La Ciudad

Efectos de la virtualidad y las burbujas: lenta alfabetización, desorganización y miedos

Psicopedagogos y psicólogos observan problemáticas comunes en niños y adolescentes escolarizados. Retroceso en procesos evolutivos

Domingo 25 de Abril de 2021

A partir de las restricciones por la pandemia, las clases virtuales y las nuevas modalidades, con burbujas o semipresenciales, las escuelas modificaron sustancialmente la dinámica de aprendizaje en todos los niveles educativos. Desde el Colegio de Psicopedagogos de la 2ª circunscripción observan que esos cambios llevaron a una “involución en la etapa de alfabetización” y de “organización” de niños y adolescentes. Hablan de una “pandemia mental” que afecta el proceso evolutivo.

La secretaria del Colegio de Psicopedagogos de Rosario, María Celeste Arena Videguren, explicó los serios inconvenientes que detectan en el proceso de aprendizaje y en el estado ánimo de niños y adolescentes en edad escolar, una franja etaria que con la irrupción de la pandemia del Covid-19 viene soportando abruptos cambios en la vida social y vincular.

Además, mostró su preocupación porque a pesar de que los matriculados ocupan un rol importante como soporte en el abordaje educativo y de salud, aún no fueron incluidos como personal de riesgo en los programas de inoculación.

Lento aprendizaje

“Notamos gran desorganización en el primer nivel en el orden cognitivo, y de organización interna. Se están viendo muchos casos de inhibiciones, anulaciones al aprendizaje, en todos las edades, en el nivel inicial, primario secundario y universitario”, describió Arena Videguren.

La psicopedagoga remarcó que se advierten conductas de “retracción”, y aspectos de la alfabetización que no se han logrado, o que tardan más tiempo. Vemos un proceso de lentificación más acentuado, como si no hubiese ocurrido, además de muchos hábitos que se han perdido”.

Los trastornos, según la profesional, afecta a toda la sociedad. “No está más acentuado en uno que otra franja. Son cuestiones propias de la persona, del sujeto. Si el niño ha sido acompañado y sostenido desde el hogar, va a tener una alfabetización mejor que aquel que no recibió ese apoyo”.

Y citó un problema común a la mayoría de las familias. “Hay que tener en cuenta que la mayoría de los padres trabajan todo el tiempo. Y no todos tienen la posibilidad de un trabajo en blanco donde le dan la semana para estar en casa y acompañar a los hijos mientras se da el proceso de aprendizaje”.

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Entre los problemas más habituales que detectan en el contexto de la “nueva normalidad escolar”, marcó “dificultades en alumnos del primer ciclo de la primaria, a quienes les cuesta reconocer una palabra, la lectura, identificar o construir oraciones, interpretar textos. Vemos la involución de ese proceso en chicos que a los 8 o 9 años deberían estar alfabetizados”.

En relación a los adolescentes del primer nivel del secundario, dijo que se observan “ansiedades, y desorganización a partir de las burbujas. Los docentes hacen malabares, pero los chicos a veces no se pueden organizar”.

La mirada de la profesional va más allá, y se posa en las consecuencias. “A veces hablamos de una pandemia mental, porque las cuestiones evolutivas no se resuelven en meses, llevarán algunos años. Los chicos de hoy pueden tener complicaciones mañana en el plano académico o laboral”.

Escuchar, preguntar

En sintonía con esa idea, la psicóloga Cecilia Pedro, con una larga trayectoria en el trabajo con adolescentes, aseguró: “Los chicos y chicas han sufrido mucho y no sabemos las secuelas que esta crisis epidemiológica les va a dejar”.

Destacó que “la pandemia les demandó que hagan todo al revés de lo que plantea la adolescencia: en lugar de salir quedaron encerrados con sus padres y encima con todos los miedos porque no es verdad que todos rompen los protocolos o van a las fiestas clandestinas”.

La psicóloga pidió que los adultos “hablen con sus hijos, les pregunten cómo se sienten, cómo están pasando la pandemia, qué emociones los embargan, qué desean. Todos estamos sobrepasados, cansados, agobiados, pero no podemos olvidarnos de que ellos nos necesitan”.

Por su parte, la psicopedagoga María Fernanda Rodríguez, integrante del centro Humaniza hizo referencia a que en 2020 los adolescentes “pasaron de estar en actividad de forma cotidiana (los años previos) a estar la mayor parte sin sus rutinas”.

“Por la etapa que atraviesan necesitan despegarse más de sus padres, pasar horas con amigos, conocer a otros, descubrir, moverse. Estuvieron la mayor parte del año en sus casas observados y controlados. Eso trae efectos, y no son buenos”, sumó.

“Es necesario sostener la presencialidad en las escuelas como prioridad. Creo que hay que ir a un camino de presencialidad del 100%. Estar una semana en el aula y otra no, tampoco les da continuidad”.Por eso, agregó: “La responsabilidad de los adultos es priorizar a la escuela como lugar de aprendizaje y de contención”.

Profesionales reclaman ser vacunados como esenciales

Los 400 psicopedagogos que integran la segunda circunscripción del sur provincial vienen reclamando desde hace más de dos meses que los incluyan en el programa de vacunación contra el Covid-19, pero no obtienen respuestas.

“Un psicopedagogo está en el área de salud, trabaja con niños, adolescentes, adultos, en escuelas con docentes, padres, directivos. No hay burbujas para un psicopedagogo, porque justamente trabaja desde el aprendizaje. Por día en una institución trabajamos con más de 200 personas”, alertó la secretaria del Colegio de Psicopedagogos de Rosario, María Celeste Arena Videguren.

A pesar de distintas gestiones ante autoridades de los ministerios de Salud y de Educación provincial, los profesionales no recibieron respuesta.

Ante esa situación, la pregunta que se hace Videguren “es por qué los psicólogos sí fueron convocados. Acercamos la lista a las autoridades. No sabemos si esto es discriminación a los psicopedagogos, porque no hay razón”.

La profesional es consciente que los docentes y personal de salud son imprescindibles porque “están en la primera línea de acción”, pero entiende que “es incoherente lo que pasa. Pagamos el Arte de Curar (caja de previsión social médica), como los médicos, fonoaudiólogos, psicólogos, terapistas. Si estamos dentro de esa población ¿por qué no nos han convocado?, insistió.

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