperaban cobrar su jubilación al rayo.


























