La ciudad

El 90 por ciento de las personas trans están excluidas del mercado laboral

Relevamiento. El estudio de la Federación LGBT remarca que la marginación de este colectivo, que en Rosario ronda las 300 personas, causa que la expectativa de vida sea de 40 años.

Lunes 27 de Julio de 2015

A partir de un estudio en todo el país, la Federación LGBT volvió a plantear la “necesidad urgente de políticas de inclusión específicas” “Si no hay acceso a la salud, menos al empleo”. La frase fue recurrente y pertenece a personas del colectivo trans que participaron de “Orgullo en el trabajo”, un estudio sobre la discriminación en el trabajo por motivos de orientación sexual e identidad de género en la Argentina, que evidenció una vez más la “urgente necesidad” de políticas de inclusión para esa minoría sexual, estimada en Rosario en 300 personas. Así lo planteó el presidente de la Federación Argentina LGBT (Falgbt), Esteban Paulón, quien destacó que “el 90% está excluido de los empleos formales y tiene un promedio de vida de 40 años; se están muriendo sin trabajo”.

Para gays, lesbianas y bisexuales, el mercado laboral tampoco dejó de ser un mundo hostil, ya que más del 60% reclamó realizar acciones de sensibilización y capacitación en ámbitos laborales, iguales beneficios que los de  personas heterosexuales, instauración de procedimientos para denunciar acoso y hostigamiento, y la puesta en marcha de áreas de diversidad sexual en las empresas.

“Orgullo en el trabajo” es el primer informe realizado a nivel mundial sobre la realidad laboral de lesbianas, gays, bisexuales y trans. En el caso de Argentina fue realizado por la Falgt para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y presentado días atrás en el marco de los cinco años de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario.

El estudio se llevó adelante con una primera fase de investigación teórica y otra de campo, de tipo cualitativo, en la que participaron personas de la comunidad LGBT a través de encuentros regionales y entrevistas en todo el país.

El propio estudio señala que “claramente el trabajo no impacta del mismo modo en lesbianas, gays, bisexuales y personas trans”, y en ese sentido, destaca que “para lesbianas, gays y bisexuales son desafíos importantes la visibilidad y la permanencia en el trabajo, (pero) para la población trans resulta urgente abordar etapas anteriores, como el acceso a educación, capacitación y apertura de los ámbitos laborales, y también el acceso a otros derechos humanos básicos como la salud, que condicionan el acceso mismo a la educación y el trabajo”.

Vulnerables. El presidente de la federación no sólo apuntó que “el 90% del colectivo trans está desempleado y se está muriendo sin trabajo”, sino que además destacó que “en pocos casos que se encuentran dentro del mercado laboral formal lo están mayoritariamente a través del Estado”.

En ese marco, el estudio cita un relevamiento realizado en 2005 sobre la situación de esa población en la Ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata y localidades del conurbano bonaerense, donde se concluye que “el 79% de las personas relevadas en la investigación recurren a la prostitución como medio de vida, pese a que la gran mayoría no elegiría esa «opción»”. Y el mismo estudio señala al contagio del virus del VIH como la principal causa de muerte.

Tan es así que una investigación de la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans, y que incluyó la Argentina mostró que los promedios de esperanza de vida entre la comunidad oscilan entre los 35,5 y los 41,25 años, cuando la expectativa de vida en Latinoamérica ronda los 75.

“Todo esto habla de un circuito de vulnerabilidad del colectivo trans, que sufre discriminación temprana en la edad escolar, conflictos familiares que muchas veces hace que queden en situación de exclusión”, ratificó Paulón, y recordó que la población trans en la Argentina está estimada en unas 6 mil personas a nivel nacional y 300 en Rosario, de acuerdo a quienes accedieron a su nuevo documento a través de la ley de identidad de género.

“Es un universo absolutamente abordable para llevar políticas de inclusión específicas y urgentes”, insistió el dirigente, y lo graficó en relación a la última moratoria de jubilaciones que otorgó la Ansés: “Se estima que la población trans, mayor de 40 años es de unas 1.200 personas. Otorgarles una jubilación mínima como beneficio no tendría un impacto en las arcas de la Ansés, pensando que en la última moratoria se incluyó a 500 mil personas”.

Sobre el comportamiento del mercado laboral, ratificó la persistencia de “prejuicios y mitos”, y explicó: “Los beneficios tributarios para las empresas son los mismos por tomar un empleado transexual, un joven o un mayor de 45 años, y la verdad es que la última opción de los privados es por el empleado trans, por eso se necesitan políticas específicas”.

Las dificultades para ascender o desarrollarse en una carrera

Sobre el resto de la población de lesbianas, gays y bisexuales (LGB) desde la federación indicaron que si bien están más insertos en el mercado laboral, “aún perciben que su visibilización puede traerles dificultades, incluso sin sufrir situaciones de discriminación”.

“Persiste la idea de que ser abiertos en el espacio laboral complicará los ascensos y el desarrollo de la carrera, y eso sucede porque aunque no hayan sufrido discriminación, sí escuchan, conocen o incluso ven situaciones de ese tipo”, planteó Paulón, y citó una encuesta realizada entre personas LGB de todas las provincias, donde el 65% dijo que “visibilizar su orientación sexual en el trabajo le traerá dificultades y el 15% sufrió situaciones de discriminación”.

“Esto nos muestra que debemos seguir trabajando en políticas y prácticas sobre visibilidad y no discriminación —dijo el dirigente—. Y eso incluye trabajar con la población, porque condiciones dignas de trabajo también significa poder ser quien uno es en un empleo, sin miedo a ser acosado ni hostigado y con las mismas posibilidades que el resto de la población”.
 

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