Día Mundial del Agua: bajante, sequía de lagunas y quemas amenazan a la fauna del Paraná
Irene Wais es bióloga, especializada en Ecología y Evaluación de Impactos Ambientales y será la invitada especial de la primera cátedra itinerante del agua. "El Paraná se está quedando sin peces", advierte

Martes 22 de Marzo de 2022

El tercer año consecutivo de bajante del Paraná, la sequía de las lagunas isleñas de los humedales y las reiteradas quemas en esos territorios representan una grave amenaza para la fauna ictícola del litoral. "El Paraná se está quedando sin peces", advierte Irene Wais, bióloga y profesora de la Universidad Nacional de Buenos Aires, especializada en Ecología y en Evaluación de Impactos Ambientales.

La investigadora participará este martes del primer encuentro de capacitación de las Escuelas Itinerantes del Agua, Clima y Consumidor. La actividad será, a las 18, en el Correo Argentino (Córdoba 721). Estas cátedras móviles reunirán a profesores, especialistas, referentes de la ciudadanía e idóneos en las distintas materias que se pondrán al frente de jornadas de capacitación abiertas, libres y gratuitas en distintos barrios de la ciudad.

De la iniciativa participan el Concejo Municipal, a través de la Oficina del Consumidor, y la Universidad Nacional de Rosario (UNR), a través de la Cátedra del Agua. Y su lanzamiento coincide con el Día Mundial del Agua, una iniciativa de la ONU para advertir sobre la importancia de cuidar el recurso.

Wais dedicó gran parte de su vida académica al estudio de la fauna del Paraná. Actualmente es profesora de grado y posgrado de Hidrología Continental en la UBA y de Ecología, Tecnología, Ambiente y Sociedad en la carrera de Ingeniería Ambiental en la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Los peces migradores del Paraná (dorados, sábalos, patíes, manguruyúes, pacúes y surubíes) son especies "de gran importancia comercial y cultural desde la época de los pueblos originarios; además, varias de ellas son endémicas de América del Sur y de gran valor científico para los ictiólogos de todo el mundo", señala y, a la par, advierte que estos peces "atraviesan en esta época una situación crítica".

_¿Cómo se puede describir la situación actual de esta fauna? ¿De dónde partimos?

_Hay una evolución paralela entre los peces y la hidrogeomorfología fluvial del Paraná que es muy peculiar, especialmente en el tramo de la provincia de Santa Fe frente a la de Entre Ríos. El río allí tiene un valle de inundación en una sola de las riberas, no en ambas como la mayoría de los grandes ríos del mundo y, por el particular relieve de la geografía del lugar, luego de la desembocadura del río Carcarañá en el Paraná se produce una inversión del área de inundación de una ribera a la otra. En la "foto de partida" existía una sincronía estacional perfecta que hoy está completamente alterada. Esos peces se adaptaron a lo largo de millones de años a los seis meses de creciente y seis de bajante del Paraná. Desarrollaron históricamente dos migraciones. Una es la reproductiva: nadan hacia aguas arriba más oxigenadas, cristalinas y frescas para que las hembras depositen los óvulos y luego de que los machos echan sobre ellos su esperma. Luego de esto, los adultos mueren exhaustos por ese viaje a contracorriente. Durante la creciente huevos, larvas, alevinos (peces recién nacidos) y juveniles ingresan con la inundación a los humedales del valle aluvial y permanecen aislados con la bajante de las aguas durante uno o dos años, dependiendo de la especie. Esto les asegura suficiente alimento y protección en esos ambientes. Cuando ya crecieron y tienen tamaño suficiente como para estar al resguardo de los grandes predadores del canal principal del río, una creciente y luego bajante posterior los lleva hacia el Paraná. Allí emprenden la migración aguas abajo hacia el delta y la boca del río de la Plata para alimentarse hasta que, una vez maduros sexualmente, comienzan a dirigirse en sentido contrario para dar lugar a una siguiente generación. Hoy, obviamente, esto ya no se puede cumplir, no solamente por la situación crítica actual sino por la erraticidad que comenzó a mostrar el río desde hace unas décadas.

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_Los pescadores advierten sobre la reducción de la cantidad de capturas, hace quince días en Esquina (Corrientes) se realizó La Fiesta Nacional del Pacú y no se capturó ningún ejemplar de tamaño adecuado. ¿El Paraná se está quedando sin peces?

_Así es. Lo del pacú es especialmente preocupante, porque es un pez omnívoro que se puede alimentar no solo eventualmente de pequeños invertebrados sino también de frutos, algas, otras plantas y sus semillas. Y si esto le ocurre a una especie con varias posibilidades en cuanto a su alimento, mucho peor le va a los que sólo tienen preferencia por un solo tipo de presa.

_Evidentemente, este fenómeno está relacionado con la bajante del río. Pero, ¿es el único factor que interviene?

_Lo que está ocurriendo es un fenómeno multicausal. Por un lado, la bajante extraordinaria del río no permite prácticamente la reproducción y en aguas bajas es mucho más fácil capturar a los adultos intentando migrar, ya sea para reproducirse o para alimentarse. Ergo, hay una sobreexplotación de la fauna ictícola. Por otro, la modificación de los territorios isleños casi sin agua en los humedales condujo a una proliferación de plantas terrestres. A eso hay que sumar el cambio climático que subtropicaliza áreas templadas favoreciendo fenómenos más extremos, las quemas (intencionales o producto de las prolongadas sequías) y el modelo de producción extractivista que consume mucha agua virtual y deja una enorme huella hídrica, a menudo subvaluada cuando el agua sobra.

_¿Qué medidas son necesarias para revertir estos procesos?

_Como es una situación multifactorial, hay que rever los modelos de producción y encarar una rápida transición hacia otros de mayor sustentabilidad ambiental más amigables con la situación imperante. De no poder ser mitigada, se debe recurrir a la adaptación. Esto es posible. Hace falta que los ecólogos seamos escuchados, porque hemos estado advirtiendo esto hace décadas. Nótese que hablo de ecólogos, no de ecologistas. Los ecólogos somos científicos que investigamos y trabajamos en gestión ambiental. El ecologismo, en cambio, es un movimiento político. No todo es lo mismo. De ningún modo somos "ambientalistas bobos" como nos apodaron quienes frenaron la ley de humedales en el Congreso en 2021 y le hicieron perder, por tercera vez, estado parlamentario. Este año, esperemos, que la cuarta sea la vencida. Hace falta un completo inventario de áreas inundables para producir sin dañar, procurando la conservación de los bienes y servicios ambientales (antes llamados "recursos naturales") en beneficio de todos.

_¿Cuánto tiempo podemos esperar?

_La verdad no lo sabemos, cuando se sancione la ley de humedales tiene que reglamentarse y cumplirse. Fijáte el ejemplo de la ley de bosques que se sancionó en 2007, dos años después recién se reglamentó y hasta el día de hoy no se cumple. Es más, el peor momento de deforestación de la Argentina fue durante la cuarentena cerrada. Los humedales están bajo intereses diversos: no sólo de sectores sojeros, inmobiliarios o ganaderos. Es necesario una ley que los proteja, antes de eso, no se puede pensar en que se mitigue nada.