Domingo 21 de Agosto de 2022
Personal del Ministerio de Educación de la provincia estará mañana en la escuela Nº 1.334 María Madre de la Civilización del Amor para evaluar cómo continuarán las clases en esa comunidad educativa luego de la tragedia en el cerro Champaquí donde la alumna de quinto año, Sofía Fernández, perdió la vida. La idea es acompañar a los docentes y alumnos.
“Se va a realizar un diagnóstico de situación, junto con la entidad propietaria y los equipos directivos, y a partir de ahí comenzará el trabajo situado, que se realiza cuando se presentan situaciones críticas en las instituciones”, declaró un vocero de la cartera educativa.
“El Ministerio evaluará cómo continuarán las clases después de un suceso tan trágico y cómo están anímicamente los estudiantes y los docentes”, amplió el vocero.
En una primera instancia se trabajará con los directivos, luego con los profesores en general y paralelamente con los estudiantes.
La institución
La escuela a la que asistía Sofía Fernández está ubicada en zona sudoeste, en un sector carenciado de la ciudad, pero no de extrema vulnerabilidad. Allí asisten estudiantes del barrio, que pertenecen a familias trabajadoras. El personal realiza una fuerte tarea social sustentada en las creencias de la escuela (es católica), desde lo pastoral.
Desde el Ministerio de Educación confirmaron que la excursión al Champaquí, que era el viaje de egresados de quinto año, había sido planificada con mucho tiempo, e implicó muchos recursos y esfuerzos para la escuela. De hecho, por tratarse del ascenso a un cerro los asistentes fueron acompañados de dos paramédicos, lo cual no es una exigencia del Ministerio, sino que fue una decisión “prudente de la institución”.
La tragedia
El miércoles pasado Sofía estaba subiendo al Champaquí a caballo y sufrió una descompensación en pleno cerro. La joven falleció y tanto el representante legal como los docentes acompañaron el traslado a la morgue, mientras otro grupo se quedó en el primer refugio con los estudiantes, que se encontraban claramente en medio de una fuerte conmoción.
Además, otro chico sufrió una descompostura, que terminó en una apendicitis y tuvo que ser atendido en Córdoba. El alumno está bien. Junto con esto, otro estudiante sufrió un esguince, pero fue algo menor.
Ayer, a las tres de la madrugada, llegó todo el contingente de estudiantes y docentes a Rosario. Los esperaban los familiares, los profesores que no habían viajado y también estaba presente el director de Educación Privada de la provincia, Rodolfo Fabucci, y miembros del equipo del Servicio Provincial de Enseñanza Privada. Mientras, la familia de Sofía se quedó en Córdoba esperando el traslado de los restos, que se realizó ayer. Los costos del sepelio y demás fueron cubiertos por la provincia, confirmaron desde el Ministerio.
Mientras tanto, Walter Fernández, el papá de Sofía manifestó que no puede culpar a nadie por lo que pasó y agradeció a los maestros que estuvieron con su hija “hasta último momento” porque “hicieron lo posible”.
Contó que cuando la fue a buscar a Córdoba ya sabía lo que había pasado. “Me duele el corazón, las personas que estaban ahí, la manera en que ayudaron para que pueda traerla acá, pero ya estaba, no se podía hacer más nada, estoy agradecido con todos”, expresó.
El hombre contó que su hija había tenido “leves” malestares estomacales antes de viajar con sus compañeros de escuela a Córdoba.
“La vi bien, tenía mucho entusiasmo, quería hacer esa excursión, las hermanas la habían hecho”, dijo Walter. “Le permitimos ir porque tenía el alta médica, ella tenía tiroides pero controlada, lo tenía bien y no sé… pasó esto”, concluyó.
Una escuela golpeada por sucesos fatales
La Escuela Nº 1.334 María Madre de la Civilización del Amor de Rosario, a cuyo nivel secundario asistía Sofía Fernández, la adolescente de 17 años fallecida el jueves en el ascenso al cerro Champaquí, sufrió en mayo otra situación dramática con el asesinato de una alumna de primer grado que quedó junto a sus padres, también muertos, en medio de una balacera. “Ya atravesamos una situación dramática con la muerte de Auriazul, es un golpe tras otro, muy fuertes”, se lamentó la vicedirectora del establecimiento, Cristina Jelonche.
La pequeña Ámbar Auriazul Morera era alumna de primer grado de la escuela ubicada en la zona sudoeste, y fue asesinada la noche del viernes 6 de mayo, cuando llegaba de visita con sus padres y un hermano de 4 años a la casa de una abuela.
La pequeña fue víctima de un triple crimen en un pasillo de Garibaldi entre Necochea y Chacabuco, en el barrio Tablada de Rosario.
“Son hechos que afectan y hay que trabajarlos mucho con los chicos”, dijo Jelonche, y recordó que “lo otro (por el caso de Auriazul) fue en el primario, esto (por Sofía) es en el secundario”.
La vicedirectora de la institución sostuvo que “también hay que trabajar con las familias para que continúen confiando en la escuela”.