La Ciudad

Educación saldrá a buscar casa por casa a los chicos que tuvieron un vínculo débil con la escuela

A nivel nacional se estima que el contacto de un 10 por ciento de los estudiantes fue esporádico. En Santa Fe serían 80 mil alumnos

Sábado 17 de Octubre de 2020

La ministra de Educación de provincia, Adriana Cantero, sostuvo que antes de que termine el ciclo escolar saldrán a buscar a los niños, niñas y adolescentes que tuvieron escasa vinculación con la escuela desde el comienzo de la pandemia de coronavirus. Para esto, en las escuelas están terminando de confeccionar un listado “nominal” de aquellos alumnos que docentes y referentes institucionales de cada barrio “saldrán a buscar” casa por casa. Según explicó la funcionaria, la falta de conectividad, que alcanza a la mitad del territorio santafesino, pero también el aislamiento, la incertibumbre, la falta de recursos, la fatiga frente a las pantallas y la falta de propuestas convocantes, son algunas de las razones que explican las intermitencias en el contacto de los chicos con el sistema educativo, aún en los contextos más favorecidos económicamente.

A dos meses de la fecha estipulada para la finalización de las clases, ya que el ciclo lectivo se extenderá hasta marzo del año próximo, empezaron a conocerse las primeras evaluaciones de lo que sucedió en este año escolar marcado por la crisis sanitaria. En todo el país, de acuerdo a datos del Ministerio de Educación de la Nación, el 96 % de los alumnos tomó contacto con sus maestros durante la cuarentena, pero de estos un 10 % lo hizo de manera esporádica. Un trabajo de Unicef señala que 81% de los hogares donde viven niños, niñas y adolescentes está en contacto con el sistema educativo.

Si bien en la provincia estos datos aún se están construyendo, Cantero asegura que “la totalidad de los chicos han tenido algún contacto con sus docentes”, pero reconoce que en algunos casos este vínculo tuvo una “baja densidad”. Trasladando los promedios nacionales, se puede estimar que de los 800 mil alumnos santafesinos, alrededor de 80 mil tuvieron un frágil vínculo con el sistema educativo. A esos estudiantes es a quienes se intenta recuperar.

“En febrero ya empezamos a trabajar para que todos los chicos y chicas estén en la escuela aprendiendo. Estábamos construyendo tramas de mediación entre estos niños, niñas y adolescentes y las escuelas. La pandemia nos puso en una vertiginosa tarea de repensar todo el sistema. Lo que tenemos que hacer ahora es fortalecer estas líneas de trabajo para trabajar en forma sostenida y garantizar el derecho a la educación”, explica la funcionaria.

_Como sucedió en muchos en otros ámbitos, la pandemia visibilizó y agudizó problemas estructurales del sistema. ¿La falta de conectividad fue el más importante?

La pandemia irrumpió en la vida del sistema educativo y desarticuló el dispositivo sobre el que se organizó históricamente el sistema educativo que es la presencialidad. Y eso puso en evidencia la desigualdad en los recursos para poder dar continuidad a la tarea educativa en un modo distinto al que se estuvo trabajando durante más de cien años. Santa Fe es una provincia con enormes desigualdades en el acceso a la conectividad, tanto entre las familias de los estudiantes como de los docentes y de las propias escuelas no podían responder a lo que requería estructurar un vínculo en la distancia basado en recursos digitales. Eso nos obligó también a poder pensar qué otros recursos se podían poner al servicio del gran desafío de mantener vinculo pedagógico. Con esas premisas trabajamos mucho en el primer cuatrimestre, creo que el sistema en su conjunto demostró capacidad de reacción. Por eso, el segundo cuatrimestre es un tiempo de reordenamiento de todos estos esfuerzos.

_Hubo escuelas que pudieron desarrollar clases virtuales, escuelas que entregaron cuadernillos impresos junto a la asistencia alimentaria, materiales educativos en los medios de comunicación, aún así se suele escuchar que este año los chicos aprendieron menos…

Es que la presencialidad resulta insustituible. Ese es el otro gran aprendizaje de este tiempo. Demostró que en la práctica resulta imposible aquella fantasía de que la tecnología iba a reemplazar el vínculo humanizador que se construye en la escuela entre educadores y estudiantes y entre los estudiantes como pares. En todo caso, si se puso en evidencia que el recurso digital se convierte en un derecho social, la conectividad se transforma en una cuestión de justicia social, porque el acceso a estos recursos se hace indispensable para poder también diseñar otra escuela donde las nuevas tecnologías tengan lugar.

_De acuerdo a estadísticas nacionales, el 20 por ciento de los alumnos de nivel primario no tiene acceso a internet. ¿Cómo es la situación en Santa Fe?

_En la provincia ese número es mayor. No tienen conectividad la mitad del territorio provincial. Porque cuando hablamos de conectividad no sólo hablamos de acceso a internet sino a una conectividad que permita acceder a las actividades pedagógicas, por ejemplo las clases virtuales. Hay alumnos y docentes que no disponen de computadoras, eso también acrecienta la dificultad.

