Martes 07 de Julio de 2015
Escalones partidos, la cubierta del piso del escenario deteriorada y la fosa llena de basura; así lucía ayer el Anfiteatro Municipal Humberto de Nito, testigo de los últimos 40 años de la historia musical rosarina. Desde el Sindicato de Músicos denunciaron “el profundo abandono” que pesa sobre el espacio cultural con capacidad para unas 6 mil personas, estratégicamente ubicado en el parque Urquiza, frente al Paraná. Y reclamaron la puesta en marcha de una serie de obras para refaccionar y ampliar sus instalaciones.
El gremio lleva varios años pidiendo la puesta en valor del lugar que consideran “patrimonio cultural de la ciudad”, ya que se trata del espacio público “con la mayor memoria artística” de la movida musical local. Hace seis años encabezó la campaña “Salvemos al Anfi” y la Municipalidad puso en marcha una serie de trabajos de reparación que se inauguraron en febrero de 2010.
Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento dejaron su huella. El teatro a cielo abierto vuelve a exhibir grietas y fisuras en las escalinatas, accesos grafiteados y canteros llenos apenas de tierra seca. “Lo que ocurre es que las obras fueron tan cosméticas que al poco tiempo todo volvió a estar igual”, advirtió el secretario general del sindicato, Hugo Vitantonio. Y apuntó que “actualmente es una especie de plaza seca por al cual la gente circula, no tiene capacidad de prestar servicios como espacio cultural”.
Este verano, el anfiteatro ofreció el ciclo de verano que cerró Fabiana Cantilo junto a la Orquesta de Cámara Municipal, con un público masivo y heterogéneo que colmó la capacidad del lugar. Los últimos shows fueron en abril, con las cuatro funciones que brindo Don Osvaldo, el proyecto que encabeza el ex líder de Callejeros, Pato Fontanet. El Anfiteatro se proyectó por la década del 50 y se inauguró en 1971. “El teatro está en un lugar estratégico de la ciudad y tiene una historia muy importante —señaló Vitantonio—. Pero en cuarenta años los requerimientos de los espectáculos y la cantidad de público que asiste cambiaron tanto que el lugar necesita un replanteo”.
Por eso los músicos pidieron a la intendencia generar una comisión de trabajo para acordar un nuevo plan institucional para el espacio cultural que incluyera la puesta en valor de las instalaciones. Entre otras cosas, entienden, es necesario dotarlo de mejores servicios, más comodidad y seguridad, nuevos baños y más infraestructura y espacio para el escenario.
“Se necesita un replanteo general tanto del modelo de gestión como del espacio físico”, apuntó el secretario general del sindicato y señaló que de esta forma, la ciudad podría resultar una plaza atractiva para la llegada de shows internacionales que, entre otras cosas, escasean “por la falta de espacios adecuados para el desarrollo de estos espectáculos”.
Para los músicos, claramente, la puesta en valor del Anfiteatro fue relegada por otros proyectos desarrollados durante las últimas gestiones municipales y provinciales. Por ejemplo, citaron, los abultados presupuestos del autódromo e del acuario. Por eso, apunta Vitantonio, “no se trata de una cuestión de inversiones, sino de dónde se decide invertir”.
El vecino pobre del Puerto de la Música
El regreso de las conversaciones entre las autoridades del gobierno nacional y de la provincia por las obras del cuestionado proyecto del Puerto de la Música, avivaron el reclamo de los músicos por la falta de mantenimiento del Anfiteatro Humberto de Nito. “Los dos espacios culturales estarán a menos de cien metros. Por eso aspiramos a que ambos tengan los mismos niveles arquitectónicos, técnicos y tecnológicos ya que, de no ser así, el Anfiteatro terminará convirtiéndose en el vecino pobre del rico Puerto de la Música”, apuntó el secretario general del sindicato, Hugo Vitantonio. En este sentido apuntó que ambos proyectos pueden ser complementarios, por lo cual debería pensarse en una planificación única para los dos espacios “en manos de un órgano de gobierno mixto entre provincia y municipio”.