La ciudad

El camino de los manteros

Domingo 24 de Marzo de 2019

Dice una canción que el camino se hace al andar. Y muchas veces empezar a transitarlo, molesta. Quien se interna en un sendero que estaba ahí pero nadie tomaba, va marcando el rumbo. Luego llegan quienes lo siguen y, obviamente, también muchos detractores.

Hace algunos años, cuando en Rosario los paros municipales se sucedían al compás de paritarias cada vez más complejas que intentaban atemperar los nefastos efectos de la inflación (la historia tristemente se repite), alguien apeló a un planteo lógico, pero molesto.

Por esos días, ante cada huelga, un centenar de vendedores ambulantes colmaba las peatonales para ofrecer productos de dudosa procedencia. La ausencia de inspectores municipales sumía a la ciudad en la más profunda anarquía. Había puestos de choripanes en Sarmiento y Córdoba, y autos estacionados en cualquier parte.

Un día los comerciantes se hartaron. Dejaron en claro que pagan impuestos y alquileres por sus negocios céntricos y que era injusto que, ante cada paro municipal, los manteros se instalaran sin pruritos en la puerta de sus locales. Un planteo lógico pero, vaya a saber por qué extraño concepto pseudoprogresista, políticamente incorrecto.

Créase o no, tuvieron eco. Que un comerciante proteste porque tiene instalada en la puerta del negocio una competencia desleal, ilegal y sin tributar el más mínimo gravamen, no era un planteo descabellado. Así fue que aparecieron los policías para garantizar la "convivencia" en el centro, término tan acuñado como el de "articular consensos" .

El lunes pasado se anunció que un centenar de efectivos estaría apostado en el microcentro para garantizar el orden durante la huelga de municipales del martes y miércoles. Este último día, en pleno paro y en un mediodía agitado, una larga hilera de autos circuló por peatonal San Martín durante 15 minutos sin que actuara ninguno de esos efectivos.

Más de una decena de vehículos había quedado atrapada en Rioja entre Sarmiento y San Martín. La aparición "sorpresiva" de un piquete en la puerta de la Ansés, la ausencia de inspectores por el paro y la insólita invisibilidad de los 100 policías anunciados hasta en conferencia de prensa, los llevó a tomar una decisión riesgosa: evadieron el piquete desviando una cuadra por la peatonal.

Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del cine Monumental (no hay cámaras ni del municipio ni de la provincia en ese sector neurálgico de la ciudad) mostraron que lo hicieron lento y con las balizas encendidas. Es una infracción grave, como también lo es el hecho que lo originó. ¿O acaso no es riesgoso que un grupo de personas corte una calle en pleno centro e impida circular a todos, generando las escenas que sucedieron?

Imitando a sus colegas

Los comerciantes que tienen sus negocios en inmediaciones de la delegación de Ansés de Rioja y Sarmiento están empezando a transitar el camino que ya recorrieron sus colegas de las peatonales.

En los locales de las inmediaciones de esa esquina céntrica plantean algo lógico: ¿Por qué nadie garantiza que cada piquete que se realiza allí se haga respetando el derecho que tienen los comerciantes a seguir trabajando normalmente? ¿Por qué nadie les permite a los taxistas y cientos de rosarinos seguir circulando? El piquete está naturalizado como antes lo estaba la presencia de manteros ante cada paro municipal. Una de las escenas ya es pasado; sobre la segunda, parece que incomoda a más de uno, o es políticamente incorrecto, pensar en alternativas que permitan garantizar la protesta de unos y el derecho al trabajo y la circulación de otros.

Por lo pronto, la Municipalidad analiza sanciones para los taxistas que circularon por la peatonal. También se deberían analizar sanciones para quienes cortaron la calle y no dejaron un camino alternativo a quienes estaban trabajando.

Esta última idea para muchos es "criminalizar la protesta", para otros simplemente se trata de garantizar los derechos de todos.

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