_¿Tienen una evaluación de cuantos chicos no tuvieron contacto con sus docentes desde la suspensión de las clases presenciales, el 14 de marzo pasado?

_Sabemos que muchos alumnos entran en una zona que podríamos calificar de baja densidad en la vinculación. No hablamos de desvinculación total, porque además el ciclo lectivo no ha terminado y estamos trabajando sobre varios proyectos para la recuperación de estos alumnos. De hecho, habíamos empezado en febrero a buscar a los chicos que desde el año pasado estaban fuera del sistema, con actores institucionales y territoriales para hacer esa búsqueda. Y por supuesto estamos trabajando en cómo intensificar estas acciones. La secundaria es una zona de mayor vulnerabilidad, porque los adolescentes tienen más riesgos de entrar en esta zona de baja densidad en el vínculo escolar, en la primaria la relación con los chicos y sus familias es diferente.

_¿A qué llaman baja densidad de vinculación?

_Llamamos un vínculo de baja densidad, al que no tiene una continuidad diaria o sostenida, sino que se mantienen los contactos pero se van distanciando en la recurrencia. Y en eso estamos trabajando ahora, por esto estamos buscando poner a esos chicos nombre y apellido, para poder salir a buscarlos antes de que finalice el ciclo lectivo.

_¿Hay una estimación de cuántos son esos alumnos?

_Hay distintas situaciones. Quienes tienen una recurrencia dos veces por semana o quienes se contactan una vez por semana o cada diez días. Las causas por las que se fragiliza ese vínculo son distintas también. Desde las más macro, como aquellas que afectan la subjetividad de toda la sociedad, como la falta de certidumbres en este contexto o el malestar que genera el aislamiento, hasta la falta de recursos materiales y simbólicos para sostenernos en este contexto o la fatiga que muchos chicos manifiestan respecto del uso de pantallas. Y a esto sumamos también que las propuestas con las que sostenemos el trabajo a la distancia necesitan ser pulidas, para que sean convocantes y sostenidas en el tiempo. Todo esto está en análisis.

_¿El nivel medio es el que más preocupa?

_El problema es mayor en adolescentes que en niños. También lo estamos observando en niños, pero sobre todo en los adolescentes.

_En el país, de acuerdo a datos del Ministerio de Educación nacional, el 96 % de los alumnos tuvo algún contacto con la escuela, aunque de éstos un 10 % lo hizo de manera esporádica. ¿A Santa Fe le caben estos promedios?

_Nosotros podemos decir que la totalidad de los chicos han tenido algún contacto con sus docentes o las instituciones escolares, el tema es que eso se va debilitando cuando analizamos otros indicadores, como la frecuencia de esos contactos.

_¿Cómo se sale al encuentro de esos chicos y chicas?

_Las escuelas están terminando ese relevamiento para poder restablecer mejores diagnósticos, más situados sobre las realidades que estamos enfrentando y sobre las posibilidades de convocatoria de los chicos a mantener el vínculo escolar. Además, estamos trabajando en un dispositivo de articulación actores territoriales y equipos docentes destinados a establecer puentes en la constitución de este vínculo.

La vuelta al aula

El próximo martes, 56 escuelas del norte y el centro santafesino retomarán las clases presenciales bajo estrictos protocolos sanitarios. La ministra de Educación santafesina destacó que se trata de localidades donde existe “nulo o muy bajo” riesgo de contagio y advirtió que el sur provincial aún no están dadas las condiciones epidemiológicas para el regreso a la presencialidad.

_¿Faltando dos meses para la fecha prevista para el comienzo de las vacaciones, el próximo 18 de diciembre, ya está descartada la posibilidad de abrir las escuelas en el sur provincial?

_Es día a día. La curva epidemológica tiene un dinamismo grande y estamos trabajando todo el tiempo con el Ministerio de Salud. Volver a las clases presenciales es una decisión basada más en criterios epidemiológicos que educativos. Si uno mira los indicadores epidemiológicos de los departamentos del sur al día de hoy, es fácil entender que no estamos en condiciones de la vuelta a las escuelas, esta primero la vida y el cuidado de la salud de todos. Queremos poder volver a habitar el espacio escolar, pero eso va a ser cuando estén en las condiciones sanitarias de poder hacerlo.

_La semana pasada hubo movilizaciones de padres de alumnos de quinto año y séptimo grado pidiendo el regreso a clases. ¿Se analizan alternativas para pensar estos fines de ciclo, como colaciones virtuales, por ejemplo?

_No, porque lo que planteamos es que el ciclo lectivo se extiende hasta marzo 2021, porque en febrero y marzo estos grupos que son los que terminan su ciclo escolar van a estar con actividades. Y aún no sabemos qué va a pasar con la escolaridad en febrero y marzo. Nosotros comprendemos la emocionalidad de los chicos y también nos preocupa y nos ocupa el tema de las subjetividad de los chicos en estos tiempos difíciles. Seguramente vamos a estar pensando para ellos modos de cierre de sus etapas. En el momento en que llegue y de acuerdo a como estemos epidemiológicamente, veremos si esa acción será presencial, semipresencial o virtual. Lo decidiremos en su momento en función de cómo estén las cosas.

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