La ciudad

"El atentado terrorista en Nueva York marcó mi vida para siempre"

Tras la muerte de cinco rosarinos, el ahora ex cónsul argentino en esa ciudad, Mateo Estremé, forjó una fuerte amistad con los sobrevivientes.

Lunes 29 de Octubre de 2018

Pasado mañana estará en Rosario y volverá a encontrarlos. Todos se fundirán en un abrazo, símbolo de la amistad que forjaron. Mateo Estremé volverá a ver a los sobrevivientes de la tragedia latente y, junto a las familias de los fallecidos, pondrá los recuerdos en perspectiva. El ahora ex cónsul argentino en Nueva York caminará nuevamente esos pasos que marcaron su vida para siempre.

Estremé es hoy director de Organismos Internacionales de la Cancillería y volvió a vivir en el país. Radicado en Buenos Aires, fue invitado por los allegados a los cinco rosarinos que murieron en el ataque terrorista del 31 de octubre pasado en Nueva York al acto que miércoles se hará en la ciudad.

"Me pidieron que estuviera; sigo en contacto con ellos y con mis amigos, los cinco sobrevivientes, a quienes quiero muchísimo", dijo el diplomático a La Capital y sumó frases que demuestran la relación que se creó a partir de la tragedia: "Lo que sentimos hace casi un año en Estados Unidos fueron momentos de gran intensidad emocional, y eso nos marcó a todos. A mí, para el resto de mi vida. Y ni hablar a ellos, que perdieron a cinco amigos, con quienes habían viajado para festejar".

A las 15.05 (hora local) de hace casi un año, un hombre de 29 años, que conducía una camioneta alquilada por una ciclovía junto al río Hudson, en el Bajo Manhattan, mató a ocho personas e hirió a otras 12. El desastre tocó íntimamente a Rosario, como nunca antes en un hecho de esta naturaleza. Diez de los afectados (cinco muertos y cinco heridos) eran la totalidad del contingente de ex alumnos del Instituto Politécnico, quienes habían decidido festejar sus 30 años de egresados en la Gran Manzana. En el instante de la fatalidad, andaban en bicicleta.

Irreparable

"Si a mí me atravesó para siempre ese hecho, los sobrevivientes quedaron trazados por un episodio irreparable, que nunca van a poder terminar de procesar", sostuvo Estremé y añadió: "Después de esa desgracia me siento su amigo. Los admiro profundamente".

El referente del Ministerio de Relaciones Exteriores habló sobre lo que dejó el tremendo suceso. "Es algo que sigue estando presente allá, en Nueva York. Un atentando donde no sólo murió mucha gente, sino que puso de manifiesto la vulnerabilidad de la ciudad ante un ataque de esta naturaleza, con elementos tan precarios y simples como una camioneta en una senda para bicicletas", opinó.

Tras aquel momento, los gestos de altruismo se multiplicaron y Estremé los sintió como funcionario. "En los días posteriores, las muestras de solidaridad, de apoyo, de cariño y de afecto, además del estupor, llegaron al Consulado de parte de estadounidenses, argentinos y personas de otras comunidades latinas. Las viví en persona, fueron constantes hasta el día en que regresé al país. Hubo una presencia y una demostración palpable y continua de ese dolor, que sirvieron para comprender que esto no sólo fue difícil para un grupo de rosarinos, sino para todos los argentinos. Ahora, percibo que eso sigue estando a flor de piel", dijo.

Este diario preguntó cómo sigue en la actualidad el lugar donde se produjo el hecho. Qué sucede allí. "La vida continúa, como en cualquier ciudad del mundo, pero el recuerdo permanece", dijo Estremé. Ese sector, cerca de las calles Chambers y West, tiene las huellas de lo que pasó. "Allí hay placas y flores todo el tiempo, en homenaje a quienes han fallecido; hay una sensación de que, a pesar de que el tiempo sigue transcurriendo, la memoria persiste y así será para todos y para la comunidad argentina en particular. Incluso para mis colegas del Consulado y para quienes quedaron allá es un recuerdo muy fuerte, pero también es un mensaje de esperanza", indicó el ex representante de los ciudadanos nacionales en Nueva York.

Superación

Estremé se detuvo en ese punto: "Frente a tanto dolor, irracionalidad y odio por parte de este señor (el terrorista uzbeko Sayfullo Saipov), la respuesta que debemos dar debe ser de superación, como dicen los familiares y me encanta repetir, que el amor venza al odio. Así lo señalaron los chicos (los sobrevivientes) en el Consulado (en la conferencia de prensa internacional tras el trágico episodio). Ese es el mensaje que tiene que quedar para nosotros y la gente que vivió todo esto".

El caso sigue en pleno proceso judicial. La fiscalía federal para el distrito sur de Nueva York amplió los cargos contra Saipov, por los que podría enfrentarse a la pena de muerte. Estremé se mostró confiado de que el hecho se resuelva con una sanción ejemplificadora. "Hay confianza de que esto tenga una respuesta efectiva. El sistema judicial de Estados Unidos es eficiente, pero lleva su tiempo como todo proceso. Sinceramente prefiero eso para que, desde el punto de vista de los procedimientos y de las formas, todo sea impecable evitando recibir cuestionamientos por haber hecho las cosas rápido y sin las pruebas necesarias. El año que viene se va a desarrollar el juicio y va a llegar a un resultado. Entiendo que será una pena sumamente fuerte para Saipov", subrayó.

De todos modos, separó la respuesta judicial del dolor personal: "Es indispensable obtener un mensaje de que la Justicia actúa en estos temas del terrorismo; pero nada puede enmendar o remediar la situación de quienes ya murieron, porque las heridas persisten; las mujeres se quedaron sin sus maridos, los padres sin sus hijos y los hijos sin sus padres".

Para Estremé, el caso caló hondo no únicamente desde su lugar profesional. "Me involucré personalmente y hoy todos los afectados son mis amigos, por el resto de mi vida. No sólo los cinco sobrevivientes, también las viudas, a quienes quiero mucho y con quienes he estado en abril en Rosario, los hijos y los padres. Tuve la posibilidad de compartir su hospitalidad y su dolor, sobre todo de quienes no pudieron viajar a Nueva York", enfatizó.

En aquella ocasión, el diplomático advirtió lo que, a su juicio, caracteriza al grupo: el homenaje permanente a las personas que ya no están a través de un mensaje positivo, como el que ocurrirá pasado mañana frente al Poli. "No voy a olvidar cómo rememoramos juntos a las víctimas. Me contaron cómo eran, sus historias de jóvenes, cómo se vestían y los chistes que hacían", relató.

Sufrir y compartir

En esa misma oportunidad, Estremé pudo percibir el "orgullo de los hijos por sus papás". Por eso, la tragedia también tiene un sabor aleccionador. "Nuestro trabajo en la Cancillería —concluyó— guarda relación con este tipo de cosas, a veces de más o menos magnitud. Se trata, en muchos casos, de ayudar a alguien a mitigar su dolor, especialmente al estar en el exterior. Ahí debe actuar el Estado, ante situaciones extremas. Hay un solo método para trabajar en casos tan dramáticos como éste: ponerse del lado de los otros, sufrir, compartir y dar cariño. Eso es lo que hicimos y ahora la amistad perdura. Por eso iré a Rosario, para abrazar a mis amigos y homenajear a los que ya no están".

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