La ciudad

El calvario de trabajar sin aire

"Hay obreros que se están deshidratando". De esta manera se quejó Narciso Cantero, vocero de los albañiles y empleados de la construcción de Rosario. Su reclamo es más que lógico en una ciudad donde el calor no da respiro. A él se sumaron panaderos, taxistas y parrilleros.

Miércoles 09 de Enero de 2008

"Hay obreros que se están deshidratando". De esta manera se quejó Narciso Cantero, vocero de los albañiles y empleados de la construcción de Rosario. Su reclamo es más que lógico en una ciudad donde el calor, la humedad y las fuertes radiaciones solares no dan respiro. "Ya hubo varios compañeros que se descompusieron trabajando", abundó cuando fue consultado por La Capital On Line.

Cantero inició el reclamo ya que sus compañeros no logran que las constructoras para las que trabajan les provean mínimas condiciones de trabajo.

Según detalló, tienen que comprarse ellos mismos el agua, no reciben la ropa ni la protección adecuada para construir bajo el sol y no tienen a disposición ningún tipo de sanitario.

"Un albañil no puede trabajar diez horas seguidas a los rayos del sol, con la misma ropa y encima irse en colectivo o en bicicleta", señaló.

Y también remarcó que aquellos que trabajan en el rubro de la fundición dentro de los edificos, directamente están en la peor de las situaciones.

El panorama no es mucho mejor para quienes lo hacen dentro de lugares donde el termómetro pasa con facilidad los 40 grados. Parrilleros y panaderos son de los más sufridos con este clima. "Entre los hornos, las cafeteras y las heladeras que ventilan calor esto es un infierno", dijeron  mientras se secaban la transpiración dos empleadas de una céntrica panadería de la ciudad.

Los ventiladores de nada sirven porque el aire que tiran es caliente y según cuentan las empleadas, quién les alquila el local no quiere reparar el aire acondicionado. Para "zafar" entonces,  todo vale: "Tomamos bebidas rehidratantes todo el tiempo y tratamos de comer bastante salado", contaron a este portal.

Los taxistas, sobre todos aquellos que son peones, tambien se quejan. "Los dueños no ponen el aire o no quieren que  se prenda para no gastar plata, pero tantas horas acá adentro es igual que estar adentro de un horno", resumieron. Como con las ventanillas bajas no se arregla nada, cada vez que pueden, paran en una estación de servicio y ahí toman mucha agua además de mojarse la cabeza.

"Por más que haga calor la gente come asado igual", se resignó mientras tanto uno de los asadores de un comedor de calle Santa Fe . Al lado del fuego y las brasas, este hombre debe ser más que cuidadoso, "si no tomás agua a cada rato te deshidratás" resume y agrega que "con esta temperatura es necesario tener mucho cuidado al cocinar la comida". "Sueño con una playa", dijo ilusionado para finalizar.

 

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