La ciudad

Echaron a dos gerentes de Assa por certificar obras inconclusas

El directorio de la concesionaria del servicio de agua potable, Aguas Santafesinas SA, tomó la medida, que incluye a otro empleado, tras una auditoría. Estiman una millonaria pérdida para el Estado provincial.

Miércoles 19 de Junio de 2013

El presidente del directorio de Aguas Santafesinas SA (Assa), Sebastián Bonet, oficializó ayer el apartamiento de sus cargos del gerente coordinador de la concesionaria, Gustavo Actis, y otros dos funcionarios por haber firmado certificados de obra para instalar sendas plantas de ósmosis inversa en Rufino —General López— y Cañada de Gómez —Iriondo—, trabajos que aún no se materializaron. Una maniobra que puede llegar a costarle al Estado más de un millón de pesos. De inmediato, el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) exigió información precisa a las autoridades de la compañía dada la magnitud de la decisión adoptada (ver aparte).

Bonet explicó a La Capital que los contratos de provisión de obras se licitaron en 2010 y que, luego de que la empresa a cargo de los trabajos tuviera dificultades para cumplir con lo pautado (frenando el avance de las plantas de ósmosis inversa), una auditoría solicitada por el directorio de Assa y la gerencia de Asuntos Financieros de la prestadora detectó las certificaciones irregulares.

"Los auditores analizaron el procedimiento y determinaron situaciones que motivaron la separación de Actis y otros dos empleados (gerente de área y un inspector de obra). El sumario interno se abrió en marzo y concluyó a fines de mayo pasado. Apenas asumí el cargo, en los primeros días de junio pedí una ampliación del expediente interno y ahora el Tribunal de Cuentas provincial definirá los pasos a seguir", agregó el titular de Assa.

Los pagos beneficiaron a la contratista Grupo de Asistencia Técnica SRL (GAT), pero lo cierto es que una parte de esos documentos correspondían a obras que en realidad no se habían hecho.

En rigor, a la empresa de Ramos Mejía —partido de La Matanza, Buenos Aires— se le había rescindido el contrato por sus reiterados incumplimientos, razón por la cual Assa inició los trámites para cobrar el seguro de caución.

Si bien el impacto de la maniobra aún no fue cuantificado, ya que la evaluación no terminó, las pérdidas para el Estado pueden llegar a superar el millón de pesos como consecuencia de la demora en el cumplimiento de ambos proyectos y en función de lo que insumirá su reactivación (se prepara una nueva licitación).

En la reunión de directorio del viernes, Assa definió el despido de Actis, un directivo con más de 20 años en la firma.

Se trata de un funcionario de trayectoria en la compañía, que supo elaborar planes de obras cuando Aguas estaba en manos del grupo Suez. Cuando la empresa retornó a la órbita estatal, Actis fue designado gerente de infraestructura. Ya con el socialismo al frente de la Casa Gris, ascendió a gerente coordinador.

La separación de Actis y los otros dos funcionarios de Assa fue en el marco de la ley de contrato de trabajo y, en base a la resolución que adopte el Tribunal de Cuentas, podrá abrirse un capítulo judicial.

Tras descartar que la entrega anticipada de certificaciones constituya una operatoria habitual en la concesionaria, Bonet negó de plano algún tipo de objeción previa en ese sentido de parte del Tribunal de Cuentas o del Enress.

"Las auditorías se realizan en forma periódica", indicó el titular del directorio de la compañía para destacar el funcionamiento de los mecanismos de control interno.

En los últimos dos años había tomado estado público el reclamo por los atrasos en la construcción de las plantas de ósmosis inversa en Rufino y Cañada de Gómez. Dos ciudades que padecen la contaminación de sus suelos con arsénico.

Por eso resulta clave la instalación de un sistema de potabilización consistente en un proceso físico-químico por el cual el agua es filtrada por una membrana permoselectiva en determinadas condiciones de presión y temperatura, junto a productos químicos.

A fines de diciembre de 2012 el gobierno santafesino había estimado que ambos emprendimientos iban a estar listos en marzo. Sin embargo, la demora se prolongó y terminó sacando a la luz irregularidades que desembocaron en el desplazamiento de tres empleados de Assa.

El Ente Regulador reaccionó con cautela

“Ante todo, hay que informarse con precisión. Tenemos datos suministrados por el propio Gustavo Actis, quien nos comentó la decisión adoptada por la empresa, y un conjunto de trascendidos amplificados en las últimas horas”, aseguró ayer a La Capital Juan Giani, uno de los directores del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress), respecto del desplazamiento del gerente coordinador de Aguas Santafesinas SA (Assa).

Giani fue cauteloso frente al anuncio del titular de Assa, Sebastián Bonet, sobre el apartamiento de sus cargos de Actis, de otro gerente y de un inspector de la concesionaria del servicio de agua potable por haber firmado certificados de obra para instalar sendas plantas de ósmosis inversa en Rufino y Cañada de Gómez, trabajos aún inconclusos.

“Todo lo que tiene que ver con el movimiento de personal o la reestructuración gerencial es incumbencia de Assa. La clave es determinar si estas resoluciones involucran situaciones irregulares o deficiencias en la prestación del servicio. Por eso queremos informarnos al detalle”, explicó.

Frente a los dichos de Bonet respecto de que no hubo objeciones previas del ente o del Tribunal de Cuentas provincial que aludieran a la entrega anticipada de certificaciones como una operatoria habitual en Assa, Giani indicó: “No teníamos indicios en esa dirección, más allá de la demora por problemas presupuestarios en la instalación de las plantas de ósmosis inversa en Rufino y Cañada de Gómez, algo que era conocido por diferentes publicaciones periodísticas”.

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