Miércoles 25 de Agosto de 2010
—Nos mudamos a Servando Bayo 1484.
—¿Eso dónde es?
—Donde mataron a Pimpi.
El día y la noche. Metáforas al margen, esa es la principal diferencia que se destaca cuando se recorre la cuadra donde hasta el pasado 19 de marzo funcionaba el bar Ezeiza en un local que desde hace casi un mes alberga a una ONG de adultos mayores. Es que el establecimiento en cuya vereda fue asesinado esa madrugada el ya entonces ex jefe de la barra de Newell’s, Roberto Camino, se destacaba por su funcionamiento exclusivamente nocturno. En cambio, el Centro de Jubilados Amor y Paz abre sus puertas de 8 a 13, lo que a la vista de los comercios de la zona favorece el movimiento.
Podría parecer un chiste del destino que un local que albergara a un bar que quedó estigmatizado como escena de un resonante crimen, atravesado por una oscura trama de traiciones y misterio, exhiba hoy en su entrada un cartel que resalta las palabras "Amor y Paz" junto a un logo que presenta una inocente paloma adentro de un corazón rojo. Pero no es más que el azar, que se coló en esta operación inmobiliaria que implicó la mudanza del centro de jubilados desde su emplazamiento original de Montevideo y Pascual Rosas —donde estuvo desde hace 14 años— al espacioso local que durante algo más de un año fue, según los vecinos, un verdadero antro.
"Hace años que necesitábamos un espacio más grande y en realidad nuestro proyecto sigue siendo el de una casa propia, pero todavía estamos lejos. Igual, este es un paso muy grande y pudimos quedarnos en este barrio, que era una de las premisas", contó el coordinador de la entidad, Roberto Santagata (67), sobre la mudanza de la institución que cuenta con alrededor de 2.000 asociados de una vasta zona del oeste rosarino.
"Una vez vino el sobrino de una socia a buscar un bolsón y le contamos de nuestros problemas para conseguir casa. Como tiene inmobiliaria, nos avisó que estaba este local disponible. Sabíamos lo que había pasado, pero no nos importó mucho", agregó el jubilado.
De día. Los vecinos de la entidad resaltan el horario de funcionamiento. "A mí me conviene que funcione esto en vez del bar, sobre todo porque abre a la mañana y circula más gente", resumió Pablo, el verdulero de enfrente. "A determinada hora empezaban a verse caras no muy agradables. Al final, cuando llegaba el horario que abría el bar, yo cerraba el negocio", recordó Celeste, quien tiene una peluquería para perros en la esquina. La joven admitió que cuando Ezeiza abrió "era un pool donde venían los chicos del barrio, pero después algo cambió. Cuando nos enteramos que venía el Pami (sic) nos pusimos recontentos".
Si bien no es un local de Pami, la obra social de los jubilados tiene presencia en el centro con la entrega de bolsones del Programa Pro Bienestar y una enfermería. "Hace siete años que trabajo en esta institución, como parte del programa de descentralización y relaciones con la comunidad de Pami", explicó Liliana Muñoz, quien realiza curaciones sencillas, extracciones de sangre para análisis y asesora sobre los trámites referidos a su salud.
Como en todo centro de jubilados, en "Amor y Paz" también se brinda asesoramiento jurídico y se dictan talleres
Todavía puede verse un avión pintado en negro sobre fondo naranja en una de las paredes (otro avión que estaba en la entrada fue tapado). Pero los dibujos de jarras de cerveza que decoraban otra de las paredes "fueron tapadas con pintura blanca", como bien se encarga de mostrar Nora, empleada de una cochería de la zona que tiene una mesa de atención en el centro de jubilados. "Este lugar es mucho mejor para nosotros", insiste José. Muchos en la misma cuadra, que no pertenecen al centro "Amor y Paz", opinan lo mismo.