Desde ayer el derecho a la identidad de género es realidad en Rosario
Para la población trans (hombres y mujeres cuya identidad de género no coincide con su sexo anatómico) ayer fue un día "histórico", ya que pudieron iniciar el trámite de cambio de nombre.

Martes 05 de Junio de 2012

Para la población trans (hombres y mujeres cuya identidad de género no coincide con su sexo anatómico) ayer fue un día "histórico". Al menos 10 personas en Rosario iniciaron el trámite para cambiar su nombre en el DNI y muchas otras se acercaron hasta las oficinas del Registro Civil para pedir copia del acta de nacimiento, primer paso para el resto de una gestión que es muy sencilla. "Estamos felices y, a la vez, muy conscientes de que este es sólo el primer paso para la gran lucha que se viene", dijo Michelle Vargas, una de las chicas (esa es la forma en que la mayoría se llama a sí misma) que acompañó a tres de sus pares y un chico trans a iniciar el trámite, muy temprano, en el Distrito Centro. ¿Por qué falta ahora luchar? "Por trabajo, por salud y por vivienda", afirmó (ver aparte).

Por lo menos unas 350 personas integran el colectivo trans en la ciudad, fundamentalmente mujeres, a las que la ley de identidad de género que a principios de mayo aprobó el Congreso nacional literalmente les cambiará la vida, empezando por el nombre.

"Implica reconocerles un derecho tan, pero tan básico, como a tener documento", destacó la titular del Area de Diversidad Sexual del municipio, Noelia Casati.

De hecho, tres integrantes de la Comunidad Trans y el Frente de Diversidad Sexual del Movimiento Evita (además de Vargas, Michelle Mendoza y Analía Fernández) recorrieron distintos centros municipales de distrito y oficinas del Registro Civil para acompañar a algunos de sus pares en la tramitación inaugural del DNI conforme a la identidad de género.

Los primeros trámites, dijeron, se encararon en el Distrito Centro. Quien puso la piedra de toque fue Erika Fernández, de 33 años, quien desde los 14 lleva ese nombre de mujer en su vida social y otro, de varón, en el documento.

"¿Sabés lo que es tener apariencia de mujer, sentirte una mujer, y que en el banco, el hospital o cualquier trámite te llamen Cachito Flores? No es vergüenza, es un tremendo dolor", explicó.

Por eso llegó con su copia certificada del acta de nacimiento, el DNI y fotocopias de la primera y segunda hojas, y su solicitud de cambio de identidad. En un mes, o poco más, Erika se llamará así también legalmente.

Entre las al menos diez personas que hasta las 13 habían iniciado el trámite en Rosario, la mayoría fueron "chicas trans" y sólo un "chico", Santiago. Seis de ellas comenzaron la gestión en las oficinas del centro, adelantó el director provincial del Registro Civil, Matías Drivet, con "inconvenientes apenas mínimos".

El funcionario recordó que a ese número habría que sumar el de quienes simplemente fueron a solicitar una copia de su acta de nacimiento, primer paso para bloquear ese documento y extender uno nuevo, antes de comenzar con la tramitación del DNI propiamente dicho. En total, el proceso puede llevar entre 20 días y dos meses (a menos que la partida esté en otra provincia, lo que podría sumar alguna demora).

De todos modos, Casati recordó que junto a las organizaciones que representan a minorías sexuales, y en particular al colectivo trans, se acordó avanzar con los trámites "de a poco" para no producir un "colapso", dada la gran demanda acumulada que se sabe existe en la ciudad.

Es que hay al menos unas 350 personas en condiciones de solicitar su cambio de nombre y unas 70 ya se acercaron a Diversidad Sexual para realizar consultas. "Muchas vinieron en representación de otras compañeras", dijo la titular del organismo.

El primer paso ya fue dado. Una "victoria", un "hecho histórico", un "hito", dijeron chicas y chicos trans. Lo que viene ahora será más arduo: una batalla cultural hasta que la discriminación se vuelva efectivamente cosa de pasado.

En deuda

Las primeras cuentas pendientes que saltan son el acceso a la salud, el trabajo y la vivienda. El promedio de vida de una travesti “ronda los 35 años” y, sobre una población de 350 personas, sólo diez tienen empleo en blanco en Rosario (menos del 3 por ciento). Michelle Vargas, Michelle Mendoza y Analía Fernández advierten que, de las “diez chicas que tienen empleo formal (una es policía, otra enfermera, otra docente y el resto trabaja en comercio), todas empezaron siendo gays”. Y más bien con perfil bajo. La transformación de género vino después.