El café que no llegó: homenaje a Rafael Ielpi

El poeta rosarino Eduardo Valverde recuerda al Negro, una presencia que se extrañará demasiado

Miércoles 31 de Julio de 2024

El café que no llegó

Al “Negro” Rafael Oscar Ielpi, i.m.

Ya no está.

No caminará su ternura

dando brillo a esa argamasa

de tiempo y belleza

que enarbola Rosario,

entre las islas

y el lomo marrón

del Paraná.

De la aterida piedra del sur, venía.

Esquel había fundado su piel

en aquel ya lejano 1939,

pero su asediado cuerpo

de las últimas calendas

tenía tatuado el fulgor

de la otrora ciudad prostibularia,

que iluminó sus cuartillas.

Acaricio con infinito regodeo,

en esta hora tan aciaga,

la tapa de “El vicio absoluto”,

de suave epidermis,

su primer poemario de 1966

que publicó la Biblioteca Vigil,

donde el “Negro” nos convocaba

a “la despiadada lucha sin tregua”.

Ielpi resumía en su cuerpo,

y en aquel maridaje

sin fin con la poesía,

tal vez la mejor literatura parida

en la ciudad de fogosa memoria.

Y supo dibujar junto a Zinni

el perfil tembloroso y tanguero

de aquel amor clandestino.

Ayer mismo, por la tarde,

en su día postrero,

su voz gastada por los años

me aseguró que estaba feliz

de acercarse a La Diplo,

nuestra construcción colectiva

sobre la literatura de Rosario,

para compartir su testimonio.

Antes de clausurar

la dulce ventana de sus años,

el “Negro” estaba feliz

de convocarme a un café,

“cruzando hasta El Cairo”

de sus amores y memorias

para seguir horneando la vida.

Rosario camina ahora un poco más sola.

Oliveros, 31/07/2024