El Grupo Roma desarrolla una decena de barrios en seis localidades del sur de la provincia. Los compradores pagaron sus terrenos, pero no pueden tomar posesión
Jueves 03 de Septiembre de 2026
El barrio proponía un "estilo de vida que optimiza tu tiempo; un proyecto de triple impacto que combina perfectamente la vida en comunidad, la economía circular y el cuidado del medio ambiente". Se ubicaba a sólo 30 minutos de Rosario y para adquirir los lotes se ofrecía un plan de cuotas. Era septiembre de 2022 y a María Laura Rosa le pareció una buena idea destinar sus ahorros a que su hijo dejara de alquilar. Pero a cuatro años de todo eso, y a tres años de haber terminado de pagar el terreno, aún no puede tomar posesión de la parcela, ni mucho menos empezar a construir. Y su historia es similar a la de otras 850 personas que compraron lotes en las urbanizaciones desarrolladas por el Grupo Roma y llevan años esperando la entrega de los terrenos.
La firma tiene sus oficinas en los coquetos edificios de Puerto Norte. Hasta allí se movilizarán este viernes al mediodía los compradores de lotes de distintos barrios que están reclamando tomar posesión de sus lotes. "Llevamos varios años pidiendo respuestas, sin encontrar explicaciones serias ni certezas sobre nuestra la situación de las urbanizaciones", advierten.
En su web, el Grupo Roma se presenta como una empresa que diseña y ejecuta "espacios urbanos innovadores" que apuestan "a la conformación de nuevas comunidades". Tiene en desarrollo una decena de barrios abiertos en seis localidades del sur de la provincia: en Pueblo Esther llevan el nombre de Comunidad Evolutiva y Tierra de autores; en Zaballa, Comunidad Evolutiva; en General Lagos, Vitta, Vitta Rio y Vitta urbano; en Soldini, Orígenes; en Ibarlucea, El Naranjo i y II y Campo Madero; y en Piñero, Los Muchachos.
En todos los casos, se trata de urbanizaciones destinadas a un segmento de ahorristas pequeños y medianos, que no buscan invertir en tierras sino acceder a un lote donde construir sus viviendas. Entre quienes compraron los lotes hay docentes, empleados públicos y trabajadores que con mucho esfuerzo lograron pagar las cuotas de los terrenos que, según los barrios, llevan entre tres y siete años a la espera de poder tomar posesión de los lotes.
El largo camino de los reclamos
A principio de año, y cansados de reclamar por la entrega de los terrenos, los damnificados por la desarrolladora comenzaron a organizarse. Ya expusieron su situación en las comunas de Ibarlucea y Pueblo Esther, al Concejo Municipal de Rosario, a la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor de la provincia y al Colegio de Corredores Inmobiliarios. Este viernes, además, convocaron a una movilización frente a las oficinas del grupo Roma.
Actualmente, tienen un grupo que suma unas 850 personas que compraron terrenos en alguno de los desarrollos urbanísticos del grupo. Y si bien la realidad de cada barrio es particular, advierten, en todos los casos las urbanizaciones empezaron a comercializarse antes de estar completamente habilitadas. Así, pese a haber cancelado la totalidad del precio de los terrenos, los plazos de entrega llevan desde tres a siete años de atraso.
Con esa certeza, un grupo que había comprado terrenos en Pueblo Esther recurrió a la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor de Rosario. El 27 de mayor pasado, el organismo dictó una audiencia de conciliación entre las partes, pero como los titulares del Grupo Roma no se presentaron, remitieron las actuaciones a la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor.
El 27 de junio pasado, se convocó a una audiencia en la oficina dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo a la que asistieron los damnificados, el titular de la desarrolladora, Pablo Cofano, y funcionarios de la comuna de Pueblo Esther. Allí se expuso el estado de las obras de cloacas, luz y gas natural. La reunión pasó a un cuarto intermedio para el mes de octubre.
El miércoles pasado, el grupo se presentó en el Colegio de Corredores Inmobiliarios, para pedir la intervención del tribunal de ética con el objetivo de que se investigue si existieron irregularidades en la actuación de las inmobiliarias que vendieron los lotes.
El duro acceso a la vivienda
"Este es un problema de un grupo de personas y de una desarrolladora, pero también algo más grande que es el acceso a la vivienda. Los que compramos estos lotes somos personas que ahorramos toda la vida para tener una casa y vemos como todo ese esfuerzo se esfuma", afirma Andrea Bula, una docente que en 2022 decidió comprar un lote en el barrio Naranjo 2, uno de los cuatro emprendimientos del Grupo Roma en Ibarlucea.
Hace cuatro años, cuando firmó el contrato, nadie le dijo que "era un desarrollo a largo plazo, con un tiempo indefinido de entrega. Ni mucho menos que el loteo no tenía autorización provincial". Al contrario, asegura, "la inmobiliaria nos dijo que una vez pagadas las cuotas tendríamos la posesión de los terrenos" y con esa certeza "adelanté las cuotas para poder ahorrar para la construcción".
El proyecto se diluyó rápidamente. "Terminé de pagar en 2024 y si bien de acuerdo al contrato me tendrían que haber entregado el lote en octubre de 2025, todavía estos esperando _explica_. Pero hay gente que compró en otros barrios, terminó de pagar hace seis o siete años y aún no tiene la posesión del terreno".
Urbanizar un terreno demanda una serie de trámites en los municipios y comunas y en el gobierno provincial, entre otros, estudios ambientales, factibilidad de las empresas de servicios públicos y aprobación de planos. De todo esto habla con soltura Nicolas Sciacca, pero cuando en agosto compró un lote en el barrio Campo Madero 1, Ibarlucea, no sabía nada de todo esto.
"Estábamos en pandemia, alquilaba y encontré la oportunidad de comprar un terreno para construir mi casa", cuenta. Entonces vendió su vehículo, pagó la comisión de la inmobiliaria y el anticipo y financió el 50 % del valor del terreno en 36 cuotas. "En ese momento me aseguraron que la entrega era a un año y que podía aplazarse unos seis meses más en caso de contingencias relacionadas con la crisis sanitaria", recuerda.
En agosto de 2023 terminó de pagar el terreno y todavía espera la entrega. "Es difícil describir cómo me siento, creo que fui estafado, utilizado, desesperado. Cuando empecé a averiguar qué pasaba con el barrio me enteré que el proyecto aún no tenía aprobado el certificado de impacto ambiental. Una vergüenza". Actualmente, dice, si bien se avanzó en algunos aspectos, el barrio todavía no tiene luz eléctrica.
"Confiamos en un proyecto y sin darnos cuenta nos metimos en una estafa", resume María García Calvo. En diciembre de 2020, en plena pandemia, la familia empezó a buscar un lugar más amplio donde vivir. Recorrieron varios loteos hasta que llegaron a Vitta, el barrio que el grupo Roma proyecta en General Lagos. "Nos gustó porque estaba cerca del Polo Tecnológico, para que mis hijas hicieran la secundaria allí", recuerda.
En enero de 2021 compraron el lote 29 del barrio, pagaron 27 mil dólares de ese momento al contado, parte de sus ahorros y parte de un préstamo familiar. "Nos dijeron que podíamos tomar posesión a medidos de 2023, pensábamos construir allí nuestra casa". Pero los plazos empezaron a alargarse.
"Iba pasando el tiempo y veíamos que en el barrio no había obras, no pasaba nada. Reclamábamos y nos daban explicaciones difusas, poco claras. Hasta que en marzo del año pasado tuvimos una última reunión y nos propusieron cambiar de barrio, pagando una suma de dinero extra. Salimos con mi marido y caímos en la cuenta de que nos habían estafado", recuerda.
Ahora dice, la empresa no contesta los correos electrónicos ni recibe las cartas documento o las intimaciones que les manda su abogado. "Confiamos en el proyecto, nos gustaba la idea de vivir más cerca de la naturaleza, con espacio para hacer actividad física. La empresa venía de hacer dos loteos que se habían terminado y entregado, y creímos en eso. Ahora, con el diario del lunes, nos damos cuenta de que deberíamos habernos asesorado mejor", se lamenta la mujer.