La ciudad

Denuncian a súper “La Gallega” por discriminación

El reclamo se formalizó ayer por la tarde en el acceso a la sucursal de bulevar Oroño y Salta, donde la cadena posee la oficina de recursos humanos.

Sábado 21 de Marzo de 2015

Una pareja de mujeres denunció actos discriminatorios por parte del supermercado “La Gallega”. El reclamo se formalizó ayer por la tarde en el acceso a la sucursal de bulevar Oroño y Salta, donde la cadena posee la oficina de recursos humanos. Del acto participaron organizaciones que trabajan por los derechos del colectivo de la diversidad sexual. “Nosotras sufrimos actos de discriminación. En febrero del año pasado yo fui despedida, y a mi pareja le están haciendo la vida imposible”, comenzó a relatar su padecimiento Carla, una chica de 23 años, que ahora trabaja en otro supermercado pero que sigue angustiada por el maltrato que debe afrontar su pareja.

   Carla vive con Tamara, de 24 años, quien tiene dos hijos y actualmente trabaja en la sucursal de Entre Ríos y la Paz de “La Gallega”. Y asegura que las conductas discriminatorias son constantes en la empresa. “Esto es algo que se sufre permanentemente en este supermercado. Se ve que tienen algún problema con la gente homosexual. Ya pasó con los chicos que fueron agredidos e insultados en la sucursal de Pellegrini y Mitre, y ahora pasó con nosotras”, comentó.

   “Y hay otros casos que no salen a la luz por miedo a no conseguir otro trabajo. Este supermecado, al tener tantas sucursales y tantos proveedores tiene poder y puede complicar el acceso a otros trabajos”, advirtió la joven.

   Carla ingresó a “La Gallega” en noviembre de 2012 y al principio no había inconvenientes de consideración. Los problemas de carácter laboral empezaron cuando se enteraron de su relación con otra mujer del supermercado. Cuando sus superiores notaron la situación, a Tamara la trasladaron, y a ella la despidieron directamente.

   “En su momento no acudí a abogados, ni nada por el estilo, porque mi cabeza estaba puesta en conseguir otro trabajo. Ella tiene dos criaturas y hay que mantenerlas y pagar el alquiler. Por suerte, ahora estoy trabajando en otro supermercado y ahí no tengo ningún problema”, contó Carla.

   Visiblemente apesadumbrada por cargar la obligación de enfrentar cotidianamente este tipo de actitudes retrógradas en el ámbito laboral, Carla abrió su corazón y se animó a las protestas públicas. “Llegó el momento de decir basta a la discriminación. Estamos en un país libre y no pueden suceder este tipo de cosas”, exclamó.

   En ese sentido, aclaró que este tipo de acciones no se repiten en la calle. “Creo que la ciudad es mucho más libre. Más allá de que siempre hay gente que te mira cuando vas de la mano con tu pareja. El problema es con los trabajos”, expresó.

   A pesar de que fue despedida hace más de un año, nunca tuvo acercamientos con los dueños del supermercado. “Los dueños nunca aparecieron, ni dieron ningún tipo de explicaciones. A mí nunca me explicaron por qué me habían despedido. Supuestamente por reducción de personal, cuando en este súper se toma personal todos los días”, se quejó Carla.

   Esta chica se anima a encarar una esforzada lucha de representación, de compromiso, de exigencia. “Queremos decir basta a la discriminación. Porque así como pasó con nosotras, pasó con Matías y Gonzalo, pasó con muchos chicos más y no dicen nada por miedo. Por temor a no conseguir otro trabajo. O por temor a que la sociedad lo vea de otra forma”, destacó.

   Carla y Tamara ya fueron al Concejo Municipal para plantear esta situación que las aflige. “Hay un proyecto en el Concejo contra la discriminación. Ahora vamos a ver qué pasa. La idea es que las empresas que tengan este tipo de actitudes sean sancionadas como corresponde. Y que además se pidan disculpas públicas, porque esto no puede pasar más”, comentó.

   Carla reveló que a su pareja la atosigan permanentemente en el trabajo y que se siente señalada por ser lesbiana. “Queremos trabajar en lugares donde se respete verdaderamente al personal”, reclamó.
  La marcha estuvo organizada por Matías y Gonzalo, quienes en enero de este año fueron agredidos por un personal de seguridad del supermercado “La Gallega” de Mitre y Pellegrini, cuando ingresaron de la mano en el estacionamiento.

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