La ciudad

Después de 80 días de búsqueda, un hombre recuperó a su hija

La niña, de 10 años, fue traída a Rosario por su mamá, quien la retenía en Catamarca. El final de una historia de desencuentros.

Jueves 01 de Octubre de 2015

Carolina no dejaba de abrazar a su padre y él estaba "chocho". Tras 80 días de búsqueda, la Justicia le entregó a Sandro Garrido la niña de 10 años. Ambos dejaron ayer, pasadas las 18, el edificio de Tribunales y se dirigieron a visitar a la familia paterna para finalmente pasar la noche juntos, después de tantas semanas. Durante un encuentro con LaCapital, la niña estaba feliz y con ganas de encontrarse con su primos. Hoy volverá a la escuela y se despedirá de su madre, quien se comprometió a llevarla allí para luego regresar a Catamarca donde la chiquita permaneció retenida.

Fue precisamente esta cuestión la que generó todo tipo de movimientos por parte del papá, quien no lograba ponerse en contacto con su hija y ni siquiera hallarla desde que se fue supuestamente de vacaciones con la madre a Chumbicha (a pocos más de 800 kilómetros de Rosario, en Catamarca) desde donde no regresó, a pesar del compromiso de pasar en el lugar la primera semana de las vacaciones de invierno en julio último. La mujer, Silvia Llonpar, estaba desaparecida incluso ante la búsqueda que inició la Justicia.

A partir de las denuncias del padre, quien viajó personalmente a la provincia del noroeste argentino, se realizaron varios allanamientos y la menor no podía ser encontrada. "Sé que está en Catamarca y yo no me voy de acá hasta tenerla conmigo", repetía Garrido por entonces en uno de sus viajes.

Uruguayo, de 41 años, tenía la guarda provisoria de la chiquita mientras no estaba definida la tenencia. Por eso, Carolina pasó dos años y medio con él en Rosario. La nena nació en Catamarca, pero la pareja se separó y Garrido vino a la ciudad. Luego, durante dos veranos, el hombre notó que la niña no se encontraba en buen estado sanitario en Chumbicha donde, además, pasaba más tiempo con su abuela que con la mamá.

Así, inició las acciones correspondientes a raíz de su presunción de que la familia de la madre fue la que raptó a la nena y, según sus repetidos dichos, la ocultaban.

Los familiares paternos de la menor crearon un perfil en Facebook (Argentina busca a Carolina), con unos 20 mil seguidores, donde reciben apoyo y todo tipo de consultas.

El mes pasado, la Justicia rosarina libró un nuevo oficio para restituir a Carolina con su padre y una jueza de Familia instó a las fuerzas federales para que ubicaran a la nena y su mamá y la regresaran de inmediato a la ciudad, sin que intermedie un juzgado catamarqueño, al que la mujer recurrió paralelamente.

Al parecer, lejos de acelerar la búsqueda, los Tribunales del noroeste generaron más obstáculos, hasta que las fuerzas federales pudieron dar con la niña y su mamá. Una vez que eso ocurrió, el padre insistió en que su hija regresara al colegio en Rosario ya que en Catamarca no se encontraba escolarizada.

Sorpresivamente, hace algunos días la madre solicitó una audiencia ante el juez rosarino y se comprometió a restituir a la niña. Ayer fue una jornada complicada. En Tribunales citaron a todas las partes, desde las 9. Poco antes había llegado Llompar con Carolina, pero previo a que su papá la viera, la chiquita fue recibida por un equipo interdisciplinario para evaluar su estado general y escucharla. Con eso se busca generarle confianza y producir la revinculación. Así, recién al mediodía Garrido pudo volver a abrazarla y finalmente la llevó del edificio de Balcarce y Montevideo, a partir de las 18. Estaba acompañado por su hermana Mónica, tía de Carolina, entre otras personas.

Regreso. Las partes acordaron que la mamá volverá a Rosario este mes y en noviembre mientras ambas, además, tengan contactos telefónicos y a través de internet. "Vamos a ver los primos", dijo Carolina ayer en varias oportunidades mientras Garrido charlaba con este diario. Estaba ansiosa y vestida de punta en blanco, como para un regreso triunfal. Hoy, a las 11, Llompar la irá a buscar acompañada por una asistente social para trasladarla a la escuela y despedirla hasta el próximo encuentro.

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