La ciudad

"El arzobispado de Rosario no tiene juicios, sólo hubo problemas con un sacerdote"

El arzobispo Eduardo Martin, que ayer asumió ante una multitud en el Monumento, habló del padre Ignacio, la salida de Mollaghan, y "la inseguridad que expresa malestar social". 

Lunes 25 de Agosto de 2014

"Cuando me comunicaron que venía a Rosario, todos me dijeron 'Uh, qué difícil Rosario', un cura de allá me dijo a modo de broma ¿Qué hiciste vos? ¿Le cantaste un gol de Huracán en la cara al Papa para que te mande a Rosario?", contó Eduardo Martin entre risas para explicitar la visión que desde afuera se tiene de la complejidad social que atraviesa la ciudad. 
 
El flamante arzobispo de Rosario que ayer asumió en el Monumento ante una multitud, dijo que pronto se reunirá con el Padre Ignacio, que la curia rosarina no tiene juicios ni deudas.
 
"Es el mensaje que nos deja el Papa Francisco el que tenemos que ser pastores con olor a oveja, por otra parte es la naturaleza misma del cristianismo que es comunicación, uno tiene el deseo de caminar, de estar entre la gente, el arzobispo tiene tanta gente que ver, sacerdotes, tanta magnitud que no tomo dimensión", dijo al programa "Rosario Directo" de Canal 5 sobre su trabajo al frente de la pastoral.
 
Martin señaló que Rosario es una de las ciudades más importantes del país, y tal como ayer publicó La Capital, explicó que "los problemas no son los que definen a una persona, o a una ciudad. Uno se define por una identidad, una forma de ser, que claro que tiene problemas. Es una hermosa ciudad. Tiene una situación de contrastes, cordón de mucha pobreza, creo que es desafío de la sociedad poder achicar esas diferencias, y poder hacer que toda persona pueda vivir con dignidad".
 
El obispo expresó además que lo caracteriza "una actitud misionera, que no es algo que se improvise o algo voluntarioso, sino que es resultante de algo que tenés adentro, si tenés un amor por Jesucristo, si encontrás en él la razón de tu vida, no podés que no querer que otro lo conozca, porque lo que te hizo bien a vos, querés le haga bien a otro".
 
Respecto a los problemas que determinaron la salida de José Luis Mollaghan, señaló: "El obispado está muy bien, no tenemos ningún juicio. Ha habido problemas con un padre, pero creo son acciones que él realizó por su propia cuenta, tendré que tomar conocimiento bien de esto, charlar con él, ver como es su situación. Pero no es que ha habido problemas en la administración de la curia".
 
Sobre la inseguridad indicó que "son problemas complejos, no hay soluciones mágicas, hay un nivel profundo, la violencia es la expresión de un malestar profundo en el corazón, está dentro nuestro, el corazón necesita ser pacificado. No solamente por esfuerzo de la voluntad, de la ética, diciendo 'tengo que ser bueno, paciente'. Lo que hay que hacer es abrirle el corazón a otros, el cristianismo es esto, el hombre no se salva por sí mismo".
 
"Uno tiene que dejar entrar a otros en la vida, él da la paz. Y la paz en la tranquilidad en el orden, ordena mente y corazón. Entiendo con la razón pero mis instintos se revelan, ¿entonces como logro esa unidad en la persona? Si uno se abre a otros, pone concordia entre mente y corazón, comienza una vida distinta, si eso se traslada a la persona, a la familia, y es como una piedrita en el agua, que tiene onda expansiva", dijo sobre el aspecto espiritual.
 
Pero también ahondó en aspectos sociales que determinan la desigualdad. "La inseguridad expresa un malestar social, una situación de inequidad, si paso por una vidriera y veo productos tan lindos y no me los puedo comprar, y lo veo en la televisión todos los días, cómo me puedo sentir yo frente a eso que no me alcanza para comprarlo, es un conjunto de factores externos e internos, por eso hay que trabajar mucho", advirtió.
 
"Si tengo un trabajo con el que puedo llevar el pan a mi casa, me dignifica, me ordena, me disciplina, me hace ser útil a la sociedad. Pero si hay como dicen en el país, 900 mil jóvenes que ni estudian ni trabajan ¿qué hacen? La deuda es que cada uno pueda encontrar un lugar en el que pueda aportar lo suyo, saber que soy un factor positivo y que tengo algo para darle a al sociedad", analizó.
 
Respecto al Padre Ignacio, contó que sabe de su carisma y poder de convocatoria, y no dio trascendencia a la situación en la que Peries habló en televisión con una pareja homosexual. "Voy a hablar con él. Soy hijo de la Iglesia, la doctrina no cambia, lo que sí podemos cambiar es la actitud hacia las personas, toda personas son dignas de respeto y de amor, cualquiera sea su condición. No puedo desdecir lo que dijo Jesús", concluyó.

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