Lunes 31 de Agosto de 2020
El humo producido por la quema de pastizales provoca daños en el ser humano y el medio ambiente. Los efectos en la salud suelen ser inmediatos aunque a veces se manifiestan en enfermedades a largo plazo. Dolor de cabeza, tos, mareos, sueño, náuseas, ojos irritados o dificultad para respirar son algunos de los síntomas más habituales.
En el paisaje los perjuicios más visibles se provocan en el terreno, con la quema de árboles y plantas. El agua, el aire y el suelo son afectados por la contaminación. La erosión del suelo y la sedimentación son otras de las indeseables consecuencias.
El suelo, que es el hábitat de microorganismos y de hormigas, lombrices, o gusanos, se vale de estas especies para los procesos físicos y biológicos para un ecosistema saludable. El reciclaje de nutrimentos, la remoción de desperdicios y la retención de humedad son algunos de ellos. Los incendios como los que afectan a las islas estos días, además de causar daños severos, generan un desbalance en el ecosistema que, la mayoría de las veces, necesita de varios años para recuperarse